“Nuestro compromiso con el trabajo ha crecido hasta niveles un poco enfermizos”
Entrevistas / Vetusta Morla

“Nuestro compromiso con el trabajo ha crecido hasta niveles un poco enfermizos”

Raúl Julián — 27-05-2020
Fotógrafo — Archivo

Después de convertirse en la banda más importante del país en base a una actividad creativa prácticamente ininterrumpida entre conciertos y diferentes proyectos, Vetusta Morla afrontan en su nuevo disco una maniobra hasta hora inédita dentro de su catálogo.

Los madrileños publican “MSDL – Canciones dentro de canciones” (Pequeño Salto Mortal, 20), una relectura completa de su anterior disco Mismo sitio, distinto lugar” (Pequeño Salto Mortal, 17). Una decisión que su vocalista Juan Pedro Martí “Pucho” razona a lo largo de media hora de conversación telefónica.

“MSDL – Canciones dentro de canciones” (Pequeño Salto Mortal, 20) es un disco en el que reinterpretáis las canciones de vuestro anterior álbum, “Mismo sitio, distinto lugar” (Pequeño Salto Mortal, 17). La primera pregunta es obvia pero también obligatoria ¿Por qué tomasteis esa decisión? ¿No estabais del todo contentos del todo con el resultado de “Mismo sitio, distinto lugar”?
(Risas) No, no, para nada. No tiene nada que ver con eso. Esto es algo que en la banda llevamos haciendo desde siempre, incluso desde antes del primer disco: siempre hemos jugado con las canciones. Pero nunca habíamos hecho el ejercicio de grabar un disco haciendo eso que también forma parte de la banda: reinterpretar las canciones, jugar con ellas, sacarles una nueva vida o un nuevo estilo. Normalmente esta depuración viene más por necesidades. Por ejemplo, si tenemos que tocar en espacios en los que no se puede ir con toda la instrumentación habitual tienes que buscarte tretas para conseguir que la canción suene de otra manera… y muchas veces también desde otros lugares. Pero la idea básicamente viene de una invitación que nos hicieron desde la dirección de los “Veranos de la Villa” para tocar en el festival en el verano de 2018. Veníamos de hacer un recinto como el de La Caja Mágica que supuso un hito en nuestra carrera en cuanto a público reunido, y nos invitaron a participar en los “Veranos de la Villa” en un recinto como es La Quinta de Torre Arias, recuperado por la ciudadanía contra la especulación y que en su momento parecía que estaba perdido. El caso es que era un recinto muchísimo más reducido, en lo que era un concierto sorpresa para sólo 200 personas. Fue un poco el contraste: veníamos de hacer 38.000 personas en La Caja Mágica y nos metíamos en un recinto para 200 personas. Y fue cuando decidimos que por qué no hacíamos una revisitación del disco, colocándonos tal y como lo hacemos en el local de ensayo. E hicimos un concierto en 360 grados, con todos nosotros dando la espalda al público y todo en torno al fuego, a la llama de la creación. Y esa fue un poco la premisa. Nos pusimos la premisa de trabajar en los cambios, arreglar todo y trabajar en las canciones… y cuando llegó el día salió de puta madre y de repente dijimos: ‘Guau ¿y todo esto sólo para ese día?’

No me voy a quitar esa medalla: una vez que lo has conseguido hay que evitar dormirse y quedarse en el mismo sitio”

Fue entonces cuando os disteis cuenta de que eso también era una nueva posibilidad a nivel creativo…
Claro. Nosotros además siempre tenemos un extended de los discos y las giras. En otras ocasiones fueron los conciertos con la orquesta sinfónica, el ‘15151’ también como broche y cierre de la gira de ‘La Deriva’, e incluso ya habíamos jugueteado con nuestro propio repertorio en la banda sonora de ‘Los ríos de Alice’, que no deja de ser una deconstrucción de muchas de las melodías o de los late motiv que pululan por nuestras canciones, sacadas de contexto y puestas, en este caso, al servicio de un videojuego. Quda claro que siempre nos ha gustado ese punto de alargar un poquito más hasta la llegada del siguiente disco. Aquí coincidieron varias cuestiones y pensamos ‘Esto forma parte de nosotros, nunca lo habíamos hecho y por qué no hacerlo ahora’. Además con un disco en el que el propio título también da pie a ello, con ese juego de palabras entre ‘Mismo sitio, distinto lugar’.

