El concierto inaugural de Second, M83 (y el fin de fiesta con la ecléctica sesión de Buffetlibre) del jueves en La Fica marcó el inicio de una edición en la que faltaba un gran nombre internacional que destacase por encima del resto. Aun así pasaron muchas cosas interesantes a lo largo del fin de semana.

El viernes, en la primera jornada oficial, dos conciertos destacaron sobre el resto: los de Kakkmaddafakka y el de The XX. Los noruegos se mostraron tan enérgicos y entregados como siempre, ofreciendo un show divertidísimo (con piruetas del teclista Jonas Nielsen incluidas) y en el que, por supuesto, no faltaron los hits: “Your Girl”, “Restless”, “Touching”, “Halo” de Beyoncé… y varias piezas de un nuevo disco que se publicará en mayo. Ofrecieron uno de los conciertos más festivos y efectivos de la jornada lo cual fue un curioso contrapunto con la actuación de los británicos The XX. Su propuesta minimalista y oscura se desplegó en toda su amplitud en el escenario principal y, lo mejor de todo, convenció al público. Sonaron con cuerpo suficiente para que sus ambientes y sus canciones hipnóticas mantuviesen la magia en un recinto de grandes dimensiones. Sonaron “Crystalized”, “Islands”, “Intro”, “Reunion”, “Fiction”, “Sunset” o “Angels”, entre muchas otras. Quienes no consiguieron atrapar al público fueron sus paisanos Bloc Party, ni siquiera cuando echaron mano de “Banquet” o “Helicopter”, himnos incontestables a los que, una vez más, faltó energía. La banda sonó desganada, desconjuntada, con Kele Okereke luciendo su nuevo cuerpo musculazo, pero sin la garra que sus canciones requieren. Seguramente su falta de sangre favoreció que la actuación de Crystal Fighters arrastrase a todo el público al baile. Se les vio disfrutar con su actuación y eso, sin duda, contagió a una audiencia que se sumó a su fiesta, más guincheante que antaño y menos electrónica, algo que tiene mucho que ver con el sonido de su segundo larga duración, “Cave Rave”, que verá la luz en apenas unas semanas. Sonaron nuevas piezas como “Wave” o la muy efectiva “You & I”, aunque la gente vibró especialmente –como era de esperar- con esos dos hits que son “I Love London” y “X-tatic Truth”, que dejaron para los últimos minutos del show.

 

Quienes también conectaron con el público fueron los catalanes Dorian, quienes estrenaban su aún caliente cuarto álbum, “La velocidad del vacío”, antes de que llegase la noche. Se les coreó con ganas sobre todo con clásicos como “La tormenta de arena” o “Cualquier otra parte”, mientras Marc demostraba nuevamente sus buenas capacidades como frontman al frente de su nueva formación. Aunque el primer grupo en actuar fue el ganador del concurso TalentoSOS de Murcia, Arsenal. Potencia, solvencia y actitud noventas que justificaron con creces su selección para actuar en el festival. Acto seguido, Cuchillo presentaron su material más reciente, el más pop y accesible, pero sin abandonar su peculiar misticismo folk de siempre. Canciones como “Hora bruja” dejaron claro el nuevo giro algo más melódico que ha supuesto “Encanto” (Limbo Starr, 12). Gloriosa, la versión a tres voces y guitarra de “What Are Their Names”, incluida en el debut en solitario de David Crosby (“If I Could Only Remember My Name” de 1971), en la recta final del concierto.

Los británicos Clock Opera tuvieron la mala suerte de coincidir en hora con The XX pero no decepcionaron en absoluto a los que apostaron por ellos y su pop electrónico. En directo sonaron más contundentes y las canciones de “Ways To Forget” (12) ganaron en energía y en espíritu indie rock. Obviamente no dejó de sonar la mágica “Belongings”, una de sus piezas más representativas.

A continuación, Hola A Todo El Mundo dieron buena cuenta de “Ultraviolet Catastrophe” (Mushroom Pillow, 12) en un set impecablemente interpretado y sólido, rebosante de electrónica, rock y psicodelia, que les confirma como una de las mejores bandas en vivo del país. A última hora John Talabot y Modeselektor (en el escenario grande) fueron los que más hicieron bailar a los incondicionales de la electrónica. Lo cierto es que el barcelonés –acompañado por su ya inseparable Pional- ofreció uno de los directos más sólidos que recordamos haberle visto. La carretera y la experiencia van sumando y dotando al repertorio de la consistencia que requiere y que ha convertido a su creador en uno de los nombres más respetados de la actualidad electrónica internacional.

