Cuando nos enteramos de que Rise Against y Berri Txarrak iban a tocar juntos el 4 de octubre en el BEC (Barakaldo), supimos que las entradas se venderían solas. Lo que no esperábamos era que incluyeran a los suecos Refused en el cartel, lo que se convirtió en una agradable sorpresa ya que no es fácil poder verlos en directo, tras más de 15 años de parón musical.
Con una puntualidad destacable, comenzó la exhibición de Berri Txarrak, quienes abrieron con “Folklore” seguido de “Gure Dekadentziaren Onenean” y “Ordaina”, interpretados sin parón alguno y con una grandísima actitud por parte del trío de Lekunberri, a pesar de que el sonido no les acompañara demasiado al principio, cosa que con el tiempo fue mejorando. Aunque lo más normal hubiera sido centrarse en su último trabajo “Denbora Da Poligrafo Bakarra”, lo cierto es que aprovecharon para repasar sus diferentes etapas musicales al completo, como suele ser habitual en sus conciertos. “Bigarren Itzala” y la conocidísima “Oreka” fueron las siguientes, con una versión de “Kids” de MGMT como interludio en esta última, y posteriormente llegó la inmensa “Isiltzen Banaiz”.

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Cuando llevaban poco más de treinta minutos de actuación, interpretaron una medley compuesta por fragmentos de “Stereo” ,“Lepokoak”, “Harra” y “Jaio.Musika.Hil”, acabando con “Ikasten”, una buena manera de tocar más riffs conocidos en la breve hora de la que disponían. Y la explosión final llegó con “Bueltatzen” y “Denak Ez Du Balio”, como no, acompañada por la presencia de Tim McIlrath, vocalista de Rise Against, quién apareció justo en el momento en el que le tocaba cantar, manteniendo así el suspense hasta el último segundo. Y para poner la guinda, “Oihu”, dejando claro que son capaces de interpretar una gran variedad de estilos diferentes sin perder la personalidad de la banda.

Pero entonces llegó Refused. A la hora esperada. Sin decoraciones, con unas tenues luces que iluminaban a los integrantes dejando la mitad de sus siluetas en la oscuridad. Empezó a sonar una intro pregrabada con mensajes políticos seguida de la potentísima “Elektra” de su nuevo disco “Freedom”.
Después de esta llegó “Dawkins Christ” con esa melodía pseudo árabe y explosión musical con un Dennis Lyxzén enloquecido. Y el clásico “Rather Be Dead” fue la siguiente pieza, en la que el frontman bajó al público a gritar y a dirigir a los discípulos que coreaban ese estribillo tan mítico. El vocalista llamaba la atención con sus bailes hipnóticos y su increíble manejo del micrófono, en sentido literal, ya que lo lanzaba y volvía a coger a su antojo. Al menos la gran cantidad de público que no conocía la banda quedó asombrada por la habilidad del vocalista y el talento de la banda. Y es que tal vez sea demasiado complejo el sonido de Refused para un público acostumbrado a una mayor “simpleza” de composiciones de grupos como Rise Against. Y eso se vio en el guiño a Slayer que hicieron en “Deadly Rhythm”, sustituyendo la parte jazzera por el riff principal de “Raining Blood” y en el que se vio que gran parte del público no lo reconoció.

Casi al final de la actuación empezó a sonar una melodía que para los que conocemos a los suecos significaba el comienzo de un temazo: “Refused are fucking dead”. La gente enloqueció y más aún cuando después le siguió el corte por excelencia, “New Noise”. Cuando pensamos que aquí acabaría todo, llegó “Tannhauser/Derivé” una agradable sorpresa ya que es el tema más ambiental del disco más influyente del grupo (“The Shape Of Punk To Come”), apostando así por un cierre atípico y oscuro.

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Y sobre las diez y media y con el cuerpo un poco cansado Rise Against arrancó empezando con “The Great Die-Off” del último álbum y “The Good Left Undone”. Le siguió “Satellite” pero para nuestra sorpresa, la voz de Tim se encontraba ausente. No sabemos si las guitarras estaban demasiado altas o fue cosa del técnico de sonido o incluso del propio Tim, el caso es que siguió así durante todo el espectáculo. Aunque al público no pareció importarle, ya que lo único que querían era al parecer disfrutar de la experiencia de poder ver a una mítica banda como es la de Chicago. “Survive” y “Collapse (Post-Amerika)” siguieron la línea de lo anterior, con una buena actitud por parte de los músicos, pero sin matices musicales y no haciendo justicia a lo que podríamos esperar de una banda como Rise Against. “Prayer of the Refugee” y “Give It All” fueron probablemente las canciones en las que el público estuvo más motivado, destacando también “Black Masks & Gasoline” en la que Gorka subió a cantar (foto de cabecera).

Llegó el momento acústico en el que Tim salió guitarra en mano a interpretar “Hero of War” y “Swing Life Away” primer instante en el que pudimos escuchar la voz del cantante, que aun así pasó bastante desapercibida, al intentar reproducir lo que cantaba en los discos.
Finalmente, acabaron con “Dancing for Rain” y “Savior”, el tema que la gente más disfrutó, tal vez porque sabían que se trataba del último, o porque es uno de los más conocidos del conjunto.
Una despedida movida, pero sin sobresaltos. Unos Rise Against que pasaron desapercibidos ante las actuaciones de Berri Txarrak y Refused, que dejaron mejor sabor de boca que el supuesto “plato fuerte”. Otra vez será.