No cabe duda de que la neozelandesa Lorde ha publicado “Melodrama” (Universal, 17), uno de los discos imprescindibles de la temporada. Con motivo de su primera visita en concierto a nuestro país hemos charlado con ella sobre algunos de los secretos de sus últimas canciones, el impacto de su exitoso debut y cómo afronta la fama a las puertas de cumplir veintiún años.

Son las nueve y media de la mañana en Nueva Zelanda y Ella Marija Lani Yelich-O’Connor, o lo que viene siendo Lorde, nos atiende por teléfono cuando aún tiene alguna que otra legaña asomando por los ojos. En estas semanas previas a que dé comienzo su Melodrama Tour, sabiamente, aprovecha el máximo de tiempo posible para descansar en casa entre ensayo y ensayo. “Ya sólo el hecho de pensar en cuántas maletas y cajas voy a llevar conmigo de gira me da vértigo”, comenta entre risas. Aunque su preocupación de banal tiene poca: de momento tiene conciertos programados hasta mediados de abril (con parada en Barcelona incluida el 9 de octubre –Sant Jordi Club-) y es más que consciente de que sus futuros días serán un ir y venir de aeropuertos y hoteles. “Siempre que puedo intento darme un paseo y ver, aunque sea de forma superficial, la ciudad que visito. Pero sí es verdad que al final acabo pasando más tiempo en las piscinas de los hoteles porque me ayudan a relajarme. Cuando estoy en Nueva Zelanda me siento muy tranquila al estar con los míos, aunque sé que es inevitable toparme con un montón de paparazzis cuando pongo un pie en el aeropuerto de Los Ángeles. Que me persigan no es lo que me hace más feliz de este mundo, obviamente, pero es algo que no puedes controlar y que tienes que asumir desde el primer momento en el que te consideran una artista de éxito”, confiesa.

“Haremos un show con mucha furia en el que las canciones y los visuales darán la sensación de estar dentro de un sueño”.

A punto de cumplir veintiún años, Lorde lo tiene todo de su parte. Cuando su debut, Pure Heroine”, apareció en 2013 cuando apenas tenía dieciséis años, muchos la tildaron de ser una one hit wonder cualquiera. El rutilante éxito de Royals, sin duda, ensombreció en gran medida la recepción de un disco que atesoraba muchas otras canciones brillantes. No obstante, lo interesante del asunto es cómo cuatro años después las tornas han cambiado y la crítica especializada (aparte del público que desconocía su existencia hasta ahora) ha calificado su reciente “Melodrama” como uno de los discos necesarios de este 2017. Ella asiente la idea que le planteo. “Estoy totalmente de acuerdo. “Royals” no paró de sonar constantemente en las radios y quizás algunos, al acabar agotados de escucharla allá donde iban sin descanso, no pararon atención al resto de “Pure Heroine”. Ese fue el precio de presentarme ante el gran público, ya que tuve que demostrar a todos que era mucho más que un single de éxito. Pero como bien me has dicho eso ahora ha cambiado. Es estupendo ver cómo muchísima gente te descubre años después con otras canciones que para mí significan mucho. Aunque sea tarde, con eso es con lo que me quedo”.
Si “Pure Heroine” era un canto a la adolescencia, “Melodrama” pone sobre la mesa otros temas como la soledad, los inevitables miedos que cualquiera siente cuando acecha la vida adulta o qué será de nosotros en el futuro en este mundo en el que hay que superar infinitas zancadillas; todo ello empleando el recurso de una hipotética fiesta en casa como hilo conductor para estos once nuevos temas. “Le estuve dando muchas vueltas a cómo podía aglutinar todo lo que en este disco quería expresar, pero cuando di con la idea de esa fiesta casera todo cobró sentido y las piezas del puzzle se juntaron de una forma muy natural”, afirma. “Hubo canciones como “Perfect Places” que fueron un auténtico quebradero de cabeza en el estudio porque no conseguíamos encontrar ni el beat perfecto ni los coros que mejor se le ajustaban. Estuvimos mucho tiempo trabajando en ello y regrabando todo tipo de coros hasta que dimos con la versión definitiva del disco. Probablemente, fue el tema más difícil de llevar a cabo”, añade antes de comentarle que “The Louvre”, con esa batería tan deudora de Phil Collins, pide a gritos ser single algún día. “También me encanta como a ti. Esa era la primera vez que trabajaba con Harley Edward (el productor australiano Flume, quien ya se había encargado de remezclar con anterioridad “Tennis Court”) y no descarto hacer más cosas con él en un futuro. Nos conocimos hará cosa de cinco años y, desde el principio, Harley quería que algún día nos encerráramos en el estudio. Ha costado, sí, pero el resultado ha valido mucho la pena”.

