The Zombie Kids
THE ZOMBIE KIDS
Fecha de publicación:
viernes, 31 de agosto de 2012
Genero:
Electrónica
Edita:
Universal Music
País edición:
España
Redactor:
Joan S. Luna
Resulta casi imposible hablar de The Zombie Kids y no empezar por el éxito que tienen sus sesiones madrileñas o sus descaradas e irregulares actuaciones en festivales, pero no estamos aquí para tratar la coyuntura que rodea al debut en larga duración del barcelonés Edgar Candel (ex-Shorebreak) y del turco Cumbur Jay, sino para hablar de lo que podemos encontrar en su música. Su caso es complicado, mucho más de lo que se imaginan. ¿Por qué motivo, se preguntarán? Bien, porque quizás “The Zombie Kids” sea el primer disco de un determinado tipo de electrónica que se publica en nuestro país, por lo menos el primero que lo busca intencionadamente. Ese tipo de electrónica que no consigue el respeto crítico de periodistas y cierto público, pero que tiene potencial suficiente para captar a audiencias mucho más numerosas. Me explico. The Zombie Kids llevan ya unos años batallando y ofreciendo temas de vez en cuando, solo que si esperábamos que su disco funcionará entre seguidores de –por poner un ejemplo- Justice (así sonaban en tiempos del Ep “Drums Of Death”), finalmente descubrimos que el dúo busca otra audiencia. Y lo hace con su excelente producción, con su filosofía, con sus featurings (desde el habitual Aqeel hasta –sobre todo- Foreign Beggars, quienes no en vano han colaborado con Flux Pavillion, Skrillex o Noisia), con su actitud, con infinidad de detalles que dejan claro que juegan en otra liga, en la de la electrónica para masas ajenas a lo indie, entre lo comercial y lo bruto, en el terreno en el que se mueven Aoki, Afrojack, Calfan, Swedish House Mafia y muchos otros. Y ahí sin duda funcionan con eficacia y demuestran saber de qué va la historia, sin sutilezas y con las cartas boca arriba, desde su guitarrera “Intro” a lo Pendulum o Sub Focus hasta singles como “Live Forever”, “Vampire” o “Spanish Sauce Mafia”, todas ellas en inglés (excepto precisamente la rapeada “My Click”, víctima de un estribillo torpe que le resta interés).
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