Demotest: Kokovoko
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Demotest: Kokovoko

Martí Viladot — 21-10-2020
Fotógrafo — Archivo

Kokovoko es un dúo barcelonés formado por Ignasi Ibáñez y Marc Eixarch que ahora publica con “Baptism”, un EP en el que no se casan con ningún estilo y hacen del eclecticismo su seña de identidad. Están ya trabajando en su continuación, así que tendremos que descubrir hacia qué dirección se dirigen. Puedes seguirles en su página de Bandcamp.

¿Qué os motivó a poner en marcha un proyecto como el vuestro?¿Por dónde pasa vuestro currículum musical previo, si es que lo hubo?
Somos dos amigos con muchas ganas de hacer música juntos y compartirla. Hace años que nos conocemos y cada uno iba haciendo por su camino, Ignasi con intentos fallidos de formaciones de grupo con sus colegas y Marc en bandas consolidadas de blues/rock. Íbamos quedando de vez en cuando poniendo algunas ideas en común, pero no fue hasta septiembre de 2019 que decidimos hacer algo con los temas que iban surgiendo. Nos planteamos crear algo físico donde todas esas ideas y experiencias estuvieran recogidas y nos encariñamos muy rápido. El cariño por las cosas que hacemos es nuestra principal motivación.

¿Qué intenciones tenéis con Kokovoko y cuáles son vuestro planes de futuro?
Nosotros no vemos Kokovoko como algo estático. En el primer EP fuimos dos músicos, pero eso no implica que tenga que seguir así en el futuro. De hecho llevamos unos meses tocando con batería y bajo en una nueva dirección para el proyecto más clara y consistente, en un estilo común donde todos nos sentimos cómodos. Esperamos entrar en el estudio en un par de meses.

Pasáis del folk calmado al rock’n’roll. ¿De qué depende que toméis un camino u otro?
De lo que nos apetezca. Este primer EP contiene canciones compuestas en diferentes momentos de nuestras vidas. Depende sobre todo de las influencias y del estado de ánimo en cada uno de ellos. En algún momento nos planteamos si había cambios demasiado bruscos, pero nos salió así de forma natural, y es lo que queríamos para este primer trabajo.

Y lo mismo os pregunto a propósito del idioma. Cantáis en catalán, castellano en inglés. ¿Con qué lengua os sentís más Kokovoko?
Después de un tiempo hemos llegado a la conclusión de que el catalán es lo que nos hace sentir en casa. Es la lengua en la que nos sentimos más cómodos porque es la que usamos para comunicarnos entre nosotros. Nos ha costado un poco aceptarlo por la falta de influencias de los estilos que nos gustan, pero a la vez lo vemos como un reto y una oportunidad.

¿En qué artistas nacionales os fijáis a la hora de orientar vuestra trayectoria? ¿De quién habéis aprendido más?
Cada uno de nosotros tiene sus propias influencias musicales y difícilmente coincidimos, pero encontramos un punto común en Cala Vento. Los conocimos con AMIC Amiant, la asociación de músicos de Cerdanyola, que los trajeron con su primer disco. Desde ese momento nos enganchamos tanto a su música como a su manera de trabajar. Nos encanta el cariño que le dan al formato físico y la humildad que desprenden. Hemos seguido de cerca su crecimiento desde ese primer concierto en la Sala Circus y nos alegramos mucho de todo lo que han conseguido. Sin darnos cuenta se han convertido en un referente, de la misma manera que lo han hecho formaciones “cerdanyolenques” como Opatov o Medalla.

“Aunque vengamos de sitios distintos, tenemos sensibilidad musical muy similar, por lo que la mayoría de las veces con una mirada basta para saber si algo está funcionando o no”

¿Cómo coincidís los miembros de la banda?¿Por qué creéis que funciona vuestro trabajo juntos?
Aunque vengamos de sitios distintos, tenemos sensibilidad musical muy similar, por lo que la mayoría de las veces con una mirada basta para saber si algo está funcionando o no. También es verdad que en el primer EP los temas tienen una clara división en cuanto a composición, mientras que en el siguiente proyecto hay mucho más trabajo conjunto tanto en las ideas principales como en los arreglos y letras. También trabajamos mucho en la comunicación y en cómo decir las cosas cuando algo quizá no está llevando la dirección esperada por alguno de nosotros. Hasta ahora, todo ha sido muy sencillo.

En un momento tan complicado como el actual, ¿qué creéis que la gente puede encontrar en vuestro grupo que no vaya a encontrar en otros sitios?
“Baptism” para nosotros es una ventana hacia diferentes estilos y emociones sin tener que adentrarse completamente en nuevos géneros, pero manteniendo un estilo fresco y dinámico. También es muy sincero, algo que da un poco de respeto la primera vez que te expones pero que en nuestras experiencias como consumidores de música se echa en falta y lo valoramos mucho cuando llegan temas nuevos a nuestros oídos.

¿Tenéis intenciones de llevar estas canciones al directo cuando todo esto acabe?
Sacamos el EP en abril, pleno confinamiento. Fue un palo, pero el objetivo de este EP nunca fue llegar a mucha gente. “Baptism” para nosotros ha significado hacer por primera vez muchas cosas, desde crear una canción y grabarla hasta conocer todo lo necesario para tener un disco en tus manos. Hemos disfrutado mucho del camino y estamos muy satisfechos con el resultado. Aún así, es cierto que nos apetecía movernos y tocar donde fuera y no lo hemos podido hacer tanto como nos habría gustado. No tenemos ningún tipo de expectativa para cuando todo esto acabe, porque no sabemos nada. Lo que tenemos claro es que hay que seguir trabajando. Cuando termine, entonces nos pararemos a pensar qué es lo que nos apetece llevar al escenario. Eso sí, lo pisaremos seguro.

¿Dónde os gustaría estar musicalmente dentro de cinco años?
Llenando una sala en Cerdanyola del Vallès y una página en MondoSonoro.

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