LA PRIMERA ESCUCHA DEL SEXTO DISCO DE LOS MANIC STREET PREACHERS, EN COPIA PROMOCIONAL, ME PRODUJO UN EFECTO CURIOSO: ME LEVANTÉ A COMPROBAR QUE LA MAQUETA NO ESTABA EQUIVOCADA. AUNQUE NADIE SE LO PIDIERA NI LO ESPERARA, EN “KNOWING YOUR ENEMY” (EPIC, 01) LOS GALESES VUELVEN LA VISTA HACIA SU PASADO, CON UN TRABAJO MUCHO MENOS SOBRECARGADO Y SOBREPRODUCIDO QUE LOS ANTERIORES. COMO FUERA QUE ESTOS ALCANZARON EL ÉXITO COMERCIAL, NO DEJA DE SER UNA DECISIÓN DE RIESGO.

Para no variar, Nicky Wire, bajista del trío, tiene algo de interés que decir; otra cosa es creerle o no. “Es un disco para satisfacernos a nosotros mismos. Queríamos cambiar cosas. Tocamos los temas como si acabáramos de llegar, recuperando un espíritu de simplicidad”. Temas como “Intravenous Agnostic” o “Dead Martyrs”, con guitarras increíblemente sucias y caóticas (tratándose de los MSP) lo prueban. “Esos temas los grabamos en un día. “Intravenous…” es de mis favoritas. Suena como Dinosaur Jr. Cuando la escuchamos supimos que íbamos por el buen camino”. Un camino que pasaba por el Caribe y la presentación (¿o montaje?) del álbum a la vera del Comandante Fidel. “Cuba es un lugar simbólico y como el disco es diferente queríamos presentarlo de forma diferente. Podíamos haber tocado en Cardiff o Londres ante veinte mil personas, pero buscábamos un reto. También es un gesto solidario y un sueño hecho realidad. Siempre quisimos experimentar el país y tocar allí. Fue una experiencia política y personal especial”. Y, por supuesto, nada de estrategia de marketing… “No podemos evitar que se vea así. Si todos los medios querían venir, no podíamos pararlos. Nunca vamos a vender en Cuba, así que si es una operación de marketing, es ruinosa”. Los MSP siempre se han definido como “una banda socialista”.

“El problema es que Napster es una forma más de dominación americana del mundo”

Visto así, podemos hacer ver que nos creemos lo de Cuba. Pero resulta más difícil valorar su beligerancia anti-Napster, que no deja de ser una vía de comunitarismo musical. “No se nos entiende bien. No nos molesta que la gente descargue nuestras canciones. El problema es que Napster es una forma más de dominación americana del mundo. El noventa por ciento del software de ordenadores se fabrica allí. Además, es ingenuo que se nos acuse de ir contra la música gratuita cuando todos sabemos que los dueños de Napster en dos años venderán sus acciones por miles de millones. No quiero contribuir a eso”. Aclarado -o no- queda. El compromiso político ante todo y el repaso a su país hermano, también. “No sólo no me preocupa que la presentación en Cuba no haya gustado en Estados Unidos, sino que lo deseo. Total, tampoco vendemos discos allí. Es como la canción “Baby Elian”. Cuando estuvimos en Cuba conocimos a Elian y nos pareció un niño feliz. La historia sólo se vendió desde el lado americano y en realidad no es más que un niño que quería estar en su casa con su padre. Estoy harto de esa falsa idea americana de que todo el mundo quiere vivir en Miami”. En su nuevo disco hay muchos más temas buenos de lo habitual, pero ningún probable mega-hit tipo “Tsunami”. “Sí, un amigo de Barcelona nos dijo que sonamos permanentemente en televisión (n.del r.: véase promo de Antena 3 TV). No me importa que eso nos acerque a las clases medias –es que le he dicho que ahora mi madre les conoce-. Tenemos públicos diferentes. En Japón, todo son adolescentes histéricas. En Gales, sólo hombres veinteañeros. Esos diferentes acercamientos nos enriquecen como banda”. En plan arrebato localista, le pregunto por esa especial querencia por nuestro país. “Son muchas cosas. Hemos grabado el disco cerca de Ronda, Málaga, un lugar precioso. Me gusta su arte y su historia. Barcelona es mi ciudad favorita del mundo. Ya estamos ansiosos por tocar en los festivales de verano. Creo que con nuestro último trabajo conseguimos una conexión especial con el público español, que es muy pasional”. Wire es de los que aún cree que la música puede cambiar la vida de las personas y, aunque menos, el mundo. “Bueno, a mí me la cambiaron los Smiths, Echo & The Bunnymen o The Clash, con los que aprendí muchas cosas. Así que acepto, aunque me asusta, esa responsabilidad. Por ejemplo, gracias a “If You Tolerate This…” muchos galeses se enteraron de que compatriotas suyos vinieron a España a luchar contra el fascismo en la guerra civil. Lo que no sé es si la música podrá con las instituciones políticas. Pero al menos estoy convencido que algunas canciones pueden galvanizar a la opinión pública. Eso nos anima a seguir”. Pues eso, combat rock versión light propia del siglo XXI y un disco, “Knowing Your Enemy”, que, al contrario de lo habitual en la banda, parece más rico en cada sucesiva escucha. Lluis González