“Todas las técnicas que usamos son extrañas”
Entrevistas / The Talking Book

“Todas las técnicas que usamos son extrañas”

Adriano Mazzeo — 02-06-2020

The Talking Book es el proyecto de sonidos abstractos y filosofía experimental de los músicos y compositores Jared Blum, Dominic Cramp y Bill Gould. Los dos primeros son quienes llevan el sello de culto GiganteSound y lideran atractivos proyectos como Vision Heat, Vulcanus 68 o Lord Tang, mientras que Gould es, como muchos sabréis, el bajista, principal compositor y corazón de Faith No More y capo del sello Koolarrow Records.

El trío lanzó el mes pasado su segunda referencia de estudio, un ejercicio donde las sonoridades buscan un horizonte equilibrado que habita en lo inexacto y lo balanceado, que fluctúa entre la intensidad noise y los momentos de belleza instrumental y llega con éxito a climas obstinadamente buscados. En pleno confinamiento, Mondo Sonoro conversó con los tres integrantes, quienes nos atendieron desde la comodidad de sus hogares y, con entusiasmo, intercambiaron visiones sobre temas como la improvisación, el significado de lo “experimental” y lo “noise”, la proyección de un concierto en vivo, el papel del humor en su música, la intención de crear una obra tan críptica como accesible y hasta los puntos en común de su grupo con Steely Dan (!).

Que el mundo esté en medio de una pandemia parece un buen momento para lanzar un disco de este tipo, ¿no?
(Dominic Cramp) ¡Sí!
(Jared Blum) Bueno, la idea completa del disco tiene que ver con una historia de un rey que está jodido, ya sabes, su reino de descontrola y él se vuelve loco.
(Bill Gould) Sería como contar la historia de una civilización, de algún modo. Una que fue golpeada fuertemente y a la cual puedes observar en ese punto, y tratar de explicar qué fue lo que pasó con ella. La historia de una civilización quebrada.
(Jared Blum) De ahí la imagen decadente del castillo desmoronándose en la portada. Pero hay un tipo allí dentro que aún vive, no sabes cómo. Su mente está en pérdida. Sí, es perfecto para este momento.
(Bill Gould) Creo que este tipo de música viene completamente de los sentimientos, aunque mientras la estás haciendo no siempre es fácil identificar esos sentimientos hasta que tienes el disco completo. Una vez que dices “Ya está bien. Está acabado”, ahí entenderás qué te dice la música a ti, hacia dónde fuiste con ella. Porque sí, seguimos una idea, la de la civilización en decadencia pero esta idea se puede reflejar de formas extrañas. Puede haber sido por una plaga, una batalla o un incendio, no importa, pero ese es el lugar al que quisimos llegar.

¿Cómo lidiasteis con el factor tiempo en este proceso? ¿Sobrevivieron las ideas originales o mutaron hasta la forma final?
(Dominic Cramp) Mutaron una y otra y otra y otra y otra y otra vez.

¿Fue la razón de tardar tanto en terminar el disco?
(Jared Blum) No exactamente. Pasaron muchas cosas entre que decidimos hacer el disco y el momento en que estuvo terminado. Tuvo mucho que ver con las agendas de cada uno y las cosas mismas de la vida. Empezamos el disco una vez que pudimos coincidir en tiempo y lugar. Luego yo seguí trabajando en él, pero cuando me juntaba con Bill, volvíamos atrás y remezclábamos absolutamente todo. Hubo mucho de esto de juntarnos cuando podíamos. Eso llevó mucho tiempo. Luego pasaba que teníamos una canción, la abandonamos por un tiempo y luego al volverla a escuchar era como “¡Mierda, esto apesta!”. Y otra vez: a probar una nueva mezcla. No sentimos que teníamos cuarenta minutos sólidos de música hasta que lo terminamos, que fue en octubre de 2019.
(Bill Gould) A ver, en un proyecto, si no lo dejas ir, es lógico que lo vuelvas a trabajar. Si el disco no está finalizado, está “en proceso”. Luego el tiempo pasa y ves las cosas de forma diferente, crees que podrías hacerlo mejor… Eso es lo que pasó.
(Dominic Cramp) Y conseguimos algo muy complicado que es lograr estar representados los tres por igual en el disco. Aún con nuestros estilos e influencias que son muy distintas entre sí. Poder dar algo que es tan musical como abstracto y emocional, fue muy difícil. Llegar a ese balance llevó mucho tiempo y trabajo.
(Jared Blum) También cuenta el hecho de que no estuvimos muchas veces en el estudio juntos. Hicimos dos jam sessions y comenzamos a mandarnos archivos. A veces yo recibía ideas de ellos, las cuales organizaba separadamente para luego hacer un collage; de algún modo tocamos juntos virtualmente. Luego nos juntábamos a mezclar, lo cual molaba, claro. Pero reunirnos como un grupo, eso fue casi imposible.
(Bill Gould) Dependiendo del año.
(Jared Blum) Dependiendo del año y de los horarios en los que nos gusta trabajar. Usualmente no coincidimos en eso, así que los tiempos se alargan también por esa razón. Que Dom me manda un arreglo, luego se lo muestro a Bill y comienza un loop enorme hasta que todos acordamos estar conformes con lo que estamos escuchando y así podemos seguir con el proceso.

