El mítico festival inglés Download, en activo desde 2003, desembarcaba en Madrid con la intención de establecerse como uno de los festivales de referencia en nuestro país en materia de Rock y Metal. Es evidente que la capital estaba coja de este tipo de festivales desde 2013, que fue el año de la última edición del Sonisphere, y el Download después de su expansión a París vio claro elegir Madrid para ocupar el puesto del desaparecido Sonisphere. Vistos los resultados de esta primera edición, con más de 100.000 asistentes, está claro que no se equivocaron…


Jueves 22

La primera jornada marcada por unas temperaturas excesivamente altas empezó un poco accidentada: hubo retraso en la apertura de las puertas lo que generó largas colas para acceder al festival, y eso con 38 grados no se lleva nada bien, provocando múltiples quejas por parte de los asistentes, lógicamente. El recinto prácticamente cubierto por césped artificial y sin excesivas zonas de sombra estaba dividido claramente en dos zonas, la más grande donde se ubicaban los dos escenarios principales y otra más pequeña donde estaban el Stage 3 y 4.

Code Orange Foto: Rubén G. Herrera

Una vez inspeccionado el recinto rápidamente me posicioné para ver a Code Orange en el Main Stage 1. Su fichaje por Roadrunner y giras con pesos pesados como son Gojira y System Of A Down les ha puesto en boca de todos y con razón, ya que su concierto fue uno de los más contundentes y bestias, por no decir el que más, de todo el día y posiblemente también del festival. Temas como “I Am King”, “Slowburn”, o “Forever” y “Kill the Creator” de su violento nuevo disco “Forever” (17) sonaron aplastantes, con su guitarrista Reba acojonando al personal de la mala hostia que desprende. Lo tienen todo para arrasar.

Jardín de la Croix Foto: Rubén G. Herrera

En contrapunto en el Stage 4, Jardín de la Croix hacían despliegue de sus fantásticas melodías progresivas repasando su último disco “Circadia” (16) y dejando claro la exquisitez y técnica que desprenden cada uno de sus componentes. A escasos metros en el Stage 3, Touché Amoré hacían las delicias de todos sus seguidores con su post-hardcore de corte emo, acabando con Jeremy Bolm arrodillado y transformando todos sus sentimientos en gritos.

Linkin Park Foto: Mariano Regidor

Los cabezas de cartel del jueves por nombre eran indiscutiblemente Linkin Park, aunque lo que sí es discutible es si a día de hoy, y más después de haber escuchado su último disco, deberían seguir siéndolo de festivales como el Download, que están dedicados al metal y al rock en muchas de sus variantes. A estas alturas no debería sorprender su nuevo sonido orientado al pop: siempre fue un grupo claramente comercial y abonado a la radio fórmula, algo que demuestran en su directo. Salvo las excepciones nu-metaleras, “One Step Closer” o “Papercut” de su lejano primer disco “Hybrid Theory”, los americanos sobre el escenario se muestran tal y como son, un grupo hecho a medida para el mainstream.

Dark Tranquility Foto: Rubén G. Herrera

Un poco antes de medianoche, en el Stage 3. Dark Tranquility, con un enérgico Mikael Stanne al frente, demostraron porque son una de las bandas referentes del death metal melódico. Conciertazo que se marcaron los suecos, haciendo repaso a su última obra “Atoma” (16) sin olvidarse de clásicos como “Final Resistance” o “ThereIn”.

Monster Magnet Foto: Rubén G. Herrera

Cerrando la primera jornada teníamos a Monster Magnet en el Main Stage 2. La única vez que había visto a los de Nueva Jersey fuera en la Sala Arena hace casi 10 años, con Dave Wyndorf en un estado físico que dejaba mucho que desear y dando un concierto totalmente olvidable. Pero eso ya es cosa del pasado, porque el Wyndorf que pudimos ver este jueves de madrugada, vuelve a ser en esencia (y físicamente) el mismo Wyndorf que conducía un descapotable por Las Vegas con actitud macarra y chulesca en el vídeo de “Space Lord”. Abriendo con “Dopes to Infinity” dejaron claro desde el primer momento que venían a volarnos la cabeza y vaya si lo consiguieron, “Powertrip”, “Negasonic Teenage Warhead” y ese final con “Space Lord” y Wyndorf pidiendo a todo el público que cantara con él “Space Lord ¡Motherfucker!” fue totalmente épico. Gonzalo Rodríguez


Todo cabe dentro de la propuesta de Hacktivist: metal industrial, guiños nu-metal, rap a dos voces, grime y hasta una relectura en clave “Djed” del “Niggas in Paris” de Kanye West y Jay-Z. Por momentos sonaron a unos Prodigy rejuvenecidos, y en otros a una mezcla imposible entre Slipknot y Dizzee Rascal, y aunque seguramente no sean la apisonadora sónica que aspiran a ser, la energía y frescura que desplegaron bajo un sol de justicia y frente a un público con ganas de bailar convirtió su concierto en una experiencia tan divertida como original.

Black Peaks son una banda interesante, un extraño combo de mathrock técnico y progresivo proveniente de Inglaterra que en directo hacen pensar en un cruce bastardo entre Cave In (de la época “Jupiter”) y The Mars Volta. Con un sólo disco editado por el momento y un directo más que convincente, su paso por el Download resultó una agradable sorpresa, a pesar del sonido más que mejorable de su escenario, el menor de los cuatro del festival.

House Of Pain Foto: Mariano Regidor

Por su parte House Of Pain andan celebrando veinticinco años del lanzamiento de su álbum homónimo, disco clásico del hip hop americano de la década de los nobventa con el que hicieron bailar a medio mundo gracias a ese hit inmortal que es Jump around. Haciendo honor a eso de que “la veteranía es un grado” y luciendo canas con orgullo, Everlast y compañía ofrecieron un concierto festivo y entrañable en el que, sin mover ni una sola coma del guión que les llevó a la fama hace veinticinco años, demostraron una vez más que es muy difícil aburrirse con ellos. Su energía se contagia, tienen tablas de sobra para manejar al público a su antojo y, cuando se arrancan con “El mundo es un barrio” resulta imposible mantener los pies quietos.

Gojira Foto: Rubén G. Herrera

Gojira son de otro planeta. Más que un concierto, lo que ofrecieron los franceses en la primera velada del festival fue un puñetazo sobre la mesa, una muestra tan salvaje de autoridad que acabó eclipsando a la mayoría de bandas del cartel. Sin lugar a dudas uno de los mejores conciertos de los tres días. Arrancaron con los últimos rayos de sol, y a medida que el cielo se iba oscureciendo fueron poco a poco convirtiendo su actuación en una experiencia puramente física, una especie de ceremonia hipnótica en la que la banda iba creciendo con cada tema, llegando a unos niveles de intensidad y de perfección técnica difícilmente superables. “Silvera”, “Stranded” o “The Gift Of Guilt” sonaron enormes, épicas, envueltas en una puesta en escena con explosiones de fuego e iluminación fantasmal que convertía por momentos el escenario en un verdadero infierno. Cuesta pensar en alguien que pueda aspirar a hacerles sombra: con sus seis discos de estudio en veinte años de carrera Gojira reinan en solitario en un universo completamente propio, convirtiendo su mezcla de death metal, mathrock y metal progresivo en una fórmula personal, única e irrepetible que en directo resulta espectacular. Con permiso quizás de Mastodon, una de las mejores bandas en activo que haya ofrecido jamás el mundo del metal. Ricky Lavado

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