El rock de estadios está de enhorabuena. La banda de Matt Bellamy regresa igual de dramática y excesiva con “The Resistance” (Dro), un disco más accesible e igual de soberbio que los anteriores. Nunca más de lo mismo fue tan diferente.

Si no hubiera prejuicios, de qué íbamos a hablar en los bares. La pérdida de esas conversaciones tan vacías y tan llenas de opiniones infundadas convertirían el abandonar la tranquilidad de nuestros hogares en algo demasiado aburrido. Muse son un grupo sobre el que hay prejuicios suficientes: ¿excesivamente épicos? ¿cada vez más comerciales?… La respuesta es afirmativa en los dos casos, pero también es cierto que “The Resistance” es un álbum excelente. Más accesible que trabajos anteriores y con grandísimas canciones. El fantasma de los cambios importa poco a Dominic Howard (batería). “Ahora tenemos la libertad suficiente para poder buscar una dirección diferente en nuestras canciones, pero siempre va a haber alguien que nos critique por hacer algo distinto. Para el grupo es bueno que haya esas expectativas de cambio porque nos hace asumir riesgos. Por poner un ejemplo, nos gusta mucho trabajar con instrumentos a los que no estamos acostumbrados”. Asomarse a lo imprevisible ha sido una de las constantes en la carrera de los de Devon, que en esta ocasión han preferido preparar las canciones en su ciudad y trasladarse a rematarlas al estudio del cantante cerca del Lago de Como, al norte de Italia. (Matt Bellamy) “Hemos tenido muy buenas experiencias con los productores con los que hemos trabajado, pero habíamos alcanzado suficiente confianza al trabajar en nuestro propio estudio como para animarnos a producir nosotros mismos. Algo muy importante al tomar esta decisión es que el final del disco no se hubiera podido hacer de otra manera, porque necesitábamos bastante flexibilidad y tiempo para experimentar”. Más de quince minutos de piano y orquesta en los que Bellamy ha trabajado durante años y a los que dedicó tres meses para ensamblar todas las piezas. “Era la primera vez que componía para orquesta, y ha sido un trabajo duro; una apuesta por mi mismo a la que el resto de la banda ha respondido de manera fantástica”

“Exogenesis Symphony” es un delirio excesivo en tres episodios, ambicioso y catártico; pero también un admirable ejercicio de estilo con una historia detrás. “Quería hacer algo parecido a una película de ciencia ficción. La primera parte habla de una civilización que habita un planeta cuya vida está llegando a su fin. En la segunda, una pareja escapa del planeta para sobrevivir, y en la tercera llegan a un nuevo planeta para empezar de nuevo, tratando de no cometer los mismos errores”. La sensación global de que en algún momento la gente se va a cansar de aguantar las tonterías de los gobernantes es el tema principal de un disco que no puede etiquetarse como conceptual y que deja claro que la voz del pueblo es igual de fuerte desde la reivindicación política que desde la épica grandilocuente de la distorsión y el rock de estadios. (Bellamy) “A lo largo de todo el álbum hay una fuerte influencia de hechos políticos que están pasando en este momento, no sólo en el Reino Unido, sino a nivel global. Mi país está indignado con el comportamiento de los miembros del Parlamento, la política antiterrorista… El día a día se parece cada vez más a una lucha entre la gente normal, la policía y el gobierno. Hay una fuerte necesidad de cambio, que es de lo que hablan canciones como ´Smooth´ y ´Uprising´ (casi un himno futbolero criticando el sistema bancario británico) o el tema que elegimos como adelanto, ´United States Of Eurasia´”. En palabras del bajista Chris Wolstenholme: “Las personas ya no confían en las instituciones y la idea de ´La Resistencia´ está en nuestras mentes porque realmente algo está pasando en este momento”. La sombra nada difuminada de 1984 de George Orwell planea sobre muchas de las letras que podremos empezar a investigar a partir del 14 de septiembre, cuando “The Resistance” salga a la venta. (Dominic Howard) “En el single puedes escuchar a niños jugando y palabras como ´daño político´ o ´fuego amigo´. Varias canciones sugieren una nueva vida y es algo que creo que tiene mucha fuerza. La verdad es que no hay más que pensar en las cámaras de circuito cerrado que tenemos en Londres, están por todos sitios”.