“Creo que en algún momento cada uno de nosotros creyó que esto no llegaría a buen puerto. No es fácil llevarlo adelante cuando tienes que parar tantas veces seguidas”.

Supongo que se habrá ejercitado mucho la paciencia con este disco…
(Todos) ¡Sí!
(Dominic Cramp) Seguro. Yo creo que llegamos a hacer suficiente música para… No sé, ¿tres discos? Fuimos en mucha direcciones dispares.
(Bill Gould) Creo que en algún momento cada uno de nosotros creyó que esto no llegaría a buen puerto. No es fácil llevarlo adelante cuando tienes que parar tantas veces seguidas. Mantener ese fuego no es sencillo. Muchas veces quieres mandar todo al carajo y volver a vivir tu vida (risas). Pero, creo que al final lo conseguimos y fue un proceso muy interesante.
(Jared Blum) Hubo un buen momento en este período en el que tú, Bill, estabas haciendo el disco de Faith No More (nota: se refiere a “Sol Invictus”, de 2015), eso fue lo tuyo por un tiempo. No sólo la grabación, la mezcla y el mastering, sino también la gira.
(Bill Gould) Ese fue mi foco durante un año y medio.
(Jared Blum) Exacto. Pero esperamos e hicimos las cosas como quisimos. De otro modo hubiese sido sólo yo trabajando en el disco y nunca quise que este fuese mi disco con los sonidos de Bill y Dom en él. Este es un proyecto colaborativo.
(Bill Gould) Sí, sí.

¿Qué significa este proyecto para cada uno de vosotros: es una forma de expresar sentimientos o más bien una manera de experimentar con sonidos o texturas?
(Dominic Cramp) Para este disco en particular creo que son las dos cosas. Hay partes de belleza musical y otras de abstracciones muy bonitas. Hay fealdad… Hay de todo.
(Bill Gould) Yo siento que no hay una diferencia entre ambas ideas. El sonido te da sentimientos, ¿no? Están conectados. Te da placer cuando los ingredientes son los indicados.
(Dominic Cramp) Creo que los tres somos muy obstinados y tenemos ideas particulares de tonalidad. Los tres empujamos para que esto suene de la mejor manera posible. Y sabes, no somos gente en plan “vale, venga, que así suena más o menos decente”. Es básico en nuestras vidas. Somos gente que se dedica a los tonos, por decir de algún modo.

El disco tiene algunos segmentos noise, lo que me hizo acordar a una frase de la cantante argentina Juana Molina que dijo: “No es lo mismo hacer ruido que escucharlo” ¿Suelen escuchar música ruidosa?
(Jared Blum) Es que depende mucho de lo que cada uno considere “noise”. Hablo por mí y digo que hubo un momento en mi vida en que escuchaba noise puro y duro todo el tiempo. Ahora escucho menos, pero lo que sí disfruto todo el rato es la música instrumental abstracta. El ochenta por ciento de lo que escucho es esto. Ya no quiero escuchar durante cuarenta y cinco minutos cosas con las que crecí como Merzbow por ejemplo. Me gusta cuando se usa el ruido con un propósito bien específico, como para dar intensidad a una parte y luego dejarlo ir. La música concreta es posiblemente noise music para todo el mundo, pero yo no la clasifico así. Respecto a lo que dice Molina, la música noise puede ser algo muy físico, por ejemplo cuando Dom y yo tocamos con pedales y mierdas de esas, quizá uses una guitarra y logres un buen estruendo; y seguramente te suene muy distinto cuando luego la escuchas. Pero yo definitivamente puedo disfrutar escuchando ruido e intentar descifrar las texturas y ver cómo las hicieron, quién las hizo, etcétera.