El caso es que este “MSDL – Canciones dentro de canciones” es un disco más melódico, con menos instrumentación, menos electricidad y menos adornos en comparación con su predecesor. En ese sentido es un trabajo más orgánico y puede que también más real ¿Era ése uno de los objetivos que perseguíais?
Veníamos de grabar el disco matriz y en él no se había atendido al directo: había muchas capas, se había jugado mucho con las estructuras, etc, etc. Y queríamos algo mucho más depurado. Queríamos volver a nuestro origen. De ahí también lo que te comentaba en la disposición de ese concierto. Y la idea era tener muy poca instrumentación, hacerlo en una sola toma los seis a la vez en la sala grande del Estudio 1, que es como lo grabamos (de hecho los videoclips que han salido de cada canción captan ese ambiente, con cámaras que enfocan a cada uno de nosotros). Y ese era el late motiv: vamos a hacer algo que no tengamos que regrabar luego o grabar algo más después porque nos falta alguna capa de sonido. Esto era muy depurado y con los sets de cada uno reducidos lo máximo posible para que se pudiera tocar en esa toma y los seis juntos. También había cierta intención de juguetear un poco con las canciones, y llevarnos algunas de ellas a lugares que de primeras no te lo esperas ¿no?

Efectivamente, el resultado final de esa relectura deja canciones que cambian menos con respecto a su versión original, pero también otras que mutan ostensiblemente, caso de “Palmeras en la Mancha”, “La Vieja Escuela” y, sobre todo, “23 de Junio”…
El caso más evidente es en “23 de junio” que ha venido de ese vals retro-futurista con carga emocional y nos lo hemos llevado a un punto de pop juguetón, rollo Metronomy diría yo, incluso con cierto humor. Hay canciones en las que las estructuras se han invertido completamente. Esa intro que al final se convierte en otra outro…. Otras canciones sólo con dejarlas desnudas funcionaba, dejándolas más ligeras de arreglos ya funcionaban y tampoco hacia falta mucho más… Bueno, hay un poco de todo. Se pueden ver distintos ejercicios de arreglos. En el caso de “23 de junio” es también un poco como el epicentro del disco o la bisagra entre el comienzo y la conclusión y quizás por eso es el mayor golpe en la mesa del disco.

“MSDL – Canciones dentro de canciones” se anuncia como el quinto álbum de estudio de Vetusta Morla, aunque como decimos es en realidad una relectura de vuestro anterior trabajo “Mismo sitio, distinto lugar” ¿Crees que este disco tiene una identidad propia tan fuerte que, efectivamente, debe considerarse como un nuevo álbum de estudio en firme del grupo?
A ver, si atendemos al concepto de ‘disco-de-estudio’ sí que lo es, porque se han grabado en estudio las diez canciones de arriba a abajo y de manera completamente distinta. Y por eso sí lo consideramos un disco de estudio. Que sean canciones que ya estaban en otro disco pues sí, pero igualmente es un disco de estudio.

Te voy a hacer una pregunta de esas que nunca os gusta responder… Ahora que tenemos dos interpretaciones y dos formas diferentes de afrontar las mismas canciones ¿Con cuál de los dos te quedas? ¿Con qué disco estás más convencido de los dos?
(Risas) Ya venimos diciendo que no es cuestión de hacer comparativas. Yo me quedo con las dos versiones. Hay versiones que me gusta mucho cómo quedan los arreglos nuevos y hay otras canciones que me parecía que tenían mucha fuerza en el disco original y me lo sigue pareciendo ahora. Pero no nos gusta entrar mucho en el tema de la comparativa porque creemos que son dos piezas distintas. Entonces ¿por qué tenemos que elegir? (Risas)

“La idea era contar con poca instrumentación y hacerlo en una sola toma, los seis a la vez”

Tenía que hacer la pregunta para liarte un poco… (Risas)
Ya, ya, para meter el dedito… (Risas)

