Jueves 5

La fiesta de presentación de este año presentaba nombres de importancia que perfectamente podrían haber actuado cualquiera de los tres días restantes. Los triunfadores de la noche fueron Ash. Los británicos optaron por un concierto repleto de hits y continuas miradas al pasado que encandiló a los asistentes con su fuerza y su indudable maestría a la hora de construir pegadizos estribillos. Un poco antes el ex-James Tim Booth aburrió a los ovejas con un set que ni siquiera levantó el vuelo cuando rescató el “Sometimes” en acústico. Muy triste. Por su parte, Fangoria contentó a sus fans con una puesta en escena verbenera pero disfrutable. Por último, Zoot Woman convencieron con su pop ochentas y Felix De Housecat hizo bailar al respetable con una sesión garrafera que hizo que más de uno hiciera una retirada táctica al hotel. Aún nos quedaban tres jornadas marotonianas.

Viernes 6

La tarde se iniciaba con La Casa Azul en el FIB Club, con un Guille Colajet solo en los mandos, acompañado, a ratos, de un par de bailarinas-coristas ideales para dar forma a su pop colorista y melodramático. Estuvo bien y convenció. Acto seguido asistimos a otro de los ladrillos del festival, la actuación de Kings Of Leon en el escenario Hellmoto, un grupo realmente predecible y soso, que ni siquiera logró remontar el vuelo tirando de hits. Un hype en toda regla. Poco después de los norteamericanos, Cooper ejecutaba su pop inofensivo en el escenario Verde. De vuelta al Hellmoto, Air ofrecieron lo mismo que en su reciente gira española, pop preciosista de altos vuelos que encuentra su lugar natural en el reproductor de casa y no sobre un escenario. Acto seguido llegaría uno de los momentos a recordar del festival. La descarga que realizaron Einstürzende Neubaten en el FIB Club, un show que ya entra en la historia del festival, por su peculiaridad y por la sensación que teníamos lo allí presentes de ver algo que pocas veces más podríamos disfrutar. Inmensos, un diez para Blixa y sus secuaces. Tras ellos llegaban dos de los platos fuertes del festival. Por un lado, Pet Shop Boys, ofreciendo un concierto plagado de hit-singles y presentando su reciente grandes éxitos, durante el que muchos recordamos nuestra infancia, adolescencia y madurez. En una palabra, mágico. Es tremenda la clase que aún desprenden Neil Tennant y Chris Lowe, una clase y saber hacer que aún ostentan Kraftwerk, quienes, tras Pet Shop Boys, iban a ofrecernos el mismo show que en sus recientes conciertos en Barcelona y Madrid, que, a pesar de su falta de sorpresas, sigue convenciendo. La culpa la tienen “Radioactivity”, “Autobahn” o “Tour De France”.

Sábado 7

La jornada daba sus primeros pasos con Pauline en la Playa en el FIB Club, dando fe de que su pop deudor de Vainica Doble resulta agradable en pequeñas dosis. Tras su actuación aparecían en el Hellmoto Teenage Fanclub para ofrecer uno más de esos conciertos perfectos y repletos de clásicos a los que nos tienen acostumbrados, aunque en esta ocasión nos obsequiaron con algún tema nuevo. Excelentes, como siempre. Una vez finalizado el set de los escoceses, asistimos a otro de los momentos inolvidables de este FIB, el tremendo directo de Scissor Sisters. Con Jake Shears y Ana Matronic al mando, los de Nueva York ofrecieron un show adrenalínico, sin concesiones, que dejó a más de uno con la camiseta empapada. Momentos de locura al interpretar “Comfortably Numb” o “Laura”, y varios temas nuevos que mostraron que nos encontramos ante una banda muy sólida, y no de una broma, como cierto sector de la prensa especializada pretende hacernos creer. Tiempo al tiempo. Tras los neoyorquinos cambio de tercio con un Lou Reed más animado y comunicativo de lo normal trayendo bajo el brazo canciones de la talla de “Venus In Furs”, “Perfect Day”, “Satellite Of Love” o Sweet Jane”, que nos dejaron más que felices a la espera de Belle And Sebastian. Esta vez, los escoceses se mostraron más atinados de lo que nos tienen habituados, sorprendiendo con un bolo eficaz y resultón. Tras la candidez de los de Glasgow llegó la electricidad de Los Planetas, que presentaban su nuevo disco. La actuación se saldó con un aprobado justito, gracias al despiporre final, cuando los granadinos tocaron una versión de Bambino y el escenario se llenó de palmeros improvisados –entre ellos el bueno de Nacho Vegas-. Tras esta mini-verbena, llegaron Primal Scream, que con su habitual set-list y con un Bobby Gillespie algo más colocado de lo habitual, firmaron un directo contundente y bailongo coronado por una entusiasta “Yailbird” como despedida. Toda una reivindicación de su período sureño.

