La sección castellonense de Vox ha denunciado a Josep Bordes, cantante de Pepet i Marieta, por un supuesto delito de exhibicionismo.

Si conocéis a Pepet i Marieta, sabréis que su cantante acostumbra a hacer un striptease en un momento dado del concierto. Lo lleva haciendo desde hace años sin mayor problema, y en su último concierto, celebrado en la plaza Mayor de Castelló y enmarcado en el 86º aniversario de las Normes de Castelló, volvió a llevarlo a cabo. Solo que esta vez sí ha habido problema: Vox ha decidido llevarle a los tribunales por ello, argumentando que entre el público -el acceso era totalmente libre- había menores de edad. Por si fuera poco, han aprovechado el viaje para denunciar también al PCPE por “delito de odio” a raíz de unos carteles antifascistas repartidos por las calles de Castelló en los que aparecían tachados símbolos fascistas y logos de varias organizaciones y partidos de extrema derecha como Democracia Nacional, España 2000, Falange y Vox.

A Vox no le tiembla la mano a la hora de abrir frentes judiciales como parte de una estrategia de victimización y de silenciamiento de voces discordantes, la misma por la que hace unos días denunciaban al periodista Antonio Maestre cuando este aludía a la relación entre los discursos y políticas antifeministas de la formación y casos de violencia machista como el asesinato de Laura Luelmo. Y el perfil tradicionalista y nacionalcatólico de Vox también puede provocar un aumento de querellas de corte moralista -escudándose en la supuesta neutralidad del espacio público- contra propuestas artísticas políticamente significadas como la de Pepet i Marieta, lo que en el clima político actual, en el que la escalada de recortes a la libertad de expresión artística es palpable, puede hacer que las siglas del partido de Santiago Abascal aparezcan en esta revista más veces (y no para bien). Como decía hace unas semanas David Bravo, a los grupos de derechas no se les llama ofendiditos por una razón: “tienen pasta para que se les llame ‘querellantes'”.