Modeselektor enlazaron todo su repertorio, combinando esfuerzos y sobre todo convenciendo a los presentes de que estaban viviendo una de sus mejores noches. Excelente demostración de por qué están en el lugar en el que están.

El sábado empezaría de forma inmejorable en el escenario pequeño con The Parrots, ganadores del TalentoSOS nacional. Un joven trío madrileño de garaje-r’n’r que desprende frescura, descaro y diversión por los cuatro costados. Dos Ep’s y muchas ganas de comerse el mundo, por eso no extrañó a nadie que se montase un buen pogo en las primeras filas. Y eso siempre es una buena señal. El tono desenfadado continuó con los catalanes Extraperlo y su pop tropical y contagioso. Buenas letras, buenas melodías y la voz a lo Germán Coppini de Borja Rosal que se mostraron en todo su esplendor en “Modelos blandos”, “Bañadores”, “De tus palmas al abismo” y “Entre las plantas”. Al mismo tiempo, el escenario principal empezaba a llenarse mientras Jero Romero presentaba las canciones de “Cabeza de león”, su primer disco en solitario tras poner fin a su etapa en The Sunday Drivers. Una actuación, la del manchego, que pecó un poco de monótona, todo lo contrario que la de Lori Meyers. La banda granadina siempre cumple en directo. A sus éxitos de siempre, esta vez sumaron los de su nuevo disco, “Huracán”, “Emborracharme”, “Planilandia”, “De los nervios” (en la que Alejandro le arrebató el micrófono a Noni) o la propia “Impronta”, sin olvidar las colaboraciones de Javiera Mena en “El tiempo pasará” y Anni B Sweet en “Religión”. La legión de seguidores del grupo quedó más que satisfecha, una vez más.

 

Muchos de ellos, se cambiarían después de escenario para ver (y oír) la última parte del concierto de L.A. Luís Alberto Segura y compañía han pegado un salto de calidad importantísimo con “Dualize” (Dreamville/Marxophone, 13). Mucha clase, profesionalidad y un directo impecable que bien podría convertirles en uno de los nuevos grupos de masas de nuestro país. De momento, temas como “In The Meadow” y “Outsider” fueron muy bien recibidos. Tanto como el segundo concierto de M83 (en la foto)  en el escenario grande en tres días. Las constantes del aperitivo del jueves se repitieron: elegancia en la puesta en escena, sonido impecable, iluminación cuidadísima y joyas del calibre de “Reunion” o “Midnight City”, que no se nos irán de la cabeza en unos días. Un auténtico pack audiovisual que también sería una de las piezas clave en el show VTLZR de Vitalic. Techno sin concesiones con un montaje realmente espectacular. Y qué espectáculo también ver a Javiera Mena (en la foto) en el escenario pequeño. A la chilena le sobran buenas canciones y carisma. Su pop electrónico y bailable conectó con el público de forma inmediata, algo que se notó especialmente con “Primera estrella”, “Luz de piedra de luna” o la versión de “Yo no te pido la luna”, canción original italiana y popularizada en los ochenta por la mejicana Daniela Romo. Citizens! también incluyeron un cover en su repertorio; en este caso sería “Missing” de Everything But The Girl. Eso sí, les faltó fuerza y sobre todo actitud. Sonaron correctos y no hubo desequilibrios entre sus hits y el resto del repertorio, pero muchos esperamos que se les calentase la sangre en Murcia. Y desgraciadamente no fue así. A continuación, Kostrok sorprendieron a propios y extraños con una puesta en escena de altura con mapping incluido.
Antes de Javiera Mena, Los Punsetes incluyeron proyecciones en su set, que despegaría definitivamente con “Tus amigos”, “Dos policías” y “Maricas” pese a darle un buen repaso a su último disco, “Una montaña es una montaña” (12). Addictive TV ofrecieron mucho espectáculo, pero lo cierto es que tanto la disfrutable sesión de Justice como la experimentación electrónica de The Suicide Of Western Culture nos lo hicieron pasar mucho mejor.