La “timba” está a punto de comenzar. La familia numerosa de London Afrobeat Collective (LAC) hace gala de puntualidad británica, si bien su colectivo es de lo más multicultural y cosmopolita. Nueve músicos comienzan a calentar motores de espaldas a un público con ganas de que se le vayan los pies ya, marianito en mano. Con una intro de percusión que avecina más chubascos y tormentas que los que amenazan fuera del microcosmos del Satélite T, la magnética y carismática cantante Juanita Euka deja claro el mensaje de su banda desde el primer tema: “Prejudice”, de su más reciente y crítico álbum “Food Chain” (2015, producido por Leon Brichard). Primera llamada a la rebelión a base de groove-jazz-funk y buen rollo: “Olvídate de las reglas de la sociedad…”. ¡Esto pinta bien! La líder de LAC se agita y agita a las masas, a las que se dirige en un perfecto castellano (nacida en el Congo, aprendió español en Argentina: “Tengo un acento muy raro, ¡no importa!”, revela risueña).

El espíritu de Fela Kuti se palpa en el ambiente y nos acompaña durante las dos horas frenéticas en las que esta gente maravillosa nos hace bailar y aparcar los problemas mundanos, buena dosis de afrobeat en vena. En la sangre es donde lleva el ritmo Euka, quien transmite no sólo con su poderosa voz, sino con todo su cuerpo. Desde el pañuelo de su pelo al vestido de corte étnico con el que juguetea, todo elemento canta por sí solo. La profundidad de su mirada atrapa y ayuda a entrar en esos ritmos hipnóticos que nos regalan, desde solos de blues saltimbanqui a atronadores vientos, sin olvidar, por supuesto, la percusión como raíz y detonador de este concierto mañanero para el que hay que venir preparado. El guitarrista y miembro fundador de LAC Alex Farrell introduce “Makelele”, de su álbum debut, allá por 2010. Nos pide que prestemos atención a la percusión, a cargo de Lee Crisp, pues es “la parte más importante de esta canción”, señala. Efectivamente, por encima de la elocuencia de vientos, cuerdas y metales, la base persuasiva nos mece sin remedio ni resistencia.

Seguimos bailando al ritmo de la crítica social con temas como “Prime Minister”, donde afean sin tapujos la conducta de “la avariciosa” clase política británica o “Tolembi”, escrita en la lengua materna de Euka. “¡Lo siento, he perdido la voz!”, se disculpa la cantante antes de abordar –sin mácula- este tema que expresa su hartazgo de los problemas actuales. “Porque el afrobeat se trata de eso: de expresar lo que uno piensa y luchar por la libertad”, reivindica. Obtiene una gran ovación como merecida respuesta. Extenso y sublime trance en el que nos adentramos con su versión de “Upside Down” del padrísimo Kuti. Por supuesto, su homenaje a Parliament-Funkadelic tampoco se hace esperar, con sendas (y enérgicas) versiones de “(Not Just) Knee Deep” y, poco después, “Flashlight”, el cual se convierte en un hilarante grito de guerra en este domingo gamberro. “¡Un poco de groove!”, agradece un exaltado miembro del público. Este es el cuarto y último bolo de la gira vasca de LAC, y como cabía esperar, Euka asegura que nosotros somos “los mejores”. Zalamera…

Imposible no venirse arriba con “Ijo Ina” (modo conga ON), toda una “danza del fuego” en la que crepitamos con gusto y alevosía, ajenos al frío que arrecia afuera, poseídos por el espíritu bailongo. Las fuerzas empiezan a flaquear; por suerte, se reparte una de rabas entre el público. Que no decaiga. La despedida es apoteósica: “Power To The Women”, dedicada a las mujeres (Riot grrrl!!). “¡Nos vamos a Áfricaaaa!”, exclama Euka, descalza y libre sobre un escenario que ha poseído por completo. “Ole (Lazy)” es su desquiciante bis con el que nos dicen “hasta pronto”, saludo tipo Fela Kuti incluido: puños en alto. Tal como ellos mismos citan al antedicho chamán de cabecera de tantos: “La música es el arma”. “Ole”.