No se trataba exactamente de un punto de partida, pues la nueva gira de The Rebels ya acumula hasta 6 fechas por toda la península, pero es evidente que hablamos de una noche especial, jugando por primera vez en casa después de una larga temporada en barbecho. La agotadora gira de presentación de su segundo largo llevaba a la banda liderada por Álex Gallardo a dar un paso a un lado para descansar y preparar de otro modo un tercer capítulo que ya tenemos entre nuestras manos. Mafia es además el comienzo de una aventura discográfica, autoeditándose a través de Red Fox Music. Una manera de hacerse fuertes en una idea que entiende la explosión del grunge como un género atemporal y aún totalmente válido, adaptando a su vez la fiereza y diversión del punk californiano.

Minutos antes del concierto, el ambiente en la sala, más que bueno, era totalmente propicio. La Moby Dick se transformaba en una fiesta de fraternidad estadounidense con una mezcla de estética emo y skater, el apoyo de familiares y amigos y unas primeras filas tomadas por un grupo de chicas amantes del selfie, dos fans acérrimos que parecían saberse todas las canciones y los fotográfos, también grabando vídeo, ya en posición. Y la noche comenzaba fuerte con canciones como The Sun From The Moon, de su anterior álbum, o Why?, escrita para el bajista Jorge Cristoveanu, señal de la unión existente en el grupo. Álex, entusiasmado y comunicativo al frente del escenario, introducía entonces uno de los momentos más emotivos del concierto: el tema Beth, escrito desde el punto de vista de una niña que recibió abusos por parte de su padre. Como no podía ser de otro modo, musicalmente intenso y desgarrador.

Pero el concierto volvería a dejar la oscuridad con la llegada de canciones como I Don’t Care If You Don’t Mind, con el que demostraban si no una fuerte personalidad propia sí gran destreza y una potente puesta en escena. En el flanco izquierdo, la última incoporación a la banda, Rubén Cores, demostraba lo acertado de su fichaje ofreciendo un contrapunto perfecto a la guitarra, conocedor de todos los viejos trucos y extensión de ese carácter adolescente que explota la banda.

La noche, aunque especial, no se alargaría más de la cuenta. “Somos un grupo de punk y tocamos 45 minutos, ¿algún problema?”, concluía Álex, entre amenazador y bromista, justo antes de empezar a finiquitar el concierto con Ad. Y tras un amago por abandonar el escenario y hacerse de rogar, la banda desechaba el paripé de los bises y Álex se colgaba la guitarra para abordar en solitario una versión del You’ve Got To Hide Your Love Away de The Beatles. Ahora sí, llegaba el fin y The Rebels subían las revoluciones con Anarchy Is Inevitable Just Like Chaos In The Universe, Only Love Is Revolutionary o Always Now!, dando hasta la última gota de sudor por sus fans.