Nos encontramos con Suede en la terraza de un lujoso y céntrico hotel bilbaíno, desde la que hay unas espectaculares vistas de La Ría y el Museo Guggenheim, situados ambos a pocos metros de distancia. El tiempo es agradable y el sol brilla con fuerza a pesar de que el mes de octubre llega a su fin, así que tanto el vocalista Brett Anderson como el teclista y guitarrista Neil Codling lucen gafas oscuras.

Ambos, junto al resto de Suede, actuarán esa misma noche dentro de la cuarta edición del BIME Live, y la nuestra es la última de las cuatro entrevistas promocionales que tienen cerradas esa misma mañana. De hecho, la de MondoSonoro es la única concedida a un medio escrito (el resto se graban para medios audiovisuales) y, aunque educados, los artistas parecen tener ya ciertas ganas de finiquitar el tema de la prensa. Una actitud que cambia definitivamente cuando los británicos empiezan a escuchar unas preguntas ante las que reaccionan, respondiendo con generosidad e interés a lo largo de casi veinte minutos. Este es el resultado de la charla íntegra, acontecida el viernes día 28 de octubre sobre las tres de la tarde.

“Cuando estoy en el escenario me importa una mierda lo que piense la gente”

Han pasado ocho meses desde que publicasteis “Night Thoughts” (Warner, 16), y ya habéis estado presentándolo en directo en muchos países ¿Cómo son las sensaciones respecto al disco después de ese tiempo y de todos esos conciertos? Tengo la sensación de que cada vez estáis más orgullosos del disco…
(Brett Anderson) Sí, desde luego, muy orgullosos. Pero de alguna manera es extraño. Ahora mismo tenemos la sensación de llevar de gira tanto tiempo que ya nos apetece empezar a hacer otras cosas. Hemos llegado justo al final del ciclo de la gira, así que… Sí, estamos muy orgullosos del disco. Creo que es un disco interesante, que ha llegado a la gente, y me parece que la forma en que lo hemos presentado en directo, con la película, es bastante peculiar. Me siento orgulloso de que creyésemos en dar ese paso y apostáramos por algo tan inusual.
(Neil Codling) Es bastante curioso, porque no lo solemos tocar en directo a menos que sea íntegro y en orden. Así tiene algo de orgánico: es como si cobrara vida propia. Se convierte en una suite de canciones que existe por sí misma, y resulta difícil elegir una canción y tocarla de forma aislada tal y como se suele hacer en un festival.
(Brett Anderson) Más que la suma de sus partes, su punto fuerte es el hecho de que es un conjunto de elementos que coexisten y se superponen. Y, desde luego, se trata de algo que me gustaría volver a hacer en el futuro. Me parece que es una forma muy interesante de publicar un disco, un poco como se hacía en los setenta o algo así, ya sabes. Aunque obviamente no se trata de que se parezca a algunos de aquellos discos…
(Neil Codling) Unos discos espantosos… (risas).
(Brett Anderson) Totalmente… pero se trata de hacer que mole. Siempre hay cosas interesantes con las que poder quedarse de cada era ¿no?
(Neil Codling) Sí. A mí me parece que como banda somos bastante tercos y, desde mi punto de vista, el camino que la música moderna está tomando… No sé, todo gira en torno a las listas de reproducción, a que los grupos consigan colocar una canción en una lista enorme de canciones sin ningún tipo de conexión o coherencia entre ellas. Nosotros somos bastante cabezones y tocapelotas, así que preferimos crear una suite de canciones, un álbum largo que haya que escuchar de principio a fin, antes que abrazar el zeitgeist (Nota del autor: expresión alemana que significa ‘el espíritu (Geist) del tiempo (Zeit)’) e intentar meter nuestras canciones en una lista de reproducción de algún sitio de streaming y pasar a ser parte de ese zeitgeist.
(Brett Anderson) De hecho eso es lo último que queremos. Todo lo contrario, nada de zeitgeist. No nos interesa para nada, no tiene sentido entrar ahí. Nosotros tenemos un núcleo de fans muy comprometidos, muy leales; y para bien o para mal… se trata de hacer discos interesantes para ellos y para el círculo de seguidores más amplio que hay en torno a ellos. Pero no vamos a volver a ser mainstream ni tener un éxito masivo nunca más… y no pasa nada. Está bien. Hay cierto sentimiento de libertad en el hecho de darse cuenta de ello, en no intentarlo siquiera. Es algo bastante liberador.

