Si hay una banda artísticamente independiente, personal y respetada en el firmamento metálico actual no cabe duda de que se trata de Mastodon. Los colosos de Atlanta se reinventan para marcar una vez más la pauta con su cuarto disco, “Crack The Skye” (Warner), un insondable y colorista viaje astral preñado de psicodelia, rock setentero y una buena dosis de polvo cósmico.

Barroco. Fluido. Alucinógeno. Irreal. Emotivo. Clásico. Mágico. Espacial. Y así podríamos seguir hasta llenar la página entera. “Crack The Skye”, el nuevo álbum de los norteamericanos Mastodon, constituye un auténtico prodigio de la naturaleza. A estas alturas deberíamos estar acostumbrados ya a su particular manera de entender el metal –si es que podemos seguir denominando metal a su propuesta-, pero no hay manera.

“Nos gusta crear música hermosa, bella, con sonidos nítidos y partes acústicas”

Desde la edición de su debut “Remission” (Relapse, 02), buffet libre de riffs ardientes, redobles de batería imposibles, actitud e inventiva que impactó de lleno en el corazón del metal underground, uno ha tenido siempre la sensación de estar ante una banda fuera de lo común. Su segunda entrega, “Leviathan” (Relapse, 04), mejoró, si cabe, los aciertos de su tarjeta de presentación, pulverizando sus propias marcas y poniendo a la banda en boca de todo el mundo.

“Crecí escuchando a Metallica, viendo tocar a James Hetfield y aprendiéndome todas sus canciones”

