Tras varios meses de espera, llegaba al fin la hora de que el Maestro Sho Hai pisará escenario en Gran Canaria y nos contara sus historias, sus alegrías y sus penas, su hartazgo de una sociedad injusta, su doble vida como persona y como rapper.

Llegó acompañado del imprescindible R de Rumba y de otro de los grandes del hip hop maño, Xhelazz. Era la ocasión de presentar su primer disco en solitario, “Doble vida”, en un momento en el que como él los componentes de Violadores del Verso como Kase.O o Lírico están prueban su suerte en solitario.

El canario Kudo, conocido por formar parte de los Desechos Crew, fue el encargado de abrir la noche con temas de sus últimos lanzamientos y homenajeando a grandes del rap como Nestakilla. Pocos minutos después de su actuación, con una sala casi llena comenzaba a sonar el conocido sampler de la película japonesa “El mono borracho en el ojo del tigre” que sirve de presentación de Sho Hai, subiéndose al escenario R de Rumba. La ovación fue grande, el público tenía ganas de ver espectáculo, y no tardaron en saltar al escenario Sho Hai y Xhelazz al ritmo de “Entro”. Sin tregua ni descanso empezaron a desgranar canciones del disco como “Infierno”, o una original “Gracias y desgracias de una farola”. Xhelazz, el soñador elegido, parecía un poco despistado como MC acompañante, pero tanto él como el propio público cambiaron de parecer en cuanto sonaron las primeras notas de “Hamor” incluida en su magistral disco. La canción continuó con su segunda parte aparecida en el disco de Sho Hai, nada menos que “Hodio”. A pesar del paso de los años, la energía de Sho Hai sobre el escenario no menguaba en ningún instante. Con sus ya habituales gafas de sol, arrancaba las frases de su single “…Ella” acompañado de las voces de buena parte de los asistentes. Hubo tiempo también para retomar antiguas canciones como “Reunión” de Bufank o “Cuento callejero”, rematando al público con un mix de temas de Violadores del Verso incluyendo “Zombis” o “A las cosas por su nombre”.

Ya casi llegábamos al punto final del concierto, con un público ya dado por satisfecho, cuando sonaron las últimas canciones como “La Cúpula” o la propia “Sho Hai”. El maestro también se convirtió en el rey de la cantina y los asistentes no paramos de agradecer con aplausos y alabanzas su presencia, consiguiendo enrojecer al mismísimo Xhelazz. Un buen show que sin duda ha conseguido apaciguar nuestro mono de hip hop, al menos por unas horas, porque lo que está claro es que no nos cansaremos del rap y de las buenas historias, al contrario, queremos más.