Billy, ¿cómo es para ti? Pregunto porque tienes una carrera importante con una banda que toca canciones.
(Bill Gould) Solía escuchar mucho más noise antes. Puedo escucharlo desde el análisis, me resulta interesante entender los procesos y técnicas. Para mí es como observar a alguien cocinar y ver qué ingredientes usa para lograr determinados efectos. Pero claramente, cuando me levanto a la mañana no es lo primero que me pongo (risas).
(Jared Blum) De nuevo. Depende de qué llamemos noise music. Pensemos en Throbbling Gristle o cualquier otro grupo de esa generación de música industrial, es mucho más áspero que lo que hacía por ejemplo Bernard Parmegiani, con ese sonido realmente intrincado, diseñado e hipnótico. Throbbling Gristle pueden ser totalmente odioso.
(Bill Gould) Esa música se volvió algo más sofisticado, creo.
(Dominic Cramp) Aunque trabajemos con sonidos abstractos, aplicamos todos los principios de la composición de canciones (“songwriting”), en términos de las partes que se repiten, por qué lo hacen. No hacemos nada de manera aleatoria. Buscamos que las distintas capas de música trabajen en simultáneo.
(Jared Blum) ¡Eso es lo que me gusta de trabajar con ustedes! No me limito a hacer una sola cosa. Intercambiamos opiniones constantemente. Obtengo la musicalidad de Bill y todo lo que Dom sabe de texturas. Esto es lo que me gusta de estar metido en colaboraciones. Yo hago mucha música sólo, así que para mí es un alivio trabajar con otra gente. Te abre a la idea de poder decir: “Oh, esto es increíble. Yo nunca lo hubiera hecho de ese modo”.
(Bill Gould) ¡Es complicado sorprenderte a ti mismo cuando trabajas sólo! (risas). La sorpresa es lo que le da sentido a todo y lo mantiene vivo.
(Dominic Cramp) Por último diría que el disco que tenemos entre manos es algo que no podríamos haber hecho por separado. Es algo totalmente del trío y es distinto a lo que cada uno puede ofrecer en sus catálogos personales.

Se aprecia cierta coherencia en las composiciones, un sentido de la unidad que es interesante para alguien ajeno a este estilo. Creo que puede funcionar como un disco iniciador en el campo de la música abstracta o como queramos llamarla. Como una suerte de “Kind Of Blue” de este género.
(Bill Gould) Eso que dices es muy interesante, es un buen punto. Tiene su punto extremo pero también su accesibilidad.
(Jared Blum) Es parte de la idea completa y por eso las pasé jodidas para poder dar con el balance entre accesibilidad y lo abstracto y que no sea ni muy accesible ni muy inexacto. Algunas canciones tiene un buen resumen de estas características y otras no. Creo que funciona para gente que no está del todo metida en el campo de lo abstracto, y luego también con gente totalmente iniciada en esto. Es un buen balance entre esos dos mundos.
(Bill Gould) Lo cual es bastante extraño. Veremos cómo funciona entre la gente que está muy metida en la música experimental. Creo que el disco tiene cierta musicalidad que rompe algunas reglas. Estamos muy felices con lo que hicimos y curiosos por cómo funcionará.
(Dominic Cramp) Estoy de acuerdo.

“Tienes los sonidos abstractos, tienes la mierda experimental, pero ¿cuál es el pegamento que hace que todo eso se una? Es otra de las partes difíciles de todo esto”.

También esa línea percusiva o patrón rítmico que aparece y se va sin avisar, y hace que todos los temas tengan una conexión clara.
(Jared Blum) Totalmente. Y esa fue otra cuestión difícil: encontrar los tipos de sonidos exactos. Eso puede ser una trampa, porque te puedes meter dentro de un género verdaderamente rápido con un determinado tipo de beat. Y tienes que ser muy específico para no dar pautas de identificación al oyente. Yo creo que hay tres o cuatros beats en todo el álbum. Uno es una simple caja de ritmos de los primeros setentas en la tradición de Brian Eno, y luego hay alguna secuencia extraña que hizo Dom, una batería de jazz jodida por ahí, también procesada por Dom. Fue de lo más difícil del disco, encontrar ritmos que no remitan a estilos.