El miedo se apoderó de algunos de sus seguidores al saber que Mastodon fichaban por la multinacional Warner, pero su tercer disco, “Blood Mountain” (Warner, 06), resultó ser el más variado e imaginativo de su carrera hasta la fecha, una poliédrica y pesada pieza de orfebrería en la que, sin rebajar revoluciones ni decibelios, el cuarteto sacaba brillo a su bullicioso magma melódico. En el periplo contaron, además, con la significativa colaboración de artistas como The Mars Volta, Josh Homme (líder de Queens Of The Stone Age) o Scott Kelly de Neurosis, quien repite en el tema-título del nuevo disco. Han tenido que pasar tres años –bien invertidos, eso sí- para que estos genios locos tatuados hasta la médula compartan con todos nosotros, simples mortales, su flamante “Crack The Skye”, una nueva vuelta de tuerca al universo de Mastodon que, ya lo habían avisado, ahonda en la vena melódica de un grupo de todo menos comercial. El cambio resulta evidente en muchos ámbitos, aunque sobresale en el apartado vocal, con Brent Hinds acercándose más que nunca a Ozzy Osbourne y a los primeros Soundgarden. El guitarrista Bill Kelliher contesta relajado al otro lado del teléfono. “Nos dimos cuenta que las canciones pedían ser cantadas con voces limpias y armónicas. Nos gustan las bandas de música pesada con voces de gran belleza, como Black Sabbath o Soundgarden, amo sus primeros discos. Lo cierto es que cuando creamos la banda, ni Brent ni Troy –Sanders, bajista y cantante- tenían pensado ser cantantes. De hecho, teníamos a otra persona para hacerlo, pero finalmente se fue, así que no tuvieron más remedio que aprender a cantar (risas). Añadan a la lista de adjetivos desgranados al principio de la entrevista el vocablo progresivo. Y es que “Crack The Skye” es uno de esos discos que requieren ser escuchados una y otra vez de principio a fin para poder saborear como es debido sus múltiples pliegues y recovecos. Los intrincados desarrollos y las estructuras marca de la casa siguen ahí. Como si los días previos a la grabación, Kelliher y sus compañeros se hubieran encerrado pasados de quién sabe qué sustancias para escuchar repetidamente las discografías enteras de Rush, Yes y King Crimson. “Bueno, siempre he sido fan de bandas clásicas como Boston, Thin Lizzy, King Crimson y, por supuesto, Led Zeppelin. Por otra parte, hicimos una gira europea de dos meses junto a Tool, y puede que nos contagiaran su manera de estructurar las canciones (risas). De todas formas, creo que nuestra evolución es fruto de años y años de escuchar mucha música. La nuestra es una trasformación interna, lenta y profunda”. Como sucede con los discos de Tool, el factor progresivo de Mastodon no está reñido con la inmediatez y la frescura; ni su técnica con la calidez y las canciones con alma. “Nos gusta crear música hermosa, bella, con sonidos nítidos y partes acústicas. Por supuesto que tenemos una parte dura y oscura, pero emana siempre de lo más profundo de nuestros corazones”.
Mi interlocutor no miente. Además de contagiar múltiples sensaciones, sus temas albergan historias de cariz mitológico y a menudo, también, tremendamente emotivas. En esta ocasión, el concepto entero del álbum –sí, “Crack The Skye” es de nuevo un álbum conceptual- nació a raíz de un viaje a Rusia del batería Brann Daylor y de una triste tragedia familiar. “Brann visitó el palacio ruso en el que fue asesinado Rasputín y empezó a escribir sobre ello. El álbum es también una especie de tributo a su hermana, que murió cuando él tenía quince o dieciséis años. Se llamaba Skye, de ahí el título del disco”. Dicha historia, dolorosamente personal, adquiere en “Crack The Skye” una dimensión más fantasiosa: narra cómo un chico tetrapléjico abandona su cuerpo para volar hacia el sol, entablar amistad con el fantasma de Rasputín y revisitar juntos su vida. “Finalmente vuelve a su cuerpo y se recupera junto a su familia. El típico final feliz (risas). Es un cuento de hadas, pero esconde lecturas más serias que cada oyente podrá interpretar según sus experiencias vitales”.
Volviendo a la forma, la banda reconoce que desde el primer momento tenían en mente grabar un disco de rock clásico. Así se lo expresaron al reputado productor Brendan O’Brien, habituado a trabajar con grandes bandas de rock como Pearl Jam, AC/DC, Bruce Springsteen o The Black Crowes. “Estábamos encantados con Matt –Bayles, productor de sus tres primeros discos-, pero nos apetecía un cambio de verdad. La aportación de Brendan ha sido decisiva. Además de productor es un gran músico y tiene muchos instrumentos y amplificadores de los sesenta y los setenta que hemos podido utilizar. Insistió en la necesidad de trabajar mucho más las voces, las melodías y las armonías. Este disco no hubiera sido posible sin él”. El hecho de que O’Brien poseyera un estudio en Atlanta, cerca del hogar del grupo, ha propiciado, sin duda, un clima mucho más relajado y proclive a la creatividad. Algo positivo también para un recién recuperado Brent Hinds, quien casi abandona este mundo a raíz de la pelea con Shavo Odadjian de System Of A Down tras la gala de los MTV Awards de 2007. El guitarrista necesitó nueve meses para recuperarse. “Tras el accidente, Brent tuvo que pasar mucho tiempo reposando en casa y lo invirtió en componer en el sofá con su guitarra acústica. Fue un momento difícil y a la vez muy especial. Todos llevamos la música en nuestras venas, pero creo que tuvo que pasar algo así para parar y detener la agitación de nuestro día a día. Brent necesitaba sacar todo lo que llevaba dentro. El disco refleja todo lo que pasaba en ese momento por su cabeza y por su alma”. Tras ese obligado parón y la exitosa recuperación de Hinds, el agitado ciclo vital de la banda está a punto de volver a empezar. Desde su formación en el año 2000, Mastodon han tocado junto a grupos que admiran profundamente como Isis, High On Fire, Melvins, Iron Maiden, Metallica o Slayer. “Nos hace muy felices, como el hecho de poder viajar a sitios como Hawai, Rusia o México”. ¿Qué podemos esperar de sus próximas actuaciones en nuestro país junto a Metallica y Lamb Of God, y en Barcelona también junto a Slipknot, en el marco del impresionante Sonisphere Festival? “Serán conciertos muy heavies. Conciertos metal up your ass (risas). ¿Un sueño hecho realidad? “Crecí escuchando a Metallica, viendo tocar a James Hetfield y aprendiéndome todas sus canciones… ¡Maldita sea! Sigo poniéndome nervioso al pensar en ello! (risas).