Mi historia con Elliott Murphy comenzó hace ya más de 20 años, cuando compré mi primer coche, un 127 blanco, en cuya guantera descubrí una cinta TDK olvidada por su anterior propietario que tenía escrito a boli “Elliott Murphy” en el lomo. Pronto fue lo más escuchado en aquel coche y recuerdo como si fuese ayer las noches de verano volviendo a casa con la ventanilla abierta y escuchando su música, con esa sensación de poder estar conduciendo toda la noche… Drive All Night…

A Elliott Murphy le hemos visto por estas tierras en numerosas ocasiones y seguiremos viéndole siempre que podamos. Porque es un verdadero placer. Porque nos gusta su música. Porque nos divierte y porque el tío se lo curra en el escenario como si quisiera convencernos, cuando todos y cada uno de los que allí escuchamos “The Last Of The Rock Stars“, “You Never Know What You’re In For” o “Green River” no estuviésemos ya suficientemente convencidos.

La Sala BBK abarrotada acogía de nuevo al bardo americano con su escudero francés, Olivier Durand, ambos en formato electro-acústico y enmarcados en los conciertos del ciclo Musiketan que tantos buenos momentos han dado en la capital bilbaína. Con un sonido casi perfecto comenzó el concierto con “Angeline”, uno de los temas del que será su nuevo disco, “It takes a worried man”, y que nos presentaba esa noche. Siguieron “Hangin’ Out” y “The Best Kiss” para continuar intercalando temas nuevos, como “A Little Bit More” y “Little Big Man”, blusera y guitarrera, con clásicos como “Take The Devil Out Of Me”, “Rain, Rain, Rain” o “You Never Know What You’re In For”. Así hasta 18 temas, siete de ellos del nuevo disco, entre los que destacamos el tema que le da nombre, “Worried Man Blues”, una versión del clásico del folk americano que también hicieran suyo artistas como Woody Guthrie o Van Morrison, la alegre “Murphyland” y el tema “Ethernal Highway”, con aires country que reservó para cerrar el concierto recordándonos los 40 años que se cumplen desde que está “en la carretera”.

En definitiva, un estupendo concierto, pero estamos deseando volver a ver al Elliott Murphy de la stratocaster. Es un artista con la suficiente trayectoria y entidad como para llenar recintos más ambiciosos dejando de lado el formato acústico. Su nuevo disco es prueba de ello.