A propósito de los problemas de salud de Paul David Hewson, más conocido internacionalmente como Bono, vocalista de U2, he recordado que este verano vi “Killing Bono”. Y claro, se me ocurre que este es un buen momento para hablar sobre ella.

 “Killing Bono”. No es una buena película, para nada, pero si alguna vez han seguido ustedes a U2 les parecerá simpática e incluso divertida. Dirigida por Nick Hamm (realizador de otras películas también menores como “The Hole” o “El enviado”), está inspirada en el libro autobiográfico del músico y crítico Neil McCormick “I Was A Bono’s Dopplegänger”, en el que el irlandés nos cuenta sus aventuras y (sobre todo) sus desventuras como estrellas del rock. Todos los nombres son reales, los de las bandas y los de las personas que aparecen retratadas en la cinta. Y demostrando nuevamente que Bono tiene más sentido del humor del que muchos le suponen, los propios U2 aceptan –apoyando la cinta desde un primer momento- todas las bromas que vemos en pantalla a su costa, sobre todo a la de Bono, claro está. 

En el largometraje asistimos a los primeros ensayos de la banda de los hermanos McCormick, a la inocente rivalidad inicial con ese grupo que acabaría siendo U2 y a las posteriores envidias del autor frente a los de Bono y The Edge, que siempre les trataron de la mejor forma posible, y que llevan a su protagonista a planear el asesinato de Bono.

 “Killing Bono” vendría a ser una suerte de “Dig” (con The Dandy Warhols y The Brian Jonestown Massacre), pero sin vocación de documental, el retrato de los problemas de personalidad de unos músicos que se quedan en el camino mientras sus compañeros pasan a ser la formación más grande del planeta. De eso y de los errores que cometió el autor y de los que parece intentar resarcirse con el libro. ¿Lo mejor? Asistir a los cambios de chaqueta y de sonido de las bandas, descubrir que todos los grupos que se citan fueron reales y sobre todo imaginar cómo fueron aquellos momentos sin ninguna trascendencia cuando ocurrieron (la elección de un nombre, el cambio de perspectiva musical…), pero que el tiempo ha cargado de significado o lo que sea.  Si son ustedes de los que odian a Bono, no saben la suerte que tienen de que fuese él y no Neil McCormick el que se convirtiese en estrella del rock, porque vamos… vaya otro…