¿Os planteasteis retrasar aún más la salida del disco para que no coincidiese con esta fase aún complicada que vivimos con motivo del COVID-19?
Sí claro, en principio iba a salir a finales de marzo. Pero bueno, dentro de nada pasaremos a fase 1, los comercios empezarán a abrir y sí que ya habrá cierta apertura. Otra cosa es que luego la cosa cambie de nuevo y vuelva a cerrar todo, porque esto es una montaña rusa y no se sabe. Pero nos parecía también un momento propicio. Y es que además estas cosas las tienes entre manos desde hace mucho tiempo y hay veces ya te queman un poco. Aunque fuese a salir en marzo, tenemos el disco grabado desde hace mucho tiempo. Pero también un poco por el sentir de ahora creíamos que había que soltarlo ya lo antes posible. Si es verdad que a lo mejor no en pleno confinamiento, porque además el disco tiene una edición física a la que hemos dado bastante relevancia y es bastante curiosa: es un vinilo y un CD en la misma y única edición. Y nos daba un poco de penita que fuese únicamente un lanzamiento digital, después también de ese curro que ha habido con el arte y demás. Nos parecía que debía salir con todo pero tampoco se nos podía ir mucho más allá. No íbamos a sacar el disco a finales de año, cuando ya se hubiese casi perdido un poco el sentido de dejar ese bis o ese extended que decíamos antes. Y, al menos, que haya píldoras que nos vayan llevando un poco hacia la normalidad.

Tengo que decirte que en su momento, cuando “Mismo sitio, distinto lugar” fue publicado hace ahora tres años, me pareció un disco arriesgado y un paso valiente por vuestra parte. Lo digo porque incluía ese cambio de sonido con respecto a discos anteriores y también porque se sostenía sobre letras más ásperas y críticas con el entorno sociopolítico. Lo cierto es que la jugada os salió bien y fue muy bien acogido, pero ¿percibíais vosotros, en su momento, ese riesgo del que hablo?
Yo creo que sí, que un poco sí. De hecho íbamos un poco a eso. Llevábamos tres discos trabajando con el mismo productor, etc etc. Y éramos conscientes de que, aunque a nivel compositivo sí que se había evolucionado, a nivel sónico nos faltaba un poco dar ese paso arriesgado. Entonces sí que teníamos un poco ese comecome de si nos habríamos pasado o nos habríamos quedado cortos, porque eso nunca se sabe hasta que no lo lanzas a la palestra. Y luego el público dirá… y también el tiempo. Que hay muchas veces que pasa como con las películas. Yo soy muy cinéfilo y hay muchas películas o discos que en su momento fueron incomprendidos y con el paso de los años te das cuenta de que fue así porque no salió en un momento acorde con los gustos de la época. Pero sin embargo esa obra estaba avanzada cinco o diez años ante lo que pasaría después. Pero sí, con ese disco sí que había ese cierto punto más arriesgado.

Bueno, la verdad es que el asunto os salió muy bien. A día de hoy sigue siendo mi favorito…
(Risas) Gracias. La verdad es que a mí también me gusta, creo que es el que más me gusta. No porque sea el último ¿eh?, porque ya hay otro nuevo de estudio (Risas), pero sí, creo que a mí también es el que más me gusta.

“En España los cambios cuestan mucho y toda esa independencia surgida en los noventa o dosmiles tardó en arraigar aquí”

La historia de Vetusta Morla es bien conocida: alcanzasteis el éxito después de diez años trabajando salas y garitos pequeños y con una fe ciega en vuestras posibilidades ¿Cómo recuerdas ahora, en plena cima de popularidad, aquellos años y qué dirías que no ha cambiado en Vestusta Morla desde entonces?
(Risas) Pues… No sé… Hay muchas cosas que no han cambiado, quizás demasiadas cosas no han cambiado (Risas). Seguimos siendo igual de pesados, de cabezones, con esa obsesión por reunirnos y hablarlo todo una y dos y cincuenta mil veces y las que haga falta. Ese compromiso con el trabajo creo que no ha flojeado en todos estos años. Incluso diría que ha crecido hasta niveles un poco enfermizos (Risas). Y creo que, como dijo una persona que colaboró hace poco con nosotros, somos un poco como un elefante, como una maquinaria muy pesada. Pero luego te das cuenta de que sí, muy pesados, pero la cosa funciona. Es lo que nos ha funcionado todos estos años. Aunque a veces el trabajo bien hecho tampoco funciona. Hay gente que hace muy bien el curro y luego no le sale bien la jugada. Luego influyen muchísimos otros factores. Pero bueno, en nuestro caso ha funcionado. Pero, ojo, que una vez que ha funcionado hay que seguir manteniéndolo. Y en ese sentido sí que no me voy a quitar la medalla, porque eso sí que creo que es importante: una vez que lo has conseguido, el no dormirse, el no quedarse en el mismo sitio y seguir buscando nuevas maneras de hacer proyectos bonitos y cosas interesantes.

