El inquieto escocés Kenny Anderson, más conocido como King Creosote, ha vuelto con el majestuoso “Astronaut Meets Appleman” (Domino/Music As Usual, 16), su disco más audaz en una trayectoria hiperactiva en los dominios del indie folk de aires célticos.

Su celebrada colaboración con Jon Hopkins en 2011 (“Diamond Mine”) le colocó en el radar para un público algo más amplio. Y tras su particular carta de amor a Escocia con la música del documental de la BBC “From Scotland With Love”, “Astronaut Meets Appleman” destila todas las virtudes del heterodoxo cantautor, con sorpresas. Me encuentro con él en la oficina del sello la mañana posterior a un pequeño showcase en la tienda de discos Bajo el Volcán, donde ha repartido simpatía y buenas maneras. Inteligente, humilde, locuaz y muy combativo frente a la utopía (en realidad, distopía) digital que nos devora, está encantado de visitar Madrid por primera vez.

“Comparto con Paul Savage el mismo sentido del humor, y eso es muy importante para hacer discos”

Has dicho que con este álbum querías salir de tus rutinas habituales. ¿Es así?
Sí. Hago dos tipos de discos: Los que hago en casa, para mí, y luego algunas canciones pueden gravitar hasta que gaste dinero en ellas. En el pasado le he llevado estas canciones directamente a Paul Savage (ex batería de The Delgados y dueño del estudio Chem19), en su estudio de Blantyre, al sur de Glasgow. El estudio es fantástico, tiene una gran sala para grabar en vivo, el equipo…he trabajado con él durante los últimos 10 años y nunca he pasado algún momento incómodo. Puede intuir qué es lo que me gusta, tenemos el mismo sentido del humor. Y eso es muy importante cuando haces discos.
Pero esta vez tenía una especie de pequeño plan. Desde la época de “From Scotland With Love”, la banda se había hecho más acústica. Cuando tocaba la música del documental durante las proyecciones, lo hacía con una gran banda, pero cuando estaba de gira, sólo éramos yo y dos músicos más. En este disco quería reflejar ambas versiones, así que la idea era hacer un disco acústico, otro con una gran banda y de alguna manera fundirlos en uno, o quizá tener dos discos. En mi cabeza tenía sentido grabar en directo, y lo hicimos durante un pequeño tour en Irlanda. Para la segunda fase, como tres de mis músicos de la banda mayor viven en la isla de Mull, en la costa Oeste de Escocia, tenía sentido ir a Mull. De esta manera, salía de mi habitual actitud industrial en Blantyre.
En mi cabeza, además, quería que el sonido fuese más tradicional, y por eso enrolé a Catriona (McKey, arpa), con la que había colaborado el año anterior. Y quería gaitas, piano y contrabajo. Creía que llevando a los músicos a estos lugares diferentes, quizá conseguiría que el disco tuviera un aire diferente. Al final, todo volvería a Paul Savage. Tuvimos algunos problemas para transferir las cintas y la música digital que habíamos grabado en Mull, pero Paul consiguió meternos a todos a bordo e hizo algo muy inteligente: Para que sonara más homogéneo, nos hizo grabar unos pocos instrumentos en su estudio. De las últimas cosas que grabamos fueron las baterías y algunos sintetizadores vintage.

Empezar el disco con “You Just Want” es toda una declaración de intenciones. Esa canción tiene algo, una oscuridad hipnótica. Desde luego, es la que más me ha impactado.
Más o menos en la época de “Desde Escocia con amor”, en el verano de 2014, el disco estaba acabado y estábamos ensayando para tocarlo con la película. Cuando tengo un nuevo disco y lo estoy escuchando, trato de bloquear cualquier otra música, porque si lo hago, me empiezo a preocupar de si la mía no es suficientemente buena. No quiero que me influya, no quiero saber qué hace el resto del mundo. En momentos así, me pongo a escuchar, no sé, a A-ha (risas) -¡soy un gran fan!-, cosas que estén muy alejadas de lo que hago. Pero esta vez me vi a mí mismo en el coche escuchando música coral en la radio, música con cierto trasfondo religioso o de iglesia. Y un día escuché esta pieza que era como un mantra que seguía y seguía. Creo que la pieza era muy antigua, no sé, como del siglo XIV o XV, era la interpretación moderna de la partitura de la época y me alucinó lo inteligente que era. Era como que las voces estaban en bucle pero al mismo tiempo el fraseo cambiaba, no sé lo que era, pero realmente me impresionó.
El caso es que en los últimos dos años había estado tocando una canción tradicional poniéndole una letra casi blasfema, y las dos ideas se juntaron: Hacer una canción que fuera como un himno o un mantra pero con una letra muy oscura. La letra es muy corta, pero trabajé mucho en ella y estoy muy orgulloso de cómo ha quedado. Me gusta que aunque es oscura…la idea central básica es que good guys finish last (refrán británico que significa más o menos que los buenos chicos no se comen un rosco), pero al final hay un atisbo de esperanza.
Tan pronto como la escribí, la toqué en directo, lo cual hago raramente, porque normalmente la grabo primero en mi ocho pistas. Pero era mi nueva canción, y la quería tocar. La toqué en una antigua iglesia que ahora es una sala, con mucha reverberación, y un par de tipos de mi edad vinieron al final a preguntarme por la canción, diciéndome: ¿Qué ha sido eso? Uno estaba llorando. Y me dije: Vaya, esto es poderoso, y eso que sólo era la guitarra y mi voz. Luego la hice con la banda. En directo es nuestra favorita, la tocamos para conseguir una buena mezcla. Fue la primera canción que grabamos en Irlanda, luego añadimos el resto de instrumentos.
Yo empecé a tocar en una banda de bluegrass. No sé si lo conoces, pero en el género cada instrumento tiene su momento de protagonismo, el banjo se acerca al micro, y luego se va hacia atrás (se levanta para explicarlo) y entra el violín. Aquí hicimos algo parecido. Para el disco pensé que si te gustaba esta canción, podrías con todo lo demás.

