“Siempre me ha parecido que somos un grupo de rock, pero estamos bien con otras etiquetas”
Entrevistas / Mastodon

“Siempre me ha parecido que somos un grupo de rock, pero estamos bien con otras etiquetas”

JC Peña — 09-11-2021
Fotógrafo — Archivo

Cuatro años y medio después de Emperor Of Sand, los de Atlanta regresan con el ambicioso doble “Hushed And Grim” (Reprise/Warner, 21), compendio de su panorámica visión del rock y más.

Quince canciones, más de ochenta minutos de música. Las circunstancias y la rara naturaleza de Mastodon –cuatro músicos apasionados que aportan por igual– ha dado como resultado un disco de creatividad torrencial en el que coexisten todas las caras del grupo y se incorpora su lado más sereno. Troy Sanders, bajista y cantante, tiene fama de ser un encanto, pero la realidad supera mis expectativas: el músico no puede estar más orgulloso de un trabajo que enfocaron como gran memorial de su manager Nick John, fallecido hace tres años. Hay tristeza, rabia y oscuridad, sí, pero también esperanza.

Este álbum es todo un viaje: tiene muchísimas ideas, canciones largas muy progresivas, momentos muy enérgicos y otros pausados… ¿Teníais la intención de hacer un doble cuando empezasteis a trabajar en él?
No, para nada. Siempre hemos bromeado sobre la idea del álbum doble. Puede ser un éxito, pero muchas veces puede ser... no un fiasco, pero sí que es posible caer víctima de la “maldición del doble”. Para nosotros nunca había sido una idea a tener en cuenta, porque antes de hacer este disco jamás habíamos tenido tanto material con el que trabajar para ni siquiera pensar en la posibilidad. Si hubiéramos hecho un doble en el pasado, nos habría llevado un año entero -algo que nunca tuvimos hasta el año pasado. Así que no, no lo pretendíamos en absoluto. Pero hay dos razones por las que se dio: la primera, que los cuatro contribuimos con muchísimas ideas. Siempre hemos contribuido todos, pero esta vez lo hicimos colectivamente más que nunca. Y en segundo lugar, tuvimos un año entero para trabajar en él. Pasamos todo el año 2020 siendo muy productivos, no nos tomamos seis meses libres o el año entero. No funcionamos así, afortunadamente siempre estamos yendo hacia adelante y somos muy productivos. Todo el mundo contribuyó con toneladas de ideas y tuvimos todo el año para trabajarlo.

“Nunca habíamos tenido una dinámica de canciones tan grande”

Entiendo.
Al final, nos encontramos con todo este material que nos gustaba mucho… Llegamos a tener cerca de treinta canciones en maquetas. Tres veces más de lo que jamás hemos tenido para un disco. Cada día cogíamos una idea y la trabajábamos para mejorarla y al día siguiente, lo mismo. Así una y otra vez cada día. Nos quedamos con quince ideas de canciones, y dijimos: “un momento, esto se nos está yendo de las manos. ¿Qué estamos haciendo? Tenemos demasiadas maquetas para un solo disco y ni siquiera hemos tocado las otras quince ideas”. Pues vamos a coger estas quince y encontrar un disco. Pero claro, luego llegó la discusión de qué seis o siete canciones dejar fuera, y ninguno podíamos. Pasas tanto tiempo con cada canción que empiezas una relación y te empiezas a enamorar de ella… Ninguno queríamos cortar nada. Entonces la idea de “¿por qué hacer un doble?” se convirtió en “¿por qué no hacer un doble?” Ahí es cuando nos dimos cuenta de que este cúmulo de trabajo era vasto, pero que era un grupo de canciones cohesionado, y no algo abrumador para el oyente. Porque no es que hubiera un muro de guitarras gigante todo el rato. No había una sobrecarga de heavy. Nunca habíamos tenido ese tipo de dinámica en un disco, con algunas canciones lentas, otras rápidas, algunas heavies, otras extrañas… ¿Por qué no hacer un disco doble? Así que empezamos a gravitar hacia la idea: ahora es el momento perfecto de hacer lo inesperado, y si alguien tiene que hacer un disco doble, ¿por qué no Mastodon?

