Parece que fue ayer, pero mucho ha llovido desde “Un día en el mundo” y el ascenso meteórico que supuso para sus creadores, los madrileños Vetusta Morla. Ahora ha llegado el momento de la confirmación con “Mapas”, un segundo larga duración menos obvio, pero casi tan efectivo.

El nivel de incertidumbre después de un primer beso es proporcional al número de mensajes sin responder. En esos momentos de duda épica y dramática como una novela rusa, tratamos de elaborar el presente a través del pasado, sin aprender de los errores, por mucho que los hayamos repetido. En este caso, el método ensayo-error es una utopía tan conocida como fuera de contexto y las teorías de barra de bar y cafés en los que hemos hundido otras veces un corazón roto son discursos que se repetirán tantas veces como las canciones con las que tratamos de reunir los pedazos que hemos perdido por el camino, cada vez más pequeños y desgastados. El instante en que cuatro pestañas se alinean perfectamente y no sabes muy bien lo que va a pasar, sigue provocando una sensación imbatible que nos anima a comprar dolor en plazos tan cómodos que parecen imperceptibles. Por muchas veces que hayamos recorrido el mismo camino, volveremos a perdernos sin que los mapas sirvan para nada. A propósito. Desde dentro de Vetusta Morla la incertidumbre ante el segundo disco se ha vivido de manera muy diferente. Con la tranquilidad de haber hecho lo correcto y la satisfacción de haber conseguido poner a seis personas de acuerdo. Como canta Pucho en “Mi suerte”: “Saber qué estás ahí me hace más fuerte”. El revuelo mediático de “Un día en el mundo”, las ventas fuera de lo normal para un mercado que no sabe qué hacer consigo mismo y los aproximadamente ciento cincuenta conciertos son sólo indicaciones con las que seguir un sendero que es sólo suyo. Tienen las ideas claras, y las doce señales de “Mapas” han sido la excusa para soñar y no perder el norte, que no era difícil. (Jorge) “Mapas nos pareció una idea muy sugerente, como un lugar en el que aparecen puntos en el espacio y que van unidos con líneas. Es lo que hemos querido reflejar, doce canciones que parecen muy diferentes pero que al final están formando un disco con un discurso y un recorrido que seguir”.

Las luces del éxito no les han hecho, afortunadamente, salirse del camino. Un éxito merecido, labrado a golpe de furgoneta y local de ensayo. Un éxito que ni ellos se explican y en el que no tienen ninguna intención de acomodarse. Desde el título del disco, “Mapas” es una guía de viaje para un paisaje que no es el mismo y que descubrirán al mismo tiempo que su público. (Juanma) “Un primer momento de reflexión es ponerle un título a lo que has hecho. Un mapa es una reducción de la realidad a unas líneas esquemáticas. Las canciones son como representaciones de historias, experiencias o emociones. No son la sensación en si misma, pero es la única manera que tienes de comunicarlo y tiene su propia realidad. En la vorágine de hacer el disco hay muchas cosas que haces de forma instintiva, luego vienen las entrevistas y comienzas a plantearte por qué ha sido así”. Sin haber descubierto nada nuevo (canciones bastante clásicas de sonido épico con todas las papeletas para convertirse en himnos, y un cantante con fuerza, técnica y carisma -algo nada habitual en el indie patrio), la popularidad llegó casi sin esperarlo, sin el apoyo de la prensa especializada –esta misma revista llegó tarde al “fenómeno Vetusta Morla”- a un mercado en el que las rock stars cada vez están más desmitificadas. Saltaron la barrera del indie sin perder la independencia, cubriendo ese delicado espacio en el que diversos públicos pueden cantar una misma canción sin tener que avergonzarse los unos de los otros. Esa tierra de nadie a la que Amaral no han conseguido llegar y a la que Sidonie se resisten a entrar, en la que existe un público amplio y con criterio aunque a veces se esconda tanto que nos resistamos a creerlo. (Jorge) “Las expectativas no nos han afectado. Nosotros tenemos nuestro pequeño mundo, que en este último año ha consistido en levantarse e ir al local de ensayo pensando en cómo habían quedado las canciones el día anterior. Con nuestra autoexigencia ya teníamos bastante”. Juanma, puntualiza: “También ayuda el que no hemos tenido ofertas serias, con condiciones reales y que seguimos con nuestro propio sello. Creo que las discográficas que pudieran estar interesadas en nosotros han percibido que nuestro camino es el que es y que no puede ser otro. Sabemos cómo somos y cómo trabajamos, y en principio el mejor escenario para nosotros es el que tenemos ahora mismo, aunque nos lleve tanto trabajo y dediquemos tanto tiempo a hablar las cosas”.
“Mapas” no es un trabajo continuista. El que busque la inmediatez de “Copenhague” o “Valiente” no la va a encontrar más que “En el río” o en “Cenas ajenas”. No hay estribillos de festival, estructuras conocidas o un disco que entre a la primera, pero sí hay un trabajo sólido, grandes canciones, épica contemporánea y mucha energía. Podían haber seguido dando conciertos y sacando el legítimo partido a su trabajo unos cuantos meses más, pero pararon un año entero las máquinas. Con la que está cayendo, tomaron los riesgos necesarios, y los temas de “Mapas” reflejan esa actitud. Por cambiar, hasta lo han grabado de manera diferente. (Jorge) “Hay dos cosas importantes: no hemos tocado las canciones en directo hasta tenerlo terminado ni lo hemos hecho por pistas; hemos grabado todos a vez. La sensación que teníamos al terminar el disco anterior, con todos los conciertos que habíamos hecho, era que era el momento perfecto para grabar todos juntos porque íbamos como una apisonadora. Trabajamos mucho en el local y hemos preferido el formato analógico, lo que ha hecho que las canciones se predispongan de una manera especial, reflejando la viveza de Vetusta Morla en el directo y todas las dinámicas que intentamos crear. Lo hemos llevado a Sonovox y lo hemos producido con Manuel Colmenero y Javier Carretero. En el estudio hemos hecho pequeños retoques de guitarras y teclados, mezclarlo y el masterizado”.

