Kevin Parker se quita la máscara. En “Currents” (Modular/MAU, 15) el australiano planta cara al éxito de su disco de 2012 y lo hace asumiendo en solitario la autoría del proyecto, ofreciendo su cara más confesional y llevando el sonido a un nuevo estadio que describe así: “Cada vez me encuentro más cerca del tipo de música que me gustaría escuchar”.

Recapitulemos. Tras el prometedor debut que fue “Innerspeaker” (10) un riff de guitarra convirtió de la noche a la mañana el proyecto psicodélico de dormitorio de Kevin Parker en fenómeno global. Era el motivo principal de “Elephant” y la carta de presentación de un álbum, “Lonerism”, con el que personalmente creo que en MondoSonoro contrajimos una deuda a la hora de listar lo mejor del 2012: enviamos la que posiblemente fuera la colección de canciones mas relevante de aquel año a la décima posición. Exposición pública, el nombre de Tame Impala en lo alto de los principales carteles internacionales,… todo cambió de la noche a la mañana para Kevin, un tipo de talante sosegado que por entonces aún compartía vivienda en Perth -en este tiempo le ha dado para comprar casa y montarse allí el estudio- y al que la prensa británica comenzó a adjudicarle algún ramalazo de divismo cuando el NME publicó en 2013 que se había hartado de publicar discos. “Oh, vaya… En realidad nunca dije eso… Desde luego no dije que estuviera poco excitado con la idea de hacer música, aunque es evidente que hay otras maneras de hacer música más allá de grabar discos, como por ejemplo tocar en directo, o hacer remixes, grabar Ep’s o simplemente compartirla en Internet”.

Dice la  leyenda (o la entrada de la Wikipedia, que para el caso…) que un día su padre, que es también en buena medida el culpable de su melomanía, le advirtió que el día en que convirtiera la música en trabajo arruinaría su magia. A pesar de noticias tan bochornosas como esa que recientemente apuntaba a que Universal Music Australia y Modular Recordings se habrían quedado con los beneficios de las ventas de Tame Impala fuera de Australia, con veintinueve años cumplidos el 20 de enero y una posición económica cada vez más desahogada Parker puede decir hoy que su padre se equivocaba. Hacer y tocar canciones no sólo es su forma de vida, sino que todo sigue gravitando alrededor de ese proceso mágico que le conecta con millones de personas en todo el mundo. “Cuando estamos de gira el momento de salir a tocar es, obviamente, la mejor parte del día. Y para mí es esencial crear música de forma constante. No necesariamente para Tame Impala, no para ningún proyecto en concreto, sino por el mero placer de componer y grabar. Forma parte de mi forma de ser”.

Le pillo en Utah en plena vorágine promocional, y en su amigable y dubitativa cháchara se evidencia desde el primer momento que será complicado arrancarle un titular o sacarle de su zona de confort, ni tan siquiera al tirarle encima el muerto de la polémica con Pablito Ruiz. Casi se adivina la media sonrisa al otro lado del teléfono. “No estoy seguro de cómo ha acabado el tema, supongo que finalmente todo el mundo entendió que se trataba una broma que al pasar el tiempo dejó de tener gracia y se olvidó”. ¿Y qué me dices del peculiar giro electrónico por el que has llegado a poner nervioso a más de un fan? (Entiéndase aquí “electrónico” como un concepto más asociado al brillo de las producciones de Supertramp o The Alan Parsons Project que al techno de Detroit, por ejemplo). “Sí, puede… En realidad todos los discos de Tame Impala tienen esa vibración, aunque no se puedan calificar como discos electrónicos porque no manejo los mismos elementos que la gente del dance. Mi forma de producir es un extraño híbrido de métodos y estilos que desarrollo a mi manera”. ¿La fama de maníaco de la producción? “Bueno, yo grabo música constantemente. Si no estoy viajando estoy grabando demos, a diario, es algo que sale naturalmente y que no tiene nada de obsesivo o de obligación”.

¿Son las letras más explícitamente personales hasta la fecha? “Todos mis discos son personales, aunque este es el más honesto de los tres”. Para el carro. Parker ha explicado que “Currents” viene a ser algo así como un álbum conceptual sobre la transformación de una persona, temática por cierto bastante similar a la que trata “Meets The Grim Reaper” de Panda Bear. “No tenía ni idea, no lo he escuchado aún… Para mí ‘Currents’ gira sobre hacerte consciente de las imperfecciones de quienes te rodean y de tratar de comprenderlos. Las letras son importantes y me he forzado a poner la voz al frente, para que se entienda. Supongo que es una forma de decir que estoy orgulloso de las letras”. Por el momento ya ha expresado públicamente su preocupación ante la posibilidad de que se malinterprete el texto de “Cause I’m A Man” y sufrir por ello las iras del colectivo feminista. Aunque la verdadera clave emocional de este disco tal vez asome indirectamente cuando se le pregunta por las referencias que maneja el trabajo menos guitarrero de Tame Impala hasta la fecha. “Yo apenas te puedo dar nombres porque no escucho música contemporánea. Mi novia sí que pone mucho r’n’b, cosas como The Weeknd y hasta Mariah Carey o Beyoncé, ¡ja!, así que supongo que de alguna forma eso me ha influido”. La que hasta ahora ejercía de novia oficial de Kevin Parker, la francesa Melody Prochet -más conocida por su alias artístico Melody’s Echo Chamber-, se movía por otros parámetros sonoros, ¿no?