“Cada vez hay menos presupuesto para grabar, así que tuvimos que hacer pocas tomas de las canciones”

He leído que para este disco querías sonar a “una versión más joven de ti mismo, menos cínica”. ¿Cómo se hace eso?
Muchas veces al cantar voy demasiado rápido al falsete y no canto alto ni proyecto mi voz. Como que salto mucho de registro. Cuando escucho a mi yo más joven, nunca hacía falsete. De joven estaba en una banda en la que tenía que gritar y proyectar mucho, y como ya no lo hago en años, creo que mi voz se ha debilitado. Me gusta cuando fuerzo mi voz a registros más altos, porque sueno vulnerable pero también hay algo más….En “Wake Up To This” hace uno o dos años habría cantado en falsete, pero esta vez quería forzarme.
Con una o dos excepciones, llegué al estudio con las canciones sin terminar. Cada vez hay menos presupuesto para grabar discos, y los músicos escuchaban las canciones por primera vez…el solo de “Love Life” se hizo a la primera, así de buenos son estos músicos. Lo tuve que hacer así porque no tenía dinero suficiente para estar cuatro días probando. Pensé que si la banda era capaz de hacer eso, yo también tenía que hacerlo con las canciones o las letras. Tenía que ser capaz de reaccionar y escribir rápido. De alguna forma esto me permitió alejarme del cinismo que tiene trabajar demasiado las cosas. Algunas de las letras están muy trabajadas, aunque espero que no lo parezca, como “You Just Want”. Quería escribir canciones como solía hacerlo, cuando pensaba que nadie las escucharía nunca. Dar algo fresco e inesperado. Es casi lo contrario de lo que se podría esperar. Ésa era la idea.

Aunque hay mucha melancolía en el disco, lo cual no es novedad, hay alguna canción más animada u optimista. Por ejemplo, “Surface”.
Tenemos “Astronaut Meets Appleman” y el cielo, y la utopía digital, pero con los pies en la Tierra, al mismo tiempo. Tenía esa idea de que estás bajo tierra y que quieres salir, pero simplemente para alcanzar la superficie. Una vez que tuve la idea de la relación más claustrofóbica que pudieras tener y del amigo invisible -ya sea un verdadero amigo invisible inventado o una persona real-, no diría que la canción se escribió sola, pero sí lo hizo muy rápidamente. Estás llegando al final del disco, y lo veo casi como una salida, si no del planeta, por lo menos a respirar aire fresco otra vez. Y tío, cuando entran las gaitas, ¡es como si Jimi Hendrix estuviera tocándolas! (risas).

“Cuando tengo una turbulencia emocional en mi vida, compongo más”

Has mencionado el término “utopía digital”, que me parece muy interesante. En el vídeo de “You Just Want” vemos a este astronauta flotando entre cacharros electrónicos. Hay ya publicados bastantes ensayos en los que se cuestiona abiertamente todo este asunto, porque parece que económicamente la utopía digital que nos vendieron, no funciona. O lo hace para unos pocos.
Bueno, el efecto que lo digital ha tenido sobre todos los aspectos de la música ha sido terrible. Desde la devaluación de la música en sí, hasta el streaming gratuito, las ventas de discos cayendo, los sellos sin dinero suficiente para organizar giras para los grupos…Por otro lado, la tecnología ha permitido a casi todo el mundo atajar las grabaciones de manera muy barata. Se siguen necesitando buenos estudios para grabar baterías en directo, pero los estudios también han sufrido y están cerrando. Y esto sólo con la música. En el resto de mi vida, estoy como los demás. Vas al banco, haces la cola y te dicen que hagas las gestiones online. Y están las tarjetas de crédito, la gente compra en Amazon mientras las tiendas locales desaparecen. Es el telón de fondo de mi vida, por eso en estos 15 años hemos sacado vinilos sin cupón de descarga, hemos hecho las portadas a mano…Yo personalmente no estoy en Twitter ni en Facebook, la gente tiene que comprar las entradas de mis conciertos en persona, no en ebay.
Te dicen constantemente que escuchan mi material en Spotify y se creen que te llega algo de royalties. Y no te llega nada. La gente se cree que es un acuerdo justo, pero lo que realmente sucede es que no compran tu disco. Se argumenta que a los artistas nos roban también cuando se compra el disco físico. ¡Pero no a ese nivel! Es increíble. Tengo que pelear contra ello, como la gente de mi grupo, aunque ya es imposible tener una banda a tiempo completo. Si quieres un técnico de sonido, tienes que compartirlo con otros grupos…es realmente difícil.

