Los recuerdos como un lugar en el que sentirse en casa, pero también desde el que tomar impulso. Nuevos espacios en los que desarrollarse vitalmente. Sitios que aún no hemos visitado a los que hay que ir. Segundo fogar (Todomedre,2019), el nuevo disco de Os Amigos dos Músicos, es una suma de todo eso.

Os Amigos dos Músicos tienen nuevo disco. Segundo fogar, su esperado segundo álbum, es un pequeño tesoro de la música popular gallega, que hunde sus raíces en la tradición para devolverla en forma de pop-folk atemporal.

Arcadio Nóvoa, uno de los seis integrantes de esta banda ourensana, habla de la “sensación de búsqueda” que recorre todo el álbum, de la “recuperación de tiempos anteriores” que “dan sentido” a realidades presentes. Juntaron una veintena de canciones y en todas ellas “salía la idea de tener un segundo lugar en donde estar”, destaca. Algunos de los ellos cambiaron de ciudad y trabajo y fue preciso “crear nuevos referentes”.

As crónicas, el primer adelanto, de Jaime Mateo, es “una especie de relato originario” que concentra la esencia de la banda. Con todo, el “hilo conductor” no es algo “premeditado” en esta obra colectiva, ya que, de hecho, cada uno hace la letra y “un par de acordes” por su cuenta y luego toda la banda trabaja sobre ello en conjunto. Así que las referencias geográficas también son algo que surge. Arcadio indica que la mayoría son sitios “difusos”, puesto que lo suyo va “más de evocar que de señalar”, con la excepción de Pabellón dos Remedios, también de Jaime, que es a su vez la pista más antigua del disco. É doado, de Daniel Alonso, “también tiene mucho tiempo”.

Tras una primera aventura exitosa con Mont Ventoux, ahora optan por publicar con Todomedre, el espacio cultural montado por amigos que se bautizó con el que llegó a convertirse en lema del grupo. “Nos apetecía explorar otra manera”, resalta Arcadio. Con lo que “no rompe” el disco es con el sonido anterior. Establece una “línea de continuidad” aunque persiguieron “algo un poco más conciso y sencillo” en los arreglos. Para ello hicieron temas más cortos e intentaron no doblar instrumentos, utilizar algunos nuevos como el saxo, otras texturas de teclados y dar “más protagonismo” a acústicos como el ukelele y la guitarra española. Ha resultado un álbum “más cuidado”, con un planteamiento “más ligero” que profundiza en aquello que dominaban. “Le dimos menos vueltas, con las letras y las melodías en el plano más importante arropados con instrumentos que lucen más”, resume.

Las letras son, no en vano, de lo más característico de Os Amigos dos Músicos. “La lengua es la principal vía de comunicación y entendemos que hay que cuidarla como un diamante”, reflexiona Arcadio. Y es que, subraya, son “un grupo de canción popular, para la gente”. Además, consideran que la tradición está “ahí para aprovecharse de ella”, de ahí que, tras su versión de un texto de Curros Enríquez, en Segundo fogar recuperen un poema de Uxío Novoneyra, en Bicarelo. Un día, según recuerda Arcadio, llegó Raúl Diz con una lectura “como si Neil Young se pusiese a cantarlo” y les encantó.

Colaboran Fernando Barroso, que aporta su “nivel estratosférico” con la mandolina al cierre del disco, sobre una melodía costumbrista de Dani, y Xabier Díaz, del que se declaran fans, con el adufe y voz en Cabalo gañador. “Es increíble escuchar los dibujitos que van haciendo”, dice Arcadio, maravillado con estas dos contribuciones. “Estamos súper agradecidos, a ver si podemos tocar con ellos”. Si las cosas van según lo previsto, en mayo estarán dando sus primeros conciertos con Segundo fogar.