Como decíamos, tardasteis casi una década alcanzar un éxito definitivo… Creo que, de algún modo, ese éxito y ese encumbramiento popular partiendo de la escena independiente abrió la puerta a muchos otros grupos (tanto nuevos como algunos veteranos que nunca habían tenido tanto éxito como ahora). Diría, por tanto, que vuestro caso ha terminado por definir una parte importante de la actual escena musical del país ¿Sois conscientes de ello?
No sé, nosotros tampoco nos sentimos abanderados de nada, pero lo que sí es cierto es que hemos pertenecido a una generación abierta por muchas bandas. No creo que seamos una punta de lanza, sino que esto ha sido un cúmulo de muchas cosas a partir de la que se ha creado una escena, una época y un sentir general en torno a esa música española digamos no tan masiva o comercial. Y es verdad que había algunas bandas que ya llevaban tiempo, pero creo que se han dado varias cuestiones. Los festivales también han ayudado mucho a mover esa escena. El país mismo, que veníamos de una época en la que era todo Operación Triunfo –del antiguo me refiero (Risas), no del de ahora, que en algunos casos es casi como una nueva independencia ¿no?–. Pero bueno, que veníamos un poco de esa época en la que todo eran solistas y tal y, de repente, pues resulta que había cierta herencia que venía también de los noventa u dosmiles y de ciertas bandas que estaban ahí pero por cuestiones sociológicas o socioeconómicas diría yo, no estaban apareciendo o sacando la cabeza como deberían. Creo que en España también los cambios cuestan mucho y toda esa independencia surgida en los noventa o dosmiles tardó mucho en arraigar aquí, un poco por cómo somos ¿no? Que somos muy nuestros. Entonces creo que han sido una serie de condiciones. Lo que se suele decir: estar en el momento adecuado en el sitio adecuado y haciendo lo que tienes que hacer. En nuestro caso pues era currar. Lo que se suele decir: que las musas te pillen currando. En el momento el que las cosas se confabulan y cuadran y tal, pues guay. Sí es cierto que han venido muchas bandas en los años posteriores que tienen (o tenemos) esas coordenadas en las que sí que puedes ver que quizás hayamos tenido cierta influencia, obviamente. Y también que muchas veces hablando con la gente, por ejemplo cuando hicimos ronda de firmas en la Fnac con el anterior disco, te dicen que llevan diez años escuchándote. Y eran chavales de veintidós años que les ponían los discos sus padres cuando tenían doce años. Y entonces es cuando dices ‘Guau, es que he formado parte del desarrollo emocional de una época tan importante y en la que todo es tan a flor de piel como la adolescencia. Y he formado parte de la vida de esta persona durante diez años’. Entonces sí que te emocionas y eres consciente de tu lugar. Y eso es muy bonito. Por eso también es normal que aparezcan nuevos grupos que te han estado escuchando, versionando o aprendiendo de ti. También es muy bonito descubrir eso y te das cuenta de que todo continúa. Como dice la vieja escuela: los mitos mueren y las viejas glorias mueren, pero aquí estamos nosotros para seguir con su testigo y su legado, y exponenciarlo muchísimo más hacia el futuro.

Y ya para terminar, seguro que vuestros seguidores disfrutarán con este trabajo, pero también imagino que están deseando escuchar temas del todo inéditos de Vetusta Morla ¿Cuándo habrá canciones estrictamente nuevas de la banda? Seguro que ya estáis trabajando en ellas…
Pues… no. No (Risas). Hay que tener en cuenta que este disco venía con una gira y la gira se ha interrumpido. Fueron dos fechas en Coruña, tres fechas en Barcelona y chimpún. Esto nos ha pillado en mitad de esta gira. Y después de esta gira se supone que también íbamos a tener una desconexión con todo, porque llevamos ya muchos años con mucho tute y teníamos que parar un poco. Y no nos vale con este parón del confinamiento. Necesitamos un parón de calidad, no de estar encerrados en casa. Entonces creo que esperaremos un tiempito todavía. Además antes tendremos que cumplir con esos compromisos que teníamos y que, por mucho que se pospongan, se van a llevar a cabo porque son compromisos y queremos cumplirlos. Y en el momento en que se terminen esos compromisos… pues ya veremos qué será lo próximo.

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