El padre Tom Plant tiene grandes planes para la iglesia de St Michael en Camdem (Londres). Plena convertirlo en una autentica sala de conciertos, con escenario, luces y equipo de sonido incluidos. Actualmente está pendiente de que las autoridades le autoricen la licencia de alcohol. "La iglesia no es un lugar para venir a emborracharse, pero no tampoco somos una parroquia que nos asustemos del alcohol... creo que si Jesus transformó el agua en vino es por algún motivo", justifica.
Pese a ser un fan confeso del heavy metal y grupos industriales como Nine Inch Nails, su intención es más bien acondicionar el templo para conciertos acústicos o de artistas solistas. Su verdadero objetivo es dotar a esta iglesia del Siglo XIX de un nuevo significado para la comunidad y colocarla "en el mapa" a nivel cultural. "Estamos abiertos a gente de todo tipo de subculturas", añade.
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