Brett, has declarado que uno de los inspiradores del disco fue tu reciente paternidad… ¿Cómo influyó ese hecho en el álbum y cómo gestionas ese miedo inherente al hecho de ser padre?
(Brett Anderson) Bueno, yo quería escribir sobre la paternidad de un modo que no fuera edulcorado… que no fuese la típica cosa tierna y reconfortante, ya sabes. Es muy fácil tener un crío y quedar atrapado en esa felicidad y en tratar de expresarla. Y por supuesto que implica muchísima felicidad… inmensa. Pero yo no quería escribir sobre esa cara de la paternidad. Me interesaba expresar parte de la paranoia que implica tener un hijo, del miedo a que las cosas vayan mal… He intentado reflejar algo de todo eso. Y este tipo de cosas es algo sobre lo que me gustaría seguir hablando: acerca de que existe una vulnerabilidad que es aterradora, y que creo que resulta importante expresar. Es que no quería caer en… escuchas tantos discos de gente que tiene hijos y…
(Neil Codling) Como “Isn’t She Lovely?”… Escribir canciones así no es lo nuestro. (Nota del autor: Se refiere a la canción de Stevie Wonder de 1976, con la que el músico celebró el nacimiento de su hija)… (risas).
(Brett Anderson) Sí, algo así. No, nosotros tenemos que tener cuidado y ser conscientes de qué es lo que sabemos hacer. Para que una canción con esa temática le funcione a Suede hay que trasladarla al mundo de Suede. Hubiera sido terrorífico que Suede grabara un álbum amable y alegre sobre las bondades de la paternidad en plan: ‘¿No es genial ser papá?’. Habría sido horrible. Así que hay que arrastrarse hasta ese mundo incómodo, frío y húmedo que conforma el universo de Suede.

“Ya no existe ese vínculo que aunaba música de calidad y música popular”

Unas semanas antes de que lanzaseis “Night Thoughts” falleció David Bowie, una de las grandes influencias de Suede ¿Cómo os sentisteis cuando os enterasteis de la noticia? Recuerdo que, en los noventa, NME incluso organizó un encuentro entre tú y el propio Bowie…
(Brett Anderson) Sí, es muy triste ¿no? No sé… ¿Qué más se podría añadir a todo un gran réquiem a escala mundial? Es simplemente algo muy triste. La muerte de alguien que era una auténtica autoridad musical, a la altura de The Beatles y gente así. Nunca veremos… no va a haber otro igual. Se acabó, fin de una era. Es algo que hay que tener presente: todo el rock clásico, todo este tipo de artistas… se ha terminado esa era. No vamos a ver a otro David Bowie en la vida. No va a pasar. Eso no va a suceder por mucho que la industria discográfica lo desee… por mucho que se pongan a hacer comparaciones y digan: “Eh, este podría ser el nuevo David Bowie”. Eso no va a suceder. Ese tiempo ha pasado, ¿sabes? La música… La buena música se está convirtiendo en algo marginal. Ya no existe ese vínculo que aunaba música de calidad y música popular. Esos dos conceptos se están separando, en mi opinión.

Recientemente habéis celebrado el veinte aniversario de “Coming Up” (97). En aquel disco os reinventasteis y superasteis la marcha de Bernard Butler (con la inclusión de Neil Codling y Richard Oakes) ¿Cómo recordáis el proceso de creación en torno a ese disco?
(Brett Anderson) La verdad es que lo recuerdo como el disco que más he disfrutado de todos los que hemos hecho. Posiblemente, junto con el disco de debut y las primeras maquetas y grabaciones de las primeras canciones para nuestro primer disco. Buenos tiempos. Sabíamos que teníamos entre manos algo apasionante. Fue un disco increíble. Llegó a mucha gente y eso fue muy excitante y, de algún modo, trajo consigo cierta manía persecutoria… Un disco muy chulo. Tengo recuerdos increíbles de toda esa época, fue muy bonito.
(Neil Codling) Desde luego lo recuerdo como un disco fácil, si lo pienso ahora. A lo mejor es por eso de que con el paso del tiempo se te olvidan los malos momentos pero…
(Brett Anderson) Y sí que los hubo…
(Neil Codling) Sí, ya. Lo que pasa es que uno tiende a olvidarlos, porque fue hace veinte años y… bueno también porque Richard y yo éramos jóvenes, y tienes esa especie de exuberancia de la juventud que hace que todo sea fácil y no te cuestiones a ti mismo.
(Brett Anderson) Es algo que también tiene que ver con el arrojo, la ausencia de miedo que te da la juventud y… cierta arrogancia mal entendida…
(Neil Codling) Sí, no hay miedo a cometer errores, porque no has tenido la oportunidad de tenerlos.
(Brett Anderson) Sí, se trata de ese temor que de alguna manera tienes que experimentar para estar a salvo… y no perderte dando tumbos por ahí. A su manera, también es algo maravilloso…