Las imperfecciones, que las hay, no es lo único que sorprende en “Mapas” (Juanma) “Me parece que las canciones suenan bastante distintas. Hay cierta contaminación ‘positiva’ que da la sensación que estás escuchando a los demás. Cuando grabas así, no oyes la música de la manera habitual en la que se graban los discos, por pistas, todo muy limpio. También hemos tratado de tener muchas menos capas de guitarras, y hacer que con las que llevamos en directo fuera suficiente. Grabamos en una sala con una reverberación muy especial en los estudios Gárate, y esa reflexión del sonido también le da un carácter diferente al que tenía el disco anterior. Usamos cinta analógica, nuestro equipo ha cambiado y hay más timbres que antes no utilizábamos. Ya hemos leído opiniones para todos los gustos, pero nosotros pensamos que no es demasiado continuista, todo depende de lo que esperes de un grupo. Si quieres que descubra un nuevo mundo, pues te va a parecer así. Si es para expresar lo que sientes en cada momento, ‘Mapas’ va un poco más allá”. El tiempo de la entrevista va llegando a su fin, entre bromas sobre los ruidos que luego harán un pequeño infierno a la hora de transcribir sus impresiones y risas al hablar de sus primeros recuerdos en el grupo. Álvaro, (bajista) pone el mejor resumen posible. Lo que les hace grandes no entiende de cómo y por qué. “En el año 2002, antes de que yo empezara con ellos, en las fiestas de Tres Cantos dije: ‘Como mola este grupo, quiero tocar con ellos’”. Gente común.

Cronología de un éxito
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-La localidad madrileña de Tres Cantos tiene a día de hoy bien ganada la denominación de origen para Vetusta Morla. En su instituto un grupo de amigos forjó allí la semilla del grupo en 1998.

-El Concurso de Rivas-Vaciamadrid, entre otros pequeños logros, les puso en el primer mapa de bandas promesa en el 2000 y así pudieron financiarse la maqueta definitiva, “La cuadratura del círculo”.

-Algunas pequeñas salas de Galicia y Madrid fueron los únicos lugares en los que Vetusta Morla consiguió algo de público en sus primeros conciertos y salidas fuera de su pueblo natal.

-El Ou Yeah! Festival, organizado por Charlie Bautista y Jorge González por vez primera en 2006, supuso un impulso importante para la banda junto a sus amigos de Havalina Blu y Seres Imaginarios. Han llegado a organizar juntos cuatro ediciones, la última el año pasado en La Noche en Blanco.

-De todas las versiones que Vetusta Morla pudieron hacer en sus principios ellos recuerdan con especial cariño una de U2 que hicieron en El Sol el día que estallaba la guerra de Irak. La bautizaron “Thursday, Bloody Thursday”.

-En septiembre de 2004, tras actuar en un campo de refugiados en Tinduf (Argelia), los chicos de Vestusta Morla serían invitados a participar en un festival en Beirut, el Anti-Crise. El propio Guillermo Galván nos lo contaba semanas después en la crónica que nos hizo para MondoSonoro Madrid.

-Entradas a un euro. Para la presentación del Ep “Mira” organizaron un concierto en El Sol cuyo precio de entrada era un euro. La cola de gente que no pudo entrar aquella noche aún se recuerda en los alrededores de la calle Jardines.

-La creación de Pequeño Salto Mortal, su propio sello, fue una apuesta que increíblemente funcionó. La edición del Ep y el primer trabajo autoproducido de la banda con una primera edición de dos mil copias casi manuales fue todo un esfuerzo económico que puso en jaque su futuro más inmediato.

-Dos conciertos fundamentales para su espaldarazo definitivo fueron los del festival Sonorama y el barcelonés BAM del año 2008. En ambos, la respuesta de un público totalmente entregado sorprendió incluso a la propia banda.

-Los Premios de la Música llegan en febrero de 2009. El grupo alcanza otro nivel. Se acabaron los conciertos pequeños y arrancan los multitudinarios.

-Los Conciertos Fin de Gira de “Un día en el mundo” se cerraron en Madrid con diferentes llenos en salas grandes como La Riviera o Joy Eslava y otras emblemáticas para el grupo como el Café La Palma y la Sala El Sol.

-El 3 de mayo MAPAS ofrecen la escucha en streaming en su propia web, antes de que nadie, ni siquiera la prensa, haya escuchado nada previamente.