Domingo 8

El domingo llegamos a tiempo para ver uno de los momentos más tristes del festival. Arthur Lee, con una borrachera que apenas le permitía mantenerse en pie y articular palabra, destrozaba parte de su leyenda. La razón dada por el mismo Lee de su estado obedecía a la reciente muerte del famoso músico de funk Rick James, al parecer, íntimo amigo del líder de Love. Menos mal que después de tal descalabro, la historia se dio cita en el escenario Verde con la presencia, de Brian Wilson en su primera visita a nuestro país –más vale tarde que nunca-. El que fuera líder de los Beach Boys nos transportó a los felices sesenta con un repertorio de antología. Tomen nota: “God Only Knows”, “Would It Be Nice”, “Surfer Girl”, “Cacht A Wave”, “Heroes And Villians”, “Hawai”, “In My Room”, California Girls” y “Do It Again”, entre otras, y una traca final formada por “Good Vibrations”, “Help Me Rhonda”, “Surfin´ USA”, “I Get Around” y “Fun, Fun, Fun”. No pudo ser mejor, Wilson no defraudó y nos ofreció uno de esos momentos inolvidable y tremendamente emocionantes que valen un imperio. Mítico. Tras el maestro, les tocaba el turno a Franz Ferdinand, la máquina de hits escocesa –con permiso de Dogs Die In Hot Cars-, que se encargó de barrer el escenario verde con un show directo e intenso en el que todas las canciones estuvieron coreadas por un público enloquecido –hasta “This Boy” un tema nuevo que interpretaron por primera vez en Benicàssim- Los de Alex Kapranos van para estrellas con todo merecimiento y con buenas canciones. ¡Ya era hora! Poco después de bailar al ritmo de “Take Me Out” o “Tell Her Tonight”, nos dirigimos al escenario Hellmoto para presenciar lo que se iba a convertir en otro de los highlights del FIB 2004, la presencia de James Murphy y sus LCD Soundsystem, que a pesar de no contar con todo su equipo –parte de él se extravío en el aeropuerto, según palabras del propio Murphy-, regalaron al respetable un show incendiario que será difícil de olvidar. Los neoyorquinos combinaron sus tres singles editados, “Beat Connection”, “Losing My Edge” y “Yeah, Yeah”, con canciones nuevas, algunas cercanas al punk más crudo, que nos hacen augurar algo grande para su larga duración de debut. ¿Quizás el disco definitivo del revival punk-funk?. Ya veremos. Tras Murphy & cía, llegaron The Dandy Warhols al escenario Verde con un directo apagado, a ratos comatoso, que para nada refleja la resultona naturaleza de algunos de sus singles. Una decepción. Tras los norteamericanos, The Chemical Brothers no convencieron con un set-list más preocupado en cuelgues psicodélicos más que cargantes y olvidando algunos de sus hits -entre ellos “Leave Home” o “Song To The Siren-. Otra vez será. El año que viene más.