Me llamó mucho la atención cómo interactúan.
(Dominic Cramp) Especialmente en la música instrumental siempre está esta cuestión de identificar los beats: house, hip hop, lo que sea. Tu cerebro automáticamente relaciona y llega a la conclusión de que está escuchando tal o cual género musical. Ahí mismo deja de focalizarse en la parte musical y entra en una situación dictada por la vibra, el groove. No queríamos eso. Buscábamos que la música y los beats se mantengan en el mismo espacio.
(Bill Gould) Es un sólo mundo. Cuando escribíamos el disco y los sonidos nos sugerían imágenes, ahí nos dábamos cuenta de que estábamos en el camino correcto. Y tanto el ritmo como el resto de los elementos son parte de la foto, no están pensados por separado.
(Jared Blum) Tuve muchas discusiones conmigo mismo en esos momentos, dudaba de la originalidad de los beats. O pensaba “Dom odiará esto”. Pensaba en esas cosas, que son algo bueno para tener en la retaguardia de tu cerebro cuando estás haciendo música. Tú conoces mis discos ochenteros ¿verdad?

Sí, claro.
(Jared Blum) Bien, eso es exactamente lo que tiene que ser, no hay ningún puto cambio posible en esas baterías. Aquí quise usar cosas que no había escuchado antes. No voy a decir que es un trabajo pionero, pero la idea era lograr sonidos no identificables. A nosotros nos sienta bien la idea de “decorar” la música, tomar un sonido y ralentizarlo, destruirlo de algún modo.
(Dominic Cramp) Recuerdo haber tenido una conversación en el antiguo estudio de Bill, en un momento que llegué con alguna idea que no servía y surgió la pregunta “¿Qué es The Talking Book? ¿Por qué esto no funciona y las otras cosas sí?”. Era porque sonaba a hip hop y no se trata de eso. Es mucho trabajo, pero es muy gratificante lograr algo personal y único.
(Bill Gould) Absolutamente.

Para el primer disco usasteis la técnica de extraer sonidos de viejos vinilos. ¿En esta ocasión también tiraron de este tipo de ideas?
(Jared Blum) Sí.
(Dominic Cramp) Creo que todas las técnicas que usamos son extrañas (risas).
(Jared Blum) Hubo algún momento en que Bill y yo grabamos sonidos del reproductor “Talking Book”, que funciona en 33rpm y en 45rpm e intercambiando las velocidades, logramos muchas cosas. Tenemos sesiones enteras. Todos estos sonidos van a una gran carpeta y de allí se eligen algunos para usarlos. En el guiso en el que se originó este disco están todos esos sonidos que vienen de muchos años atrás. Algunos se convirtieron en loops, otros son solamente un golpe de caja, de bombo o lo que sea. Digamos que los loops son poco obvios, no estamos escuchando loops todo el tiempo, lo cual habla de la idea de cómo los manejamos, buscamos texturas puras. Usamos cintas también…
(Dominic Cramp) Y hay muchos sonidos orgánicos en este disco. Hay pianos…
(Jared Blum) (interrumpe) Sí, hay muchos más instrumentos en vivo, y a partir de eso, manipulamos esos tracks “tocados”. Bill y yo definitivamente hablamos de eso “usemos pianos, baterías” y luego hagamos un collage con aquellos sonidos sacados de cintas y vinilos y nuestros propios sonidos.

¿Hay algún tipo de metodología para escribir?
(Bill Gould) No hay una metodología, la verdad. Ese es el problema y lo bueno al mismo tiempo. Lo malo es que no te permite saber claramente hacia dónde vas, puedes estar buscando un sonido mucho tiempo, pero no tienes en claro hacia dónde ir con él. Así estábamos hace cinco o seis años, teníamos los sonidos pero no el concepto en el que terminó el disco. Cualquier manera de llegar al uso correcto de los sonidos, nos vale.
(Jared Blum) Incluso teníamos ciertas tomas grabadas que estaban pensadas para otros proyectos, pero luego terminaron encajando perfectamente en este, simplemente porque eran necesarias.