Si tengo que elegir diría que “Dog Man Star” (94) es el mejor disco del grupo. En realidad tengo que reconocer que es mi disco favorito… de siempre ¿Creéis que es el mejor disco de Suede? ¿Cómo te sientes ahora cuando lo escuchas o tocas las canciones de ese álbum en directo?
(Brett Anderson) ¡Guau! Muchas gracias. Esa es una confesión adorable. Es difícil decir si es nuestro mejor álbum. Es una cuestión interesante, porque se lo suele considerar como tal, lo que parece que automáticamente lo convierte en nuestro mejor álbum, pero eso no significa necesariamente que lo sea. No sé si me sigues… Es lo que sucede con los discos clásicos, son conocidos por serlo, han conseguido esa reputación… Pero no sé, de alguna forma compite con nuestro primer álbum, o con “Coming Up” (aunque por muy distintos motivos). No sé, es quizá un disco emocionalmente agotador, sin contenciones, y creo que la gente responde ante eso. Y me encanta. Además me parece que tiene canciones fantásticas, y además con mucha variedad, lo cual también es interesante. Está “Introducing The Band”, “The Wild Ones”… no podrían ser más dispares, pero de algún modo funcionan juntas en el mismo disco, y eso resulta inspirador. He pensado mucho en ello para hacer el nuevo disco. En cómo ‘maridar’ canciones que en principio parecen muy distintas entre sí…
(Neil Codling) Si juntas canciones que van sobre la desesperación, de alguna manera… funcionan.
(Brett Anderson) Sí, si tu deseo es que estén en el mismo disco y las grabas con el mismo tipo de módulo de sonido, no sé, o algo así… entonces te permite ponerlas juntas. Y eso es lo que me gustaría hacer con el próximo disco para que a la vez sea ecléctico.

“Me interesaba expresar parte de la paranoia que implica tener un hijo”

En el lado contrario estarían “Head Music” (99) y “A New Morning” (02) ¿Por qué no os gustan demasiado estos dos discos? Obviamente no son vuestros mejores discos pero ambos tienen buenas canciones…
(Brett Anderson) Sí, de nuevo, es una de esas cosas que la gente rechaza en general… y lo tienes que entender así. A ver, yo creo que “A New Morning” es un caso distinto, porque es un disco bastante pobre salvo por quizás un par de canciones. Pero “Head Music” ofrece grandes momentos y eso es algo que digo siempre… que no es un disco del que yo vaya a hablar mal. Creo que “Indian Strings”, “He’s Gone”, “She’s In Fashion”, “Everything Will Flow”… son canciones absolutamente fantásticas. El problema que tuvimos con ese disco es que habíamos perdido un poco el control creativo, la perspectiva del álbum y, de alguna manera, permitimos que se incluyeran canciones que no tendrían que estar ahí y que hicieron que el disco terminase desluciendo. Algunas de las pistas como “Head Music” y “Elephant Man” probablemente no deberían estar ahí…
(Neil Codling) Pero es que es una víctima de su tiempo, desde mi punto de vista. Entonces el precio de los CD’s era tan alto que todo el mundo hacía discos muy largos para que a la gente le compensara comprarlos. Así que acabábamos juntando un montón de cosas en un disco. Si lo hiciéramos ahora duraría unos treinta y ocho minutos: menor duración y un montón de esas canciones, que han sido menos populares, no aparecerían en el disco. Habría sido mucho mejor.
(Brett Anderson) Sí, es un poco como esa frase: “El estilo es el arte de la omisión”. “Head Music” hubiera sido un disco estilísticamente mucho mejor si hubiéramos omitido algunas cosas.
(Neil Codling) Sí.

En los noventa fuisteis una de esas bandas que cuidó muchísimo el formato del single. Era muy bonito tener canciones nuevas de tu grupo favorito cada tres o cuatro meses ¿Echáis de menos ese tipo de romanticismo en la actual industria de la música? ¿Por qué os preocupaba tanto la calidad de vuestras caras B?
(Brett Anderson) Bueno, las caras B sí que importaban entonces, cuando empezamos. Porque creo que en nuestros comienzos mucha gente había escrito sobre nosotros, pero no tanta había oído hablar de Suede. Así que si no lo hubiéramos hecho así, la mitad de lo que le hubiera llegado a la gente (en esos singles) hubiese sido basura… Eso pasó porque captamos mucha atención por parte de los medios y se centraban mucho en eso. Sentíamos que teníamos que hacerlo. De alguna manera me pesa, siendo honesto… Si pudiera volver atrás pondría algunas de esas grandes canciones como “My Insatiable One”, “He’s Dead” y “The Big Time” en el primer álbum; “Killing Of A Flash Boy” en el segundo; “Europe Is Our Playground” se habría incluido en “Coming Up”… Creo que fue un error, porque sólo los fans acérrimos las conocen, pero supongo que eso también nos aportó algo diferente y especial. Nos hizo destacar y hacer que marcásemos la diferencia. Pero bueno, en cualquier caso, incluyéndolas en nuestros álbumes estos habrían sido más redondos y me pesa no haberlo hecho.
(Neil Codling) Intentamos seguir con eso. Incluso con “Bloodsports”, cada vez que sacábamos un single tratábamos de incluir un par de caras B aunque nadie más lo hacía. Pero ya no se hace. Todo el mundo consume álbumes de modo digital, y es una pena. Se ha perdido esa comunicación regular con los fans. Está bien que no pase tanto tiempo entre álbum y álbum. Pero eso ya no se hace y ciertamente es una pena que haya que prescindir de ello porque era muy bonito.