Entiendo, entonces, que fue una decisión totalmente deliberada lo de hacer que cada canción fuera un mundo, dentro de un orden. El ejemplo perfecto está en la transición de “Skeleton Of Splendor”, “Teardrinker” y el single “Pushing The Tides”, que son completamente distintas.
Pues eso se dio de forma muy natural. Una de las cosas que más me gustan de este disco es que nunca habíamos tenido esa variedad. Siempre habíamos tenido cierta variedad en nuestros álbumes, pero en éste hay más que nunca. Las canciones difieren mucho, y creo que es por las dos razones que te mencionaba antes: Todo el mundo puso sus ideas encima de la mesa, y eso ayudó a que fuéramos una banda de sonido multidimensional. Porque no tenemos un compositor principal, o un letrista principal. Cuanto más colaborativo sea nuestro esfuerzo creativo, más único va a sonar el disco. Cuando empezamos a meternos en las maquetas y a componer la canciones, nos dimos cuenta de que tenían un sonido más distintivo que nunca antes. No fue algo intencionado, sino la circunstancia de tener múltiples compositores, lo cual creo que es bueno.

“Somos sólo cuatro tíos intentando componer música desde el corazón”              

También me pregunto cómo os afectó la situación pandémica, si es que lo hizo de algún modo.
Lo hizo, sí. Sabemos que ha sido un año malísimo para mucha gente que ha perdido el trabajo o ha sufrido el virus en sus propias carnes o en familiares. No fue un buen año. Pero afortunadamente, para Mastodon, para el grupo, fue un año estupendo, porque nunca habíamos tenido un año entero para trabajar en un disco. Nos aprovechamos de la situación. Ninguno aguantamos sentados en casa más de dos meses, siempre estamos ansiosos por meternos en el local y trabajar en algo. Siempre. Por suerte, nos entusiasma crear música y queremos seguir moviéndonos adelante constantemente. La pandemia fue una bendición disfrazada, que nos permitió centrarnos en un álbum durante un año.

¿Por qué decidisteis trabajar con David Bottrill? Entiendo que es la primera vez, y es un productor que ha pusto su experiencia al servicio de gente muy diversa: de Peter Gabriel a King Crimson y Muse.
Cuando empezamos a hablar de con quién queríamos trabajar… Siempre es cómodo volver a hacerlo con alguien con quien ya lo has hecho, porque tienes una relación, como Nick Raskulinecz o Brendan O’Brien. Así que el dilema era si debíamos ir a lo cómodo con alguien a quien respetamos y con quien hubiéramos trabajado en el pasado, o bien probábamos a alguno de los muchos productores con talento que hay ahí fuera. Lo que nos atrajo de David, antes incluso de hablar con él o conocerle, es su discografía: todos los artistas con las que ha trabajado tienen una dinámica propia que brilla en los discos. King Crimson, Peter Gabriel, Placebo, Smashing Pumpkins, Metric… Todos tienen dinámicas maravillosas en su rock and roll. Le mandamos unas cuantas maquetas y luego hablamos con él por teléfono. Básicamente nos dijo que le encantaba gran parte del material y ya tenía páginas de notas: “Canción 2: La intro está muy bien, hay que hacerla más de dos vueltas”. “Canción 3: El final es muy largo, hay que cortarlo a la mitad”. Tenía ya estas ideas, y se mostró muy entusiasta sobre el material. Eso ayuda mucho, porque quieres a alguien que se meta a fondo. Además, aunque es canadiense y vive en Toronto, estaba dispuesto a venirse a Atlanta y trabajar con nosotros en nuestro estudio, que hemos creado recientemente y se llama West End Sound. Queríamos grabar en casa, y él no tenía problema en venir a Atlanta a trabajar con nosotros. Era una combinación perfecta.