“Te encuentras con una pila de sonidos que debes organizar, es como cuando te sientas a cenar. Debes pensar los pasos, cómo servir el vino, calculas los distintos tipos de sabores para organizarlos”.

Una de ellas apuesto a que es “Absent Horizon”.
(Jared Blum) Sí, exacto. Yo nunca hubiese escrito eso.
(Dominic Cramp) ¡Tenemos una flauta grabada allí! Yo no estaba muy convencido de esto, pero ahora me gusta…
(Bill Gould) ¡¿Te gusta!? ¡Me alegra saberlo! (risas) Esto es democracia en acción (risas).
(Jared Blum) Esa línea de guitarra tiene un carácter progresivo muy marcado, no es una guitarra acústica chata, en plan balada. Tiene un compás particular. Además la hicimos más lenta y le agregamos, además de la flauta, unas voces con mellotron de fondo. Yo no sé en qué pensaba Bill cuando la creó, pero la construimos a base de sentimientos.
(Bill Gould) Quedó equilibrada. Te encuentras con una pila de sonidos que debes organizar, es como cuando te sientas a cenar. Debes pensar los pasos, cómo servir el vino, calculas los distintos tipos de sabores para organizarlos. Al final todo lo que uses debe funcionar en grupo.

¿Quién toca la flauta ahí?
(Bill Gould) Christian Gallardo, de Como Asesinar a Felipes.

El disco me hizo pensar en imágenes, sé que suena a cliché, pero es lo que me sucedió. ¿Hay una intención de generar este tipo de sensación en quien lo escucha?
(Dominic Cramp) No. No fue adrede, pero la forma en la que encaramos la combinación de todos los sonidos e incluso el hecho de aplicar cierta sensibilidad pop, está todo en este médium abstracto. No tratamos de alinearnos con quien nos escucha, pero sí estamos en el plan de decir algo sin realmente decirlo. Eso crea una suerte de profunda conexión de imágenes.
(Jared Blum) Creo que nuestra música siempre tuvo mucha cercanía con el cine y la imagen en general, pero no fue hecha pensando en imágenes o dejándonos influir por ellas.
(Bill Gould) Es un proceso de descubrimiento.
(Jared Blum) Eso pasó más en el primer disco. Nos fijamos en las películas de Tarkovski, todo muy ruso. Esa cuestión desolada.
(Bill Gould) Lo interesante es que nosotros tomamos esas ideas de esas películas, pero lo irónico es que la gente que hacía esas películas tenía la completa intención de hacer eso. Tenían una plantilla de gente, una organización, un plan concreto. Pero para nosotros la observación parte del polo contrario: nos dedicamos a descubrir esos filmes.
(Dominic Cramp) Otra cosa que gravita alrededor de que nuestra música te haga crear imágenes en tu mente es que nosotros compartimos similares gustos estéticos, al menos gravitan para el mismo lado, en cuanto a lo visual, claro. Quizá no tanto a nivel de tonalidades, pero sí en lo visual. Nos gusta el mismo tipo de cine y eso está en nuestra música también.

¿Hasta qué punto podemos hablar de música “experimental”, cuando el músico conoce bien los elementos que usará para llegar al sonido anhelado? ¿Es la música de The Talking Book experimental?
(Dominic Cramp) Yo diría que nosotros experimentamos mientras intentamos crear el disco, pero el disco en sí, o sea, podemos discutir el tipo de paisaje en el que el disco termina existiendo y ver si es experimental o no, pero todo está hecho con mucha intención. Como dije antes, para mí se siente como un disco pop de algún modo. Todo tiene un lugar muy específico y está hecho con una idea.
(Bill Gould) Es verdad, la construcción es experimental.
(Dominic Cramp) No sé si pensamos en algo experimental, más allá de las técnicas que sí lo son. Del mismo modo que hablábamos de las películas de Tarkovski, las cuales usan técnicas experimentales, pero más bien se trata de procesos narrativos cuidadosamente construidos. Creo que estamos más cerca de esa tradición, no por compararnos con Tarkovski, claro. Tiramos de esas escuelas para crear algo que creemos que es moderno y nos representa a los tres.
(Jared Blum) Creo que la diferencia entre lo que hicimos en este disco y lo que hace alguien que saca un disco cada dos meses, es que ese artista está ofreciendo una expresión bien situada en ese momento. Lo hablamos con Dom habitualmente, hay músicos que “derraman” su expresión en una sesión de una noche. Se dejan llevar y eso es lo que ofrecen, lo cual es guay, pero no tiene nada que ver con esto. Eso sería improvisación, y creo que mucha de la música experimental va por ese lado. Lo que hicimos en nuestra gira por Sudamérica en 2013, eso estuvo bastante en zona de improvisación. En este caso, cada nota y cada sonido es una cosa que elegimos poner ahí. Pero, improvisamos primero y luego cortamos los sonidos que necesitamos. Estoy muy metido en ese tipo de proceso. Ya no estoy interesado en escuchar a un tipo probando cosas durante cuarenta minutos. No es que no me guste, simplemente no es lo que me atrae ahora. Prefiero algo más dinámico.

