Aún saboreábamos nuestro último encuentro con Glen Hansard en el madrileño Teatro Nuevo Apolo, y es que, si has visto en directo alguna vez al songwriter irlandés, sabes que la experiencia se agarra con fuerza a las retinas y el eco de sus interpretaciones nunca te abandona del todo. En aquella ocasión lo disfrutamos acompañado de una banda inmensa, presentando su espléndido “Didn’t He Ramble”. Esta vez la cita ineludible (primera fecha de su gira española) es en tierra de Lorca y Morente,  al desnudo, “sólo” con su voz, guitarra o piano. Un sold out empañado por decenas de sospechosas butacas vacías, que bien hubieran aprovechado los numerosos seguidores que se quedaron sin entradas. El concierto se enmarcaba dentro la primera edición de Granada Experience, un nuevo punto de encuentro de la industria musical con ponencias, showcases y mesas redondas al más alto nivel.

Tras la energía y alegría desbordada por el dúo folk Escuchando Elefantes, que dejan huella en la presentación de su flamante “Hope”, sale a escena Hansard, con esa naturalidad y timidez que recuerda a aquel familiar que vemos menos de lo que querríamos, pero que la conexión es total cuando está cerca. Nos saluda en español (hasta se atreverá a recitar un fragmento de la lorquiana “Canción del jinete”) y comienza a rasgar su acústica y a arañarnos por dentro con “Love don’t leave me waiting”. Dice que está un poco resfriado y puede que la garganta no le aguante… Su voz crece en cada interpretación, la intensidad es tan fuerte que, en una increíble “Her Mercy” que funde con el “Into the Mystic” de Van Morrison, se tambalea el Albaicín y hasta tememos por la Alhambra. La lluvia de estrellas sigue cayendo sobre el patio de butacas al son de la resplandeciente “Winning Streak”, pasando por el crescendo de “Little Ruin”, la belleza explosiva de “When Your Mind’s Made Up” o la esperanzadora “This Gift”.

Le dedica a su amigo fallecido Fergus O’Farrell una emotiva “American Townland”, respiramos irlanda a pleno pulmón en “McCormack’s Wall” y junto a Silvia y Carlos (Escuchando Elefantes) canta una vibrante “Star, Star” de The Frames. Y sí en la esperada “Falling Slowly” nos hace levitar, ardemos en una “Bird of Sorrow”, a piano y fuego lento, que resonará para siempre en esa sala del Palacio de Congresos.

Granada no quiere despertar, nos dejamos caer en “Leave” y cerramos los ojos en una delicada “Stay the Road”. Desde la oscuridad se ofrece un valiente fan (Ismael) a cantar la tradicional “The Auld Triangle”, y Glen tarda un parpadeo en tenderle la mano, para terminar entre el publico con una festiva “Passing Through” de Leonard Cohen.

Atrás queda el escenario vacío y en silencio, con ese tambor iluminado que decora cada una de sus actuaciones, en el que reza la frase: “Mission Save a Soul”. Pues sí, la música volvió a salvarnos.