Tras una edición de luces y sombras en 2015, el Pulpop (festival más importante de la provincia de Almería) volvió por sus fueros con un cartel que ha cumplido las expectativas, con récord de asistencia y retomando el antiguo formato de dos días. El primero de ellos, el viernes, venía con una novedad: la final de la primera edición del concurso ‘Jóvenes Valores Pulpop’. Rey Chico (Granada), Stone Pillow (Málaga) y Sonograma (Madrid) desplegaron todas sus virtudes sobre el escenario, siendo éstos últimos los que se alzaron con el premio (500 € y la inclusión directa en el cartel de la edición 2017) en una final de alto nivel.

El goteo de gente era constante y la plaza de toros empezó a tener color de verdad con Nixon; “los Vetusta Morla almerienses”, decía alguien entre el público. Y razón no le faltaba. Te puede gustar más o menos ese pop intenso, ese neoindie coreable, pero nadie negará su efectividad y su tirón (al menos jugando en casa). Las canciones de su ambicioso debut, “El último fuego” (Linier Discos, 15), coparon el set, coronado con “Eclipse”. Pero los más esperados de la noche eran Triángulo de Amor Bizarro. Y se notó; pocos huecos se conseguían ver en la arena, pese a los retrasos y algún que otro abandono. Los gallegos proporcionaron al público su habitual sacudida de decibelios, no reñida con las buenas melodías. “Nuestro siglo fnord”, “Baila Sumeria”, “Euromaquia”, “Luz del alba”… Esas de su discazo ‘Salve discordia’ (Mushroom Pillow, 16); el cuarto de su carrera y el mejor, probablemente, hasta ahora. Rescataron “Robo tu tiempo”, “Estrellas místicas” y, por supuesto, “De la monarquía a la criptocracia”. Llámalo shoegaze, llámalo noise, llámalo post punk… ruido aliñado con armonía, al fin y al cabo.

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Fumangie, el segundo grupo local del cartel, abrió fuego el sábado mientras caía la noche. Se trata del nuevo proyecto de Juan Diego Fumangie tras Monogay. Quizá demasiado íntimo y personal para grandes escenarios, pero con algún tema interesante e infalible en directo (“La segunda puede ser mejor”). Desde Granada venían Toulouse, que fueron los siguientes en salir a escena. Su sonido (y la voz de su cantante), los delataba. Aunque hicieron esfuerzos por apuntar más allá, a bandas como The National o Foals, lo venía a la cabeza era el sonido más contemporáneo de su ciudad (Lori Meyers, Niños Mutantes…). “Ceniza” y “Sir Isaac Newton” fueron sus canciones más resultonas, ambas incluidas en ‘Realidad & metáfora’, su segundo disco.

A continuación, llegó Viva Suecia. Murcianos de espíritu escandinavo, que resultaron ser los mejores de la jornada. Su finas atmósferas y su gancho pop (de escuela Neuman) brillaron sobre el cielo de Roquetas, especialmente en momentos como “Permiso o perdón”, “Los años” y “Bien por ti”. Un grupo que, tan sólo con un álbum, está inmerso en una ascensión imparable y sin cima a la vista. Una cima de la que se bajó hace tiempo La Habitación Roja, aunque hayan ganado en popularidad con el paso de los años. Ellos mismos recordaron, interpretando “El eje del mal”, su primera vez en el Pulpop (allá por 2005). Cuando, salvando incluso cierta noñería en sus letras, su popandrol era ruidoso y contundente en directo. A partir de ese momento, de editar ‘Nuevos tiempos’, empezaron a mudar la piel poco a poco; a tener maneras de grupo de masas, incluso de radiofórmula. Hasta el punto de que, hoy en día, Jorge Martí canta sin guitarra, baila e incluso se sube las torres del escenario. “You gotta be cool” suena a chiste.”De Cine”, “L’Albufera” y “Nuestro momento”, casi también. “Si tú te vas” lo intenta, pero nada. Sólo “La segunda oportunidad” y “Febrero” se salvan de la quema. O tempora, o mores.

¿Deberíamos pensar lo mismo de Sidonie? Ni por un instante. Su último disco no es el mejor de su trayectoria (aunque contenga temas tan estupendos como “Yo soy la crema” o “Estáis ahí”, con la que cerraron el concierto), pero la diferencia es clara: su actitud, la de pasarlo bien por encima de todas las cosas, es la misma de siempre. Es la naturaleza del grupo. Y su directo, siempre en clave de rock, sigue siendo espectacular, divertido y lleno de buenas canciones (de hoy y de siempre). “Fascinado” sonó tan bien como en aquella visita de 2004 (entonces el festival se llamaba Agosto Rock), pero sin cascos espaciales. ¿Qué hubieran hecho entonces de tener un tema tan cósmico y extraterrestre como “El bosque”? Sin duda, la mejor canción de la noche (con Jose Marco de LHR a la batería). “Arde” también fue una de las cumbres. Y además, Marc tuvo el detalle de arrancarse a capela con “Strawberry Fields Forever”, para celebrar aniversario de su composición, hace cincuenta años en un apartamento de El Zapillo. Así, se les perdona incluso momentos menos afortunados como “Carreteras Infinitas”, “Bailemos” o “Por ti” (donde parecían Los Secretos, y no para bien).

En resumen, el Pulpop Festival cierra una edición que mantuvo ese equilibrio entre los capos del indie patrio, sus delfines y algún que otro díscolo de la corte. Éxito real.