Vuestro disco anterior trataba temas dolorosos y personales, enfermedades y muertes cercanas; el nuevo está marcado por el fallecimiento de vuestro manager (al que incluso dedicaron una estupenda versión de “Stairway To Heaven”, de Led Zeppelin). ¿Qué importancia tuvo en vuestra trayectoria?
Nick John fue un amigo muy querido, nuestro mayor fan y nuestro manager durante quince años. Falleció hace tres años justo este mes, en septiembre de 2018. Tuvo un impacto monumental sobre nosotros como individuos y como grupo. No era posible que compusiéramos un disco sobre otra cosa. La idea, o lo que esperábamos, es que este disco fuera un bonito memorial musical para él. Según escribíamos tantísimas letras para un disco tan largo, nos dimos cuenta de que nos ayudó bastante. Hacia el final, nos dimos cuenta de lo importante que fue para nosotros: nos cogió como una banda diminuta y nos llevó a ser esta enorme… entidad. No podemos agradecérselo lo suficiente, así que queríamos ensamblar algo que ojalá perviva para siempre en su honor. Ojalá sea un “gracias” para él, porque era el mejor. Nunca he oído a nadie decir una sola palabra negativa sobre él, jamás. Era un ser humano maravilloso que se ha ido demasiado joven, demasiado pronto.

En todo caso, aunque tiene un tono mayormente oscuro, el álbum acaba con una canción que melódicamente no lo es, “Gigantium”.
Sí, eso está hecho a posta. Este disco tiene muchas capas de oscuridad y tristeza, pero si oyes el disco de principio a fin, en cuanto a la música y las letras, termina con un tono más esperanzador y animado. Esa actitud de que, al final de todo, vamos a estar bien. No es nuestra intención entristecer a otra gente, o que nos compadezcan. Todo aquello por lo que hemos pasado se puede extraporlar a toda la gente en todo el mundo. No somos más importantes ni mejores que nadie. Somos sólo cuatro tíos intentando componer música desde el corazón, con mucha honestidad y autenticidad. Eso es todo. Sí, aunque hay tristeza, al final, cuando lo oigo, me eleva. Con suerte conmoverá a la gente en el buen sentido, y te dejará con un sentimiento de esperanza. Todo, en nombre del rock and roll, supongo.

“Queríamos que en términos vocales fuera nuestro mejor disco”

Con grupos como el vuestro siempre hablamos de guitarras o baterías, pero creo que vuestro trabajo con las voces en este disco es a tener muy en cuenta. ¿Cómo trabajáis las voces y las melodías vocales?
Gracias. Siempre hemos querido ir creciendo como compositores y como grupo, pero antes de nada tocamos nuestros instrumentos. Así que tres o cuatro discos atrás, nos dimos cuenta de que debíamos poner más energía y atención en nuestro rendimiento vocal. Con cada uno de los álbumes dedicamos más energía a tratar de encontrar los mejores patrones vocales, las mejores melodías y letras que podemos sacar para que encaje en la emoción del tema. Debido a que tuvimos el año entero para trabajar en esto, mi batería Brann (Dailor) y yo pasamos incluso más tiempo que antes lanzándonos ideas vocales el uno al otro, y hallando la mejor voz para cada parte: probando muchas ideas de patrones vocales, porque teníamos mucho tiempo para trabajar cada canción. Queríamos que en términos vocales fuera nuestro mejor disco. Estábamos muy contentos con el anterior, que salió hace cuatro años y medio, y estamos muy orgullosos de haber subido el nivel más peldaños. Siempre tratamos de crecer y hacer cosas más grandes y mejores.

Por cierto, ¿cómo surgió la posibilidad de que Kim Thayil, de Soundgarden, tocara? ¿Le conocíais?
Es una de las grandes inspiraciones de nuestro grupo en todos estos años. Y él es muy fan de la banda. Un tío muy amigable. Siempre que tocamos en Seattle, Washington, viene a nuestros conciertos. Es el tío más amable, humilde y dulce que te puedas encontrar. Estábamos trabajando en una canción que se llama “Had It All” y Bill (Kelliher), el guitarrista, dijo que que podía oír a al guien como Kim tocando un solo. Nos pusimos en contacto con él, sólo para ver si estaría interesado en colaborar con nosotros, y estuvo encantado. La canción trata de la pérdida, y obviamente Kim conecta con ello, porque su grupo perdió a su cantante hace pocos años. Sabía lo que estábamos sintiendo. Estuvo encantado, y cuando nos mandó el solo –porque lo grabó en Seattle–, era tremendo y nos hizo felices. Mola cómo las circunstancias de la vida te pueden llevar a colaborar con tus héroes. El solo es muy bestia, me encanta.