Todos tienen distintos proyectos, con distintos tipos de búsqueda, pero se entiende que The Talking Book es el espacio donde sus gustos estéticos convergen. ¿Hay géneros o artistas que los tres admiren y que no se puedan apreciar en la música de Talking Book?
(Dominic Cramp) No escucho tanta música como solía hacerlo, pero el jazz de Eric Dolphy o Thelonious Monk, mucha de esa movida está muy dentro mío y no sale de manera literal en lo que hago, sino en el swing, que a mí me encanta. También en la armonía. Me encanta cómo grababan sus discos en los sesentas. Mis bases internas tienen que ver con el tono y el sentimiento de esos discos.
(Bill Gould) Yo no tengo idea, no pienso en eso, la verdad. No sé qué decirte. Es lo que me sale ese día, no sé si tiene que ver con los artistas que me gustan. Y es una cuestión que se me acrecienta con la edad.
(Jared Blum) Para mí hay ciertas cosas que… quizá una cinta adulterada o algún tipo de filme, los cuales no puedes entender perfectamente de qué van, pero que en el fondo tienen atractivo, ofrecen sensaciones interesantes, “crujientes”. Todo el tiempo tengo ese norte cuando trabajo en The Talking Book. Me gusta que haya más cosas que lo que suena a primera escucha. Como una cinta que te encuentras perdida en un ático. Me gusta esa estética desde hace mucho tiempo y me doy cuenta de que esa cinta, por nombrar ese ejemplo, es sólo una parte del sonido. Y otra parte de lo que me influye es la cuestión melódica. Me interesa encontrar la mejor manera de expresar lo melódico en ese todo que es nuestra música. Tienes los sonidos abstractos, tienes la mierda experimental, pero ¿cuál es el pegamento que hace que todo eso se una? Es otra de las partes difíciles de todo esto.
(Bill Gould) Es un balance complicado de lograr.
(Dominic Cramp) Creo que nunca hablé esto con Bill, pero si tomas a Steely Dan, que es como el opuesto absoluto a lo que nosotros hacemos, y observas cómo ellos hacen la arquitectura de su música, la forma en la que juntan todo… Me gusta ese tipo de pop, ese alto nivel de escritura. Compartimos ese tipo de abordaje de siempre intentar ir lo más alto posible.
(Jared Blum) Estoy de acuerdo, ellos son super fastidiosos en cada cosa, cada detalle, cada sonido, igual que nosotros. Y puede que eso no lo aprecie todo el mundo, porque quizá no esté claramente en el sonido.
(Bill Gould) Es que no debería sonar así, no debería ser obvio, ¿no?
(Jared Blum) Y lo cool es que no es un disco con una definición brillante y un sonido moderno “espectacular”, para nada. Eso es muy guay porque yo no quiero escuchar un disco de ese tipo, como un soundtrack que cualquiera puede hacer ahora. No es cuestión de conseguir un buen pack de samples y hacer algo sólo con eso. No quiero hacer eso. Seguramente habrá gente a la que le diga nada, que lo sienta amateur de algún modo. Pero a mí me flipa esta música fuera de lugar, rara hasta cierto punto, pero no lo suficientemente rara como para que alguien se sorprenda y pueda decir “hey… ¡me gusta esto! ¡Esta mierda es cool!” (risas).
(Bill Gould) Es como ese perro que adoptas de la perrera, ¿no? No es perfecto, pero lo quieres (risas).
(Dominic Cramp) No te hace caso, tiene sólo tres piernas, pero te gusta (risas).