¿Qué pasa con el movimiento del brit pop que ninguna banda de la época se identifica ahora con él? Todas las bandas incluidas originalmente en esa etiqueta ahora renunciáis de aquello…
(Brett Anderson) No creo que nadie esté muy orgulloso, la verdad. Bueno, fue última vez que la música de guitarra tuvo un papel estelar. Hay muchas bandas individuales que de algún modo tienen mucho éxito. Pero creo que fue el último movimiento en la música británica que realmente unió a la gente, y que se convirtió en mainstream. Y eso fue interesante porque, como decía antes, la buena música y lo que es popular se está separando y adoptando dos caminos diferentes. Si el brit pop tuvo algo de bueno, quizá fuese eso. Aunque no me parece que el brit pop fuera gran cosa.

En directo siempre habéis sido una banda de gran intensidad, pero en los últimos años estáis mejor que nunca… ¿Qué está pasando? Brett… ¿Qué sientes cada vez que pones un pie en un escenario? Es una especie de transformación…
(Brett Anderson) Oh, gracias. Ahora me encanta estar en el escenario. Para ser sincero, me importa una mierda lo que piense la gente, la verdad. Y eso es liberador. Hace unos años me cortaba tanto… me sentía mucho más cohibido. Ese tipo de preocupaciones: ‘¿Qué van a escribir sobre mí?’. Ahora no me puede importar menos. Disfruto de la música, de interpretar las canciones… Mientras no suene como el culo, me pierdo en la música, me dejo llevar por ella y la disfruto de verdad. Es agradable y muy liberador.

“Había que arrastrarse hasta ese mundo incómodo, frío y húmedo que conforma el universo de Suede”

¿Se llega a cansar uno de tocar siempre las mismas canciones?
(Brett Anderson) Sí, claro, a veces. Es algo que pasa. Te encuentras a mitad de gira en algún lugar no muy evocador, con un público que parece no responder, por tercera noche consecutiva… y claro que pasa. Les pasa a todos los artistas. Si no te pasa, es que no eres muy normal. Pero aunque pase, de alguna forma es mejor que estar sentado en una oficina o algo así. Hay que ser agradecido. En el fondo me siento bendecido por haber podido pasar mi vida haciendo lo que amo, ganándome bien la vida con ello, y me doy cuenta de que es maravillosa cuando la comparo con la de otra gente. Ninguna vida es perfecta, pero tengo que estar agradecido por ello.

Entonces a día de hoy… ¿Disfrutáis más tocando canciones recientes o esos clásicos?
(Brett Anderson) La verdad es que depende. Me parece que las dos cosas pueden ser satisfactorias. Por ejemplo, cuando tocamos por primera vez “Night Thoughts” en noviembre en Londres… fue increíble presentar un álbum de esa manera. Me pareció pionero y me siento orgulloso de ello. Pero también es increíble interpretar todas esas canciones antiguas que has tocado una y otra vez…Y es verdad que piensas: “Las he tocado miles de veces…”. Pero eso es en teoría… es lo que te dice tu cabeza. Porque cuando las estás tocando y escuchas a la gente cantarlas…
(Neil Codling) Y para algunos es la primera vez que las oyen en directo, y eso es algo muy bueno.
(Brett Anderson) Hay una energía visual. Hay algo que va más allá de ese “Bah, la he tocado mil veces”… La experiencia no es menos agradable porque la hayas repetido muchas veces. Es como preguntarte por qué querrías tener sexo o comer una vez más. Son cosas que siempre tienes ganas de hacer, aunque ya las hayas experimentado antes. Y yo creo que a veces la música tiene ese tipo de poder primitivo.

Hemos terminado. Ha sido un enorme placer, muchas gracias.
(Brett Anderson) También lo ha sido para nosotros. Muchísimas gracias.