Más rápido, más alto, más fuerte. La vieja locución latina bien valdría para resumir la manera en que Disco Las Palmeras! han evolucionado hasta llegar a “Asfixia” (Sonido Muchacho, 15), tercer álbum sin fisuras en su muro de sonido, pero a la vez mostrándose con una diversidad de efecto multiplicador.

Crudeza, distorsión y ruido habían marcado hasta ahora el camino de la banda gallega Disco Las Palmeras! liderada por Diego Castro (voz y guitarra), que con “Asfixia” amplía el campo de batalla, haciendo que los teclados asuman un protagonismo decisivo, algo en lo que fue importante el trabajo realizado durante una temporada por Olalla Caamaño, aunque luego no se quedase definitivamente en el grupo. “Teníamos muchas ganas de probarlo y, viendo que cuajaba en el local de ensayo, mucho más. En realidad es algo que te pide el cuerpo, porque veníamos de dos discos que, aunque al principio pienses que no, con el tiempo te das cuenta de que eran bastante continuistas. Desde un punto de vista creativo, siempre es más divertido abrir nuevos campos y eso inconscientemente también ha marcado los pasos que hemos ido dando, aunque sea por el mero hecho de pasarlo bien. No tenemos miedo a los cambios, pero tampoco queríamos dejar de ser fieles a nosotros mismos”. De esa fidelidad dan cuenta especialmente los primeros minutos del álbum, que ejercen en cierto modo como transición, hasta desembocar en la velocidad de “El final del círculo”, que marca un verdadero punto de inflexión. “Es probablemente mi canción preferida. A pesar de que sigue teniendo un punto fuerte de distorsión de guitarras, en el fondo no deja de ser un tema de psicodelia muy de los sesenta. Así lo planteamos desde el principio, y sí es verdad que quizá a partir de ahí empiezas a ver que hay propuestas nuevas”. Un cambio que se suma a los de sello -ahora bajo el paraguas de Sonido Muchacho- y formación, con Martiño Salgado como nuevo batería, mientras que Julián Goicoa se mantiene en las guitarras. También ha sido una época de mudanza, ya que el propio Diego Castro dejó Galicia por Madrid hace unos meses, algo que, en todo caso, no ha afectado a la manera de trabajar de Disco Las Palmeras! “Siempre hemos funcionado de una forma un poco peculiar, no hemos coincidido en la misma ciudad. Nos juntamos a ensayar cuatro o cinco días, ocho horas diarias, y luego nos metemos al estudio. Nunca hemos tenido una vida normal como grupo, en plan de tocar juntos tres veces a la semana y cosas así. La mudanza lo único que ha hecho es aumentar la duración de los viajes un par de horas, pero poco más; seguimos ensayando en Sarria (Lugo) y desde allí nos movemos. Es nuestro centro de operaciones”.

Otro de los elementos que marca la diferencia en este trabajo es que las voces se muestran más nítidas que nunca, para lo que fue clave la mano en la producción de Carlos Hernández (Los Planetas, Triángulo de Amor Bizarro, Chucho, Juanita y los Feos y un largo etcétera). “Lo estuvimos hablando y él nos decía que las voces podían brillar más y que las letras se deberían entender mejor. Quizá por nuestras influencias más directas, al principio te encorsetas en un cierto sonido, mientras que aquí somos más nosotros mismos, manteniendo la fuerza que teníamos, pero con un punto de dinámica hacia arriba”. El resultado, prosigue, es que estamos ante su disco más “fresco y accesible”. También el más diverso. “Siempre hacemos la broma de que queríamos que el grupo fuese un comando, pero que sonara como un batallón, y eso sigue siendo válido en ‘Asfixia’, aunque esta vez nos hemos parado más en los detalles. No es que antes no nos preocuparan, pero igual buscábamos que quedasen un tanto enmascarados, y ahora hemos dejado que brillen”.

Con estos mimbres, “Asfixia” es capaz de pasar del noise afilado de “Morir o matar” a la relativa tranquilidad de “La calma”, recreando un ambiente depresivo que abunda en el hartazgo general, en contraste con la poderosa y muy mandona “Cállate la boca”. “Es una canción que esconde mucha mala leche; habla de un momento muy determinado, que es el de la patética rueda de prensa de Rajoy a través de un plasma. Luego se nos ocurría mucha gente a la que callar la boca, así que va para todos ellos. Utilizamos la música para calmar nuestra ira, como si fuera una terapia, y eso a lo mejor nos permite ser más felices”. “Cállate la boca” es, por tanto, un tema que da cuenta de la vertiente más política de Disco Las Palmeras!, como ocurre igualmente en “Élites”. “Podríamos estar hablando de otras cosas, pero a lo mejor sería un poco irresponsable por nuestra parte. Ojalá veamos el mundo de otra manera dentro de un tiempo. Tampoco queremos que sea un mensaje panfletario. Es algo muy personal, nuestro punto de vista, y quien lo quiera coger, perfecto. Alguna vez he visto que hablando de nosotros como un grupo reivindicativo, pero no creo que sea cierto. No reivindicamos nada. Somos gente normal que habla sobre lo que le gusta y lo que le preocupa”.