Personalmente veo una trampa en todo este modelo: Nos repiten que tenemos toda la música del mundo a nuestra disposición, pero al artista apenas le llegan ingresos. ¿Cómo se sostiene eso?
Es una trampa, claro. Te dicen que tu música llega a todos los rincones del mundo. Pero eso no quiere decir nada, porque yo nunca podré llegar al mundo a tocar mi música, y no me llega nada de dinero. Alguien miró mis estadísticas de Spotify y resulta que Escocia es el tercer territorio en descargas y reproducciones. El primero es México DF. Jamás he tenido oferta alguna para tocar en México, ni un e-mail de un fan, ni interés alguno de alguien de México DF, y sin embargo, se supone que en esa ciudad es donde más se escucha mi música. No tiene sentido. Hay gente que dice que si tu música se escucha en todo el mundo, eventualmente podrás viajar para tocarla, y entonces te llegará el dinero, pero es que ¡eso no va a pasar! Quizá lo que sucedió es que en México escucharon una canción que salió en un programa de televisión en el Reino Unido -porque sé que una canción acabó en un programa de bastante audiencia, aunque ni lo he visto-. En fin, podría ser la conexión más marciana, un DJ que les dijera a los mexicanos que les iba a encantar, yo qué sé, algo aleatorio que les llegara de la luna (risas amargas). Podría ser cualquier cosa. Y no hay modo de seguir la pista.

En el fondo es un sistema mecánico, deshumanizado.
El dinero se genera con el intercambio de datos. Pagas 40 euros al mes por todos estos datos. Son paquetes de datos con música, películas…Datos, datos, datos. Ellos hacen dinero y no nos pagan. Nosotros les damos contenidos gratuitos. Entre esos datos hay música, pero no os pagamos un céntimo, por cierto, porque “¡se supone que para los grupos es una publicidad enorme! En realidad, deberían pagarnos ellos”. Y te quedas flipando. Es una pesadilla.

En fin, terminemos volviendo a tu música: Con todas las canciones que has compuesto o grabado, ¿dirías que te cuesta cada vez más escribir?
Mmm. A veces. Pero soy lo suficientemente viejo y llevo el tiempo suficiente en esto para saber qué es lo que me inspira para componer. Y una de las formas más certeras es tener algún tipo de turbulencia emocional en mi vida, ya sea buena o mala. Sé que voy a escribir más canciones si estoy en un momento bajo. La trampa ahí es que si sé que no estoy componiendo canciones, más o menos conscientemente, acabe descarrilando mi vida. Todavía no sé si es algo que necesite que suceda y que permito, si tomo esas malas decisiones que van traer alguna calamidad, o siemplemente es la vida. No tengo ni idea. Lo que sé es que si estoy en un momento malo, introvertido, enfadado o triste, entonces compongo canciones. Y que cuando estoy de buenas, ni se me ocurre escribirlas (risas). Ése es el ciclo en el que estoy. No sé si es algo que me pide mi salud mental, pero necesito grabar esas ideas cuando me llegan, porque en cinco o diez años igual ya no estoy para hacerlo. Así que estoy en una especie de carrera, tengo cuatro proyectos diferentes que estoy grabando.

¿Dirías entonces que estás en tu mejor momento como compositor?
Bueno, no quería presión con este disco. Cuando hice “Diamond Mine” pensé: “Ya está, esto es la cumbre, desde aquí sólo puedo ir hacia abajo”. Pero luego tuve la oportunidad de hacer la película y todo fue muy rápido, no tuve mucho tiempo para pensar en ello. Pero el hecho de que funcionara tan bien me hizo pensar: “Vale, dos discos buenos seguidos…”. Y con éste no es que pensara que iba a ser rechazado, pero creía que iba a ser el disco con el que iba a volver a lo anterior. ¡Pero a la gente le encanta! Y pienso que tengo otra oportunidad. Entre medias he grabado otros discos para mí, y es cierto que ha habido un poco de auto censura con éste, pero estoy realmente sorprendido por la reacción, porque la que tuvieron los anteriores fue como un sueño. No tengo 25 años, no digo las cosas adecuadas, no juego al juego digital, probablemente para el sello soy una persona complicada en algunos aspectos, no me gusta mucho hacerme fotos, no salgo en mis vídeos…estoy sorprendido. ¡Así que el siguiente será un desastre! (risas).