Cuando hace meses llegaron las primeras noticias sobre los créditos de “Melodrama” una de las mayores sorpresas fue comprobar que Joel Little, el productor que construyó prácticamente en solitario el sonido de “Pure Heroine”, en esta ocasión sólo participaba de forma testimonial como co-productor en “Green Light”. El más que atareado Jack Antonoff (líder de Bleachers y guitarrista de Fun.) ha llevado la batuta esta vez. ¿Por algún motivo en especial? “Con Jack tuve sintonía desde el primer momento que le conocí, así que no me lo pensé dos veces cuando surgió la posibilidad de poder hacer algo codo con codo junto a él. A Joel le adoro. Desde que empecé en esto de la música siempre ha sido un gran amigo y consejero para mí. Cuando grabamos “Pure Heroine” lo hicimos sin ningún tipo de pretensión y ambos fuimos los primeros sorprendidos de cómo caló entre el público. No obstante, de cara a este último disco, desde el inicio tuve la idea de probar con otros productores que he ido conociendo a lo largo de estos años para ver qué pasaba. Cuando le expuse esto último a Joel lo entendió perfectamente. Salir de la zona de confort puede ser arriesgado, pero a veces es necesario porque sólo así te puedes poner a prueba experimentando con otros sonidos. Inevitablemente, la gente cambia con el paso de los años. Y la verdad es que no soy la misma ahora que cuando tenía dieciséis años. Es lógico que alguien como yo quiera demostrar esa evolución tanto personal como artística a través del sonido de las canciones”.

Sorprende su templanza y cómo sigue manteniendo firmemente sus pies sobre la tierra a pesar del éxito internacional obtenido. Pero aún sorprende más que alguien tan tímida como ella deje atrás sus inseguridades cuando está sobre el escenario. “Me encanta actuar y el mayor reto para mí es poder entretener al público y hacerle olvidar, aunque sea momentáneamente, sus problemas diarios. Reconozco que soy una persona bastante tímida y reservada en mi día a día, pero cuando estás delante de miles de personas no debes demostrar eso porque la gente no es tonta y se percata enseguida”, cuenta. “Estos años han sido una maravillosa locura y me da hasta algo de pavor echar la vista atrás porque han ocurrido muchísimas cosas que ni en mis mejores sueños hubiera llegado a imaginar. Si pudiese viajar en el tiempo cuatro años atrás y poder hablar conmigo misma me diría ‘sigue adelante porque va a ser muy divertido’”. ¿Y cómo se ve a diez años vista? “La fama es algo que nunca me ha importado lo más mínimo por mucho que algunos sí lo piensen. Si de mí dependiera dentro de una década lo que más me gustaría hacer es seguir publicando discos de los que me sienta orgullosa y pasar más tiempo con mi perro. Con eso me conformo”.
A la espera de poder verla en acción por primera vez en nuestro país, Lorde avanza que su Melodrama Tour será “un show con mucha furia en el que las canciones y los visuales darán la sensación de estar dentro de un sueño”. Aunque eso sí, según ella no nos va a deleitar con ninguna coreografía como la que se vio obligada a hacer en los últimos MTV Video Music Awards ya que “la idea inicial para la gala era interpretar en vivo “Homemade Dynamite”, pero al estar enferma y no poder cantar tuve que inventarme algo para no cancelar mi asistencia. Por mucho que lo tengas todo bajo control siempre puede surgir un imprevisto como ese. Pero eso sí: nada ni nadie, nunca, puede detener tu fiesta”.