Con este trabajo tan ambicioso se hace aún más difícil la tarea de poneros etiquetas. ¿Estás cómo si nos limitamos a decir que sois “una banda de rock”?
Es mi favorita. Siempre me ha parecido que somos un grupo de rock, pero empezamos como una banda muy heavy y agresiva. Según hemos evolucionado -tenemos canciones lentas, raras, oscuras, heavies- creo que todo está bajo el arco del rock and roll. Pero bueno, estamos bien con cualquier cosa, entendemos que las etiquetas genéricas tienen su lugar. Cuando pones tu disco en una tienda, ¿hay que ponerlo en la sección de rock o en la de heavy metal? Nos parece bien todo, pero siempre he considerado que somos más un grupo de rock que de heavy metal. Pero estoy bien con ambos términos.

Es extraordinario el hecho de que los cuatro sigáis juntos más de veinte años después de empezar en esto, y con semejante productividad. No es lo más común. Supongo que debéis ser muy colegas para que siga funcionando.
Sí, reconocemos que es muy raro. Según pasa el tiempo, dos personas pueden, con suerte, crecer juntas, pero también es perfectamente natural que se alejen. Le pasa a cualquier relación, es bastante normal, y no puede forzarse. Nosotros tenemos mucha suerte de seguir unidos y querer seguir creando la música que hemos estado haciendo, viajando por todo el mundo a tocar para gente que la disfruta. Cuando eso pasa, es mágico. Por fortuna, los cuatro seguimos compartiendo la misma pasión que cuando empezamos hace veintiún años. Pero reconocemos que es raro y lo apreciamos muchísimo.

La prueba de vuestra productividad también está en este disco doble. Pero de lo que habéis logrado en estos años, ¿de qué estás más orgulloso?
Es una buena pregunta. Hay un par de cosas. Tener esta longevidad de veintiún años es algo de lo que estar orgullosos, y que compartimos. Pero también del hecho de que…a cualquier grupo siempre le encanta su nuevo disco, porque te has metido a fondo en él, es nuevo, y está fresco. Y por fortuna, nosotros nos seguimos sintiendo así. Hemos metido mucho trabajo y energía en este álbum, y me hace muy feliz saber que no llegamos a cierto nivel y decimos: “Está bien así”. Nos curramos mucho conseguir que nuestro nuevo disco sea distinto al anterior, y que sea tan bueno como podamos hacerlo. Lo más importante de todo es que a los cuatro, después de componer una canción o grabamos un disco, por encima de chocarnos las manos o abrazarnos, nos tiene que encantar. Eso es brutalmente importante, y así nos sentimos ahora mismo. Estamos orgullosísimos de seguir sintiendo esta pasión por sacar música sólida e interesante.

Tengo un par más… ¿Cuánto disfrutasteis del show en el Georgia Aquarium? ¿Crees que vamos a ver más cosas de este tipo por la situación de la pandemia?
Me puse muy nervioso mientras lo hacía. Tener cámaras por todos los lados siempre me pone muy nervioso. Pero al terminarlo estaba feliz, porque por fin pude soplar y relajarme [risas]. Moló tener la oportunidad. Habíamos visitado ese aquarium docenas de veces, y tener a los tiburones y a los peces ahí detrás era precioso como fondo de un bolo. Fuimos el primer grupo de rock en tocar allí, así que, no sé, ha sido una oportunidad única, y nos emocionaba tener la posibilidad de hacer algo único y diferente, porque habíamos pasado un año en el estudio sin tocar un solo concierto. Era una cosa que molaba, y me alegro de que lo hiciéramos, salió bien.

Ahora en noviembre, si no me equivoco, volvéis de gira en Estados Unidos, ¿no?
Sí, hacemos tres semanas compartiendo cartel con Opeth, y eso nos llevará hasta el año nuevo. Todo el año próximo, sobre el papel, lo tenemos completo. Esperamos que todas estas giras se hagan realidad: en Estados Unidos, y también festivales y shows por Europa y Reino Unido. Nuestra agenda se está llenando y es un sentimiento bonito. Espero que se haga realidad.

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