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A nadie debería extrañar que ahora Lady Gaga se haya despojado de los modelitos imposibles y quiera volver a acaparar portadas sin atrezzos que empañen su poderío vocal. Antes de lanzar “The Fame” y en tiempo récord convertirse en una estrella, ella se recorría los antros de Nueva York en compañía de su amiga Lady Starlight con poco más que un piano y una guitarra. Y ese, sin duda, es el punto de partida del que parte su nuevo trabajo. “Joanne” no hará tambalear los cimientos del pop y, muy probablemente, pocos lo reivindicarán en diciembre cuando las listas de lo mejor del año marquen la actualidad musical. Pero eso no quita que este álbum co-producido por Mark Ronson y BloodPop (anteriormente conocido como Blood Diamonds) sea toda una sorpresa para todos aquellos que pensaban que nuestra protagonista vivía por y para el artificio mediático. Perderá fans, por supuesto, pero también ganará otros tantos que nunca se hubieran imaginado escuchar un disco de Gaga de cabo a rabo a estas alturas.

Bien es cierto que la producción de “Perfect Illusion” dista de hacer justicia a lo que aquí puede encontrarse. Pero aunque ahora se niegue a firmar hits instantáneos para las masas, Gaga sigue siendo fiel a sus fetiches y no puede disimular la fascinación por la épica springsteeniana que viene arrastrando desde “Born This Way” (lo que ocurre en “Diamond Heart”, co-escrita por el Queens Of The Stone Age Josh Homme) o los temas erótico-festivos marca de la casa (esa oda a la masturbación femenina co-escrita por el mismísimo Beck, ‘Dancin’ In Circles”, debería ser single sí o sí por hermanar su conocido “Alejandro” con Ace Of Base).

Asimismo, lo que sorprende de “Joanne” a la primera escucha es el marcado carácter AOR y el regusto a americana que transpiran canciones como la infecciosa “A-YO” (una versión mejorada de lo que ya mostró en “ARTPOP” en “Manicure”) o esa “Sinner’s Prayer” que cuenta en los créditos con Father John Misty. Aunque para dar de comer aparte están los medios tiempos que aquí presenta. Ya sea dejándose querer por el folk en el tema titular o las torch songs country a lo Dolly Parton en la perfectamente ejecutada “Million Reasons”, sin duda, estos son los dos mejores baladones que jamás ha grabado hasta la fecha y los dos temas que mejor muestran esta nueva Gaga vulnerable y humana que rehúye voluntariamente de las pistas de bailes.

También hay guiños doo wop (la divertida “Come To Mama”) y hasta un dueto-diálogo con Florence Welch titulado “Hey Girl” que rezuma sensualidad soulera por todos sus poros. Sin embargo, pese a ese eclecticismo, el disco está perfectamente secuenciado e hilado por una Gaga que canta mejor que nunca. Sea o no una mera pose de cara a la galería, “Joanne” se hace cortísimo. Y eso, pese a quien pese, juega mucho a su favor.

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