En ocasiones, la marcha de un miembro fundador de una banda puede marcar el inicio del fin, y los álbumes posteriores parecen quedarse en intentos desesperados de mantenerse a flote mientras el barco se hunde. Death Cab for Cutie no están dispuestos a que sea su caso, y lo han querido dejar claro desde el inicio: el propio título de su nuevo trabajo, "Kintsugi", hace referencia a un arte japonés basado en la reparación de cerámica rota con una resina compuesta por metales preciosos, haciéndola evidente. Es decir, es reconocer que la rotura y la reparación es parte de su historia y no debe ocultarse sino mostrarse, y que eso tiene másvalor que intentar devolverlo a su estado original.
No se puede decir más con menos. Tras la marcha el pasado septiembre de Chris Walla, miembro fundador de la banda, la banda ha dado un paso al frente y ha facturado un álbum que, en palabras de Ben Gibbard, solo podía haber sido posible en estas circunstancias. El 31 de marzo podremos juzgar el resultado vía Atlantic Records, y, para bien o para mal, está claro que será un punto inflexión en la historia de la banda.
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