Ustedes son tipos divertidos, con un buen sentido del humor, pero la música no es así, es meditativa, oscura, solemne de algún modo ¿Qué aspectos de vuestras personalidades están expuestos en esta música?
(Dominic Cramp) Mmm… Esa es una buena pregunta.
(Jared Blum) Para responderte rápido: creo que muchos de los proyectos que tenemos separadamente, tienen un buen componente de humor. Y aquí también hay algunas mierdas que me hacen reír, pequeñas bromas internas.
(Bill Gould) Creo que es así, incluso en este hay algo de humor. Al menos para nuestro tipo de humor. La parte de guitarra al final es rock progresivo, y estuvimos discutiéndonos un poco para terminar incluyéndola en el disco. Tiene algo de felicidad, pero no desentona finalmente con la idea musical general, lo cual está bastante bueno. Todos sabemos que nuestra mierda huele, no nos tomamos esto tan serio como para evitar reírnos. El que sea abstracto también deja abiertas muchas formas de interpretación posibles. Creo que todos estamos de acuerdo en ese enfoque.
(Dominic Cramp) Sí, antes que en este proyecto, estuve en una banda llamada Evangelista, si escuchas esos discos… Son extremadamente pesados en cuanto a lo emocional. Pero la banda era muy absurda, divertida, y cuando tocábamos en vivo la gente lloraba ¿sabes? Creo que tiene que ver con la energía cuando ciertas personas se reúnen y las cosas gravitan de algún modo por cualquier razón.
(Jared Blum) En general es un disco serio como el primero, pero tiene cosas como la parte Genesis del final, por cierto, sólo incluimos la flauta para que sea más Genesis aún (risas).
(Dominic Cramp) Bueno el hecho de que eso suene a Genesis ya es suficientemente ridículo.

¿Cuántos conciertos habéis hecho en directo?
(Bill Gould) ¿Quince?
(Dominic Cramp) ¡Yo diría seis!
(Bill Gould) Seis hicimos sólo en Sudamérica.
(Jared Blum) Déjame pensar… (suma mentalmente…). Fueron once.

Eso es poco, es casi ridículo pensando en lo bueno que fue el directo que, al menos, yo pude ver. ¿Llegaron a tomar consciencia de que el show en directo de la banda es otro valor importante del proyecto? ¿Cómo pensasteis esos shows?
(Jared Blum) Si bien hubo improvisación, todo estuvo metódicamente pensado de principio a fin.
(Bill Gould) Había estructuras que seguir y espacios para la improvisación.
(Jared Blum) Sí, incluso tuvimos el plan de grabar esa sesión en estudio, lo cual finalmente no ocurrió.
(Dominic Cramp) Quizá con este disco sea ligeramente distinto, es posible que haya menos improvisación en directo.
(Jared Blum) Dependerá en cómo podemos trasladar estas canciones al escenario, quizá dé lugar a entrar en zona de impro, la cual de todos modos tendría una estructura también. Cuando Dom y yo hacemos nuestros shows en dúo que es casi todo improvisación, aún así está previamente planeado qué sonidos irán en qué momentos. Será muy divertido jugar con estos temas en el escenario, amaría poder llevarlos a sesiones de diez minutos. Me gustaría que los shows sean más largos en el futuro, antes solíamos tocar durante unos cuarenta minutos.
(Bill Gould) Y también hay que decir que, cuando haces algo así, no lo dejas completamente cerrado, así le puedes agregar el toque humano al vivo. Para presentar esto en directo, requerirá de algo de organización.
(Dominic Cramp) También hay que decir que el primer disco fue pensado para tocar en directo, y este no.
(Jared Blum) Exacto porque también aquí hay mucha más música tocada. Hay pianos, acordeones, bajos, tenemos que pensar quién toca qué o hacer pistas pregrabadas; es mucha organización.
(Bill Gould) Será un desafío llevarlo a las tablas. Pero lo haremos seguramente.

Se sabe que vosotros, Jared y Bill, os conocisteis en la fila de una tienda de perritos calientes…
(Bill Gould) (interrumpe) Esperábamos por una hamburguesa en una tienda de perritos en San Francisco, sí. Es una buena forma de definir este proyecto: “dos tipos buscando hamburguesas en una tienda de salchichas” (risas).
(Jared Blum) ¡Así nos conocimos!

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