La banda almeriense Monte Terror se apoya en el ocaso estival para celebrar su puesta largo y estrenar en MondoSonoro “El último verano de nuestra juventud” (Grabaciones a Montones’ 2018). Un disco corto sobre el papel pero que condensa el profundo mapa sonoro que engendra el cuarteto en sus cinco años de andadura. Seis cortes que exaltan un sonido bronceado por el noise, el shoegaze y sobre todo ese éxtasis reverberado marca de la casa. Seis estadios sónicos que ellos mismos nos describen track to track. Adiós verano, adiós juventud.

 

Triple Salchow

Es la canción más antigua del disco, ya la grabamos en directo en una primera sesión en el Miradoor, y ha actuado como base compositiva y estilística para estas nuevas canciones, y como puente entre el anterior E.P. y este disco. Del sonido del primero, mantiene la atmosfera y el medio tiempo, incorporando distorsiones más profundas, mayor definición en la batería y un pequeño salto de calidad en la línea vocal. En cuanto a la temática aprovecha memorias compartidas de pisos de estudiantes en Granada para adelantar el fondo temático que atravesará todo el disco, el desasosiego como actitud vital y el regocijo perezoso en la insatisfacción y la frustración.

Poder Blando

Las inquietudes del grupo se acercan a nuevos territorios, se experimenta sobretodo con distorsiones y personalmente nos interesan sonoridades del Doom y el Black Metal. Poder Blando es una canción construida sobre el ritmo de batería y que recoge la deriva, en este sentido, hacia distorsiones más pesadas. En suma: remordimientos, deudas emocionales impagadas, penitencia y realidades nebulosas construidas con hidromiel almeriense.

Oude Kwaremont

Otra novedad para el grupo en el plano compositivo. Oude Kwaremont crece a partir de un riff de guitarra, en lugar de sobre una rueda de acordes y una línea vocal, que es la forma en que trabajamos habitualmente las canciones. De igual forma tiene un tiempo rápido, alejado de nuestra forma de tocar, lo que probablemente ha hecho que haya sido una de las canciones del disco que más nos ha costado terminar. La letra transmite atomización y negación de lo sentimental y reflexivo. El individuo solo es un consumible, una bolsa de sangre para la supervivencia de una estructura social enferma, y todos somos testigos.

Cerro de los Muertos

De nuevo un nombre que hace referencia a un accidente geográfico, bastante más domestico que la Isla de Ross y el Monte Terror. Cerro de los Muertos es una pista agreste y recia, que te obliga a ascender por ella hacia un final abrupto que sin embargo precipita la parte más luminosa del disco. No es más que un recurso de directo que aquí toma forma de interludio que favorece el abandono de todo pensamiento para que se abra camino la melancólica esperanza de los dos últimos cortes.

Espalda Azul del Exterminio

Hay sitios en Almería donde el mar parece estar por encima del nivel de la tierra, rodeándote. En otoño, cuando se reduce el número de gente en la costa, el este de la provincia todavía ofrece la posibilidad de acogerse a la cadencia y los sonidos del mar, favoreciendo el ejercicio durante las cortas horas de la tarde de cierta renuncia liberadora. Espalda Azul del Exterminio sigue un esquema muy Monte Terror, con un desarrollo largo y de creación de una atmosfera creciente en intensidad, aunque quizá de una forma más sutil que otras veces, y avanzando con respecto a los recursos compositivos del grupo.

Teoría de las Catástrofes

El dibujo de la guitarra sobre el colchón saturado de la rítmica y el bajo, y el cambio de notación de mayor a menor entre estrofa y estribillo le dan a la canción un aire menos sombrío que el de la mayoría de las composiciones del grupo, en lo que también influye la mayor presencia de las voces. Aunque el concepto principal del disco (y la única razón para este determinado orden de las canciones y su duración total) es que sea escuchado como una unidad en lo musical, Teoría de las catástrofes sirve también como retorno y cierre involuntario del bloque temático de este, volviendo a la conciencia de pérdida de la primera parte aunque ya no sea urgente ni agresiva, sino sosegada y aceptada, pues al fin y al cabo es el último verano de nuestra juventud.