Del gueto más podrido de Sudáfrica a codearse con la jet set de Hollywood. Tres años después de su irrupción a base de hip hop burro y electrónica de garrafón, Ninja y Yo-Landi Vi$$er regresan con “Ten$ion”. Por el camino, el grupo se ha peleado con su antiguo sello (el todopoderoso Interscope), pero su propuesta no ha perdido ni una gota de su grotesco encanto. Pasen y conozcan a la ‘white trash’ afrikáner.

Al igual que sucedió con otros hypes recientes, como los raperos nihilistas del colectivo de Los Ángeles Odd Future o los chavales de Manchester WU LYF y su rock oscur, mucha gente pensó cuando vio por primera vez a Die Antwoord que aquello no podía ser real. “¿Dónde está el truco?”, preguntaban los sesudos críticos musicales al ver en 2009 el videoclip de “Enter The Ninja”. Aquel documento, hoy con casi once millones de visitas en YouTube, presentaba en sociedad a Ninja y Yo-Landi Vi$$er, dos productos de la white trash más tirada de Ciudad del Cabo (Sudáfrica). Tres años después, y gracias a su poderosa imagen y al indudable gancho de su propuesta musical –un pastiche de hip hop burro, electrónica de garrafón y exotismo vía M.I.A.-, el grupo se ha colado en todas las rendijas cool de la industria. Así, en la última edición del festival de Austin South By Southwest se presentó “Umshini Wam – Bring Me My Machine Gun”, un hilarante corto de dieciséis minutos rodado por el enfant terrible, guionista y cineasta estadounidense Harmony Korine y protagonizado por la pareja sudafricana. Por su parte, Yo-Landi estuvo a punto de encarnar a la heroína cyber-punk Lisbeth Salander en el “Millenium” de David Fincher.

Die Antwoord vuelven este año a la carga con “Ten$ion”, continuación de su polémico debut “$O$” (2009). Hablamos con los dos cerebros visibles de la banda (que se completa con DJ Hi-Tek, tercer miembro a la sombra), en una conversación telefónica desde Johannesburgo. “¿Sabes qué? Todo lo que se ha dicho sobre nosotros nos hace mucha gracia?”, asegura Ninja en un inglés demencial (en la intimidad ellos hablan afrikaan, dialecto de los descendientes de los colonos holandeses, germanos y franceses que viven en Sudáfrica). “Al principio decían que éramos un producto de marketing y ni siquiera sabíamos lo que eso significa. Yo-Landi y yo llevamos en la música desde hace muchos años, pero nuestros proyectos anteriores sólo eran experimentos para llegar a ‘La Respuesta’ (lo dice en castellano, pronuncia ‘Rispoesta’). Ése es el significado de Die Antwoord. Cuando empezamos tardamos año y medio en preparar todo. Algunos colegas nos dejaron pasta y otros desconocidos nos ofrecieron financiación a través de Internet”. (Yo-Landi) “Ahora somos poderosos. Nadie nos va a parar y seguiremos siendo nosotros mismos. Cuando una revista de moda viene a hacernos fotos se empeñan en peinarnos y vestirnos con cosas raras. Nunca les dejamos, porque nuestra imagen no se toca”.
Ficción o realidad, lo que está claro es que esta ‘extraña pareja’ es mucho más lista de lo que aparenta en las grabaciones que se pueden encontrar por Internet, en las que siempre aparecen fumados, semidesnudos y rodeados de ratas. Ellos son los responsables de toda la parafernalia que rodea al grupo (web, estética, letras, música) e incluso han mandado a freír espárragos a la poderosísima compañía que editó su primer disco, Interscope (50 Cent, Eminem, Madonna). (Ninja) “Cuando les entregamos la copia final de ‘Ten$ion’ nos dijeron que teníamos que cambiar algunas canciones y darles un toque pop y otras mierdas más. No nos lo pensamos. Fue la última vez que nos vieron la cara. Joder, tío, ¡esa gente no se enteró para nada de lo que significa Die Antwoord! Al final sacamos el disco en nuestro propio sello, Zef Recordz”. Les preguntamos cómo ha sido la experiencia de ir a Estados Unidos de promoción. “¿Has probado alguna vez el ácido?”, suelta Ninja, que se responde a sí mismo. “Yo sí, una vez cuando era pequeño. Te hace sentir desorientado y confuso. Todo lo que sucede a tu alrededor parece irreal. Pues bien, así es como nos sentimos durante el tiempo que estuvimos allá”. (Yo-Landi) “Fue un sueño, porque conocimos a David Lynch. ¡Es nuestro ídolo! Y nos invitó a su casa a tomar un café. Lo primero que le dije fue: ‘¿Te puedo llamar ‘papá’ (en castellano)?’. Y él dijo: ‘Claro, eso me encantaría’”. (Ninja) “Vive en Hollywood Hills. Desde fuera, su casa parece un búnker militar. Son tres viviendas juntas, diseñadas por el arquitecto Lloyd Wright. Tiene una sala de cine propia con doce butacas. Hablamos sobre el vídeo de ‘Enter The Ninja’, la meditación trascendental, Mike Tyson y sobre árboles. Le gustan mucho los árboles”. Die Antwoord parece tener un imán para atraer a los artistas más inusuales. En sus primeros vídeos aparece Leon Botha, un DJ y artista gráfico aquejado de progeria (una rarísima enfermedad que acelera el envejecimiento) que murió el 5 de junio de 2011. “Le conocimos en un concierto de rap en Sudáfrica y nos hicimos amigos. Parecía un alien, pero como nosotros también somos un poco raros no desentonaba para nada. Aunque ya no esté aquí, vive en otra dimensión”, comenta Ninja. Según aseguran ellos mismos, este verano les veremos de nuevo en España, tras su bautismo en el Sónar del año pasado.