Hablemos claro. Los monillos nos la metieron doblada cuando nos hicieron creer que “Suck It And See” cerraba, casi con arrepentimiento, su capítulo experimental (“Humbug”) y concretaba su vuelta a las raíces. Aún no lo habíamos visto todo, ni muchísimo menos. La prueba se llama “AM” (Domino/Pias, 13) y acaban de presentarla en directo en nuestro país.

El sonido de “AM” nos has dejado estupefactos a casi todos, a algunos directamente les ha indignado. No se esperaban ese R&B sincopado que domina el alma del disco, no se han sentido parte de su target natural. Será casualidad o malas compañías, pero quien esto escribe sólo se encontró con esa sensación al sacar el tema con amigos y conocidos. Se palpaba decepción en la hinchada de base. Mientras, la prensa especializada encumbraba el álbum. Lo que hacía pensar en que jamás se había abierto semejante brecha entre crítica y fans. Error. El concierto que dieron el 15 de noviembre en el Palacio de Deportes de Madrid fue “sólo otro bolo más” de Arctic Monkeys, en el buen sentido. El recinto, técnicamente lleno. El público, eufórico como siempre. Incluidas “Do I Wanna know?”, “One For The Road” o “Why’d You Only Call Me When You Are High?”, todo seguía en orden. Así que toca callar y seguir la corriente. Pero antes, decido arriesgar parte del minutaje de una entrevista con Nick O’Malley para soltarlo por última vez. “Ah, eres de esos (risas)”, contesta socarrón, pero más receptivo de lo esperado al comentario. “Por supuesto, no creas que no te entiendo, yo al principio también aluciné con el giro estilístico que estábamos dando al grabar “AM”. Me sentí un poco raro, incluso. Pero mereció la pena, enseguida encontramos nuestro sitio en el nuevo mapa y sentíamos que nos estábamos superando, que estábamos dando un gran paso. Teníamos muchas ganas de dar un cambio realmente notorio. Dios sabe que no las teníamos todas con nosotros, no teníamos ni idea de cuál sería la reacción de la gente. Afortunadamente ha sido muy buena en general y estamos muy contentos. Creo que incluso a los que os cuesta acostumbraros a este sonido terminaréis apreciándolo”.

El bajista del grupo explica que “R U Mine?”, el único arrebato rockero del álbum, “fue grabada muchos meses antes que el resto de los temas, de ahí que tenga otro espíritu”. Sin embargo, fue ahí donde descubrieron la nueva gran veta. “En ‘R U Mine?’ jugamos mucho con las voces, con los falsetes, con nuevos ritmos y armonías, y decidimos tratar de explotar todo eso en el resto del disco. Fue el punto de partida”. A partir de ahí, explica O’Malley, trataron de ir añadiendo elementos para: “construir el disco sexy de Arctic Monkeys, algo que nunca habíamos hecho hasta ahora. Queríamos que nuestros conciertos dejasen de parecer un partido de fútbol lleno de hooligans vociferando. Queríamos ver chicas bailar, y definitivamente ahora las hay”.

La atmósfera que se respira en Los Angeles (donde ahora pasan casi tanto tiempo o más que en el Reino Unido) ha moldeado la nueva personalidad del cuarteto. “Sobre todo su clima soleado y sus playas”, dice O’Malley, que percibe claramente la influencia de esto en las canciones de “AM”. “Ha sido totalmente inconsciente, no había ninguna intención de reflejar eso, pero está ahí de un modo natural, sin duda”. Uno se imagina a estos muchachos luciendo estrellato por los chiringos de Malibu entre cientos de rubiacas en bikini y lo entiende todo. Ahora tienen ganas de “otra” marcha. “El esfuerzo consciente que antes hacíamos para pasar desapercibidos fuera del escenario, ya no existe. La experiencia nos ha dado seguridad y nos sentimos cómodos con lo que somos”, confiesa O’Malley. Y por sus palabras, parece que los nuevos Arctic Monkeys han venido para quedarse. “¿Que si hemos abierto un camino a seguir con este disco? Sí, por supuesto, claro. Habrá mucho de “AM” en el próximo. Usaremos elementos con los que sólo hemos empezado a experimentar en éste, sobre todo en cuanto a las voces. Esto es lo que ahora queremos hacer”. Así que el sector “indignado” ya puede ir acostumbrándose. Eso sí, para reengancharse a su directo tendrá que esperar, a juzgar por la respuesta de O’Malley a la última pregunta. “Puedo asegurarte casi al cien por cien que no haremos ningún festival veraniego español en 2014”.