“La evolución del ser humano está en el mestizaje”
Entrevistas / Soleá Morente

“La evolución del ser humano está en el mestizaje”

Diego Rubio — 09-04-2020
Fotógrafo — Mario Sierra

Cualquiera de nosotros, habría estado tentado en pensar que la mediana de los Morente seguiría, tras el éxito de “Ole Lorelei”, (El Volcán/Sony, 2018) la senda más entre electrónica y pop sesentas, con su ligero aderezo psicodélico, abierta en aquel disco de la mano de Alonso Díaz de Napoleón Solo y la gran Lorena Álvarez. Pero no.

Soleá Morente es, en el fondo, una mutante nata. Y una trabajadora incansable que lleva adelante no solo su proyecto musical: también un master en Estudios Avanzados de Literatura Española e Hiberoamericana, un experimento músico-literario como es Prado Negro y la grabación de un álbum con el maestro Paco Ibáñez, uno de los mayores musicadores de los poetas de nuestra lengua. Así que el giro ha sido otro. Uno radical, hegeliano, que recoge y mira hacia atrás para seguir desarrollándose hacia adelante. Ella buscaba algo más noise, más rock, de la mano de David Rodríguez (La Estrella de David), me cuenta con voz pausada desde el otro extremo del sofá de su casa. Pero una presentación del “Albaycín” de su hermano Kiki les terminó llevando al extremo contrario. Y David terminó llevando a Soleá a su propio terreno. A desnudar más que nunca su voz, a abandonar efectos y armaduras, a regresar a lo crudo de un cante más vulnerable y de una producción seca y orgánica. A sumergirse en la rumba fiera de María Jiménez y de Bambino para un “Lo Que Te Falta” que también tiene un ligero y sorprendente twist noise, que encierra como siempre el “brochazo hacia otro cuadro” que tanto le gusta a Soleá y que además supone su debut con Elefant Records.

Nos abre las puertas de su hogar en el madrileño barrio de Lavapiés, un pequeño museo de la historia de la literatura y la cultura de una Andalucía que rompe fronteras, para discutir de todo esto, pero también sobre la reivindicación de las escenas locales, sobre las perspectivas de las nuevas fusiones del flamenco, sobre colaborar, sobre literatura, sobre música y sobre cultura popular. Bienvenidos al universo que vuela bien arraigado de Soleá Morente.

¿De dónde sale este disco? ¿Por qué sentías estas vez ese impulso hacia la rumba?
Teníamos algunas canciones ya. Bueno, yo tenía claro que quería trabajar con David, que me apetecía mucho desde mi primer disco, que hice una canción suya que se llama “Tonto”. No había vuelto a hacer nada así y él es un artista al que admiro muchísimo. Entonces, yo tenía ya algunas canciones mías, tenía alguna de La Bien Querida, estaba componiendo a medias con J, tenía alguna con David… Teníamos canciones pero no sabíamos por dónde llevarlas. En primer lugar yo quería montar banda de rock, con un sonido muy potente, muy ruidoso, como rollo Los Punsetes. De hecho busqué a David incluso para salir fuera del flamenco y navegar por otros sitios, pero mira, al final hemos terminado en “Lo Que Te Falta”. Influyó mucho un concierto de mi hermano Kiki. Íbamos a montar ya la banda para tocar y por entonces justo mi hermano presentaba “Albaycín”, su primer disco, en el Círculo de Bellas Artes. Un disco así como muy, muy flamenco, con tres, cuatro palmeros, dos guitarristas… a David le encantó. A mí por supuesto también, ¿no? Soy muy fan de mis hermanos. Entonces David quedó como fascinado y dijo: “jolín, con los palmeros que conoces y los guitarristas, ¿por qué no llevamos las canciones a tu terreno en vez de al mío?”. Y por ahí empezamos a trabajar en este sonido como más flamenco y más rumbero. Luego la rumba de “Viniste a por mí” fue muy determinante también. Cuando David me la enseñó, que es una canción suya, lo vimos ya muy claro, que empezamos a tocarla aquí, en este salón, con los guitarristas…

“Teníamos la idea de coger el momento del directo, la emoción de la primera toma”.

¿Él ya te la planteó como una rumba de origen?
Sí, sí. Entonces empezamos a tocarlo y tal y nos recordó así como a una canción de María Jiménez.

Sí, lo he pensado de hecho. Te lo iba a comentar, que había visto a Lola Flores y a María Jiménez por todos lados. Y a Bambino también, esa rumba más cruda.
Pues qué guay porque han sido tres de las influencias más claras para este proyecto. En María Jiménez me he inspirado mucho también para la interpretación una vez que teníamos el disco más claro. Pues lo que te digo, que íbamos a tirar por un camino y, al final, en el intercambio de conocimientos entre David y yo, pues acabamos yéndonos totalmente.

Es curioso que tú le buscaras para algo más ruidoso y que al final sea él el que te ha llevado a tu terreno.
Sí, yo le buscaba para una cosa más radical, ruidosa, y al final él se ha venido aquí a casa. Y aquí, con todo lo que tenemos montado, pues era un poco imposible no irnos al flamenco.

¿Cómo se os ocurrió versionar “Cariño”?
Pues cuando David sacó este disco (“Consagración”), nosotros estábamos en pleno proceso de empezar “Lo Que Te Falta” y justo esa es una de mis canciones favoritas, me parece una genialidad. Entonces le dije que si podíamos hacer una versión. Voy a ser más sincera todavía, que sino lo he sido es porque no me he acordado: Antes de sacar “Cariño” David, yo ya había empezado a buscarle, le había enseñado canciones y tal, y él me dijo: “mira, tengo esta canción, que no sé si la sacaré en mi disco, si te gusta a ti…”. Entonces, antes de grabarla él, yo ya la quería (ríe). Ya la sacó y me dijo: “¿Todavía sigues queriéndola?”. Y yo le dije que sí e hicimos otra versión y fíjate, el mismo autor produce su misma canción para otro artista y le sale otra cosa totalmente diferente.

Y mantiene la esencia además, que es interesante. Además sirve para abrir el disco, te mete en el mood.
Era un poco la idea, empezar todo mostrando esa relación entre David y yo, cómo nos buscamos y nos encontramos, que es lo que marca el sonido del disco. “Cariño” también es parte de lo que fue el germen de “Lo Que Te Falta”.

Evidentemente has vuelto a un sonido mucho más orgánico, después de explorar sonidos mucho más sintéticos y de una trayectoria que apuntaba quizá más hacia esa dirección. Te acercas también a las granaínas, a las habaneras, a los boleros o a las alegrías, al raï. ¿Por qué?
Es verdad que empecé con Evangelistas, que era psicodelia total; luego “Tendrá Que Haber Un Camino”, que era vía Evangelistas pero ya iba tomando vida propia; luego “Ole Lorelei” y esa producción genial que hizo Alonso… y ahora, bueno, hemos trabajado desde la naturalidad en el sentido de que hemos tirado mucho de lo espontáneo: de cantar de una sola toma entera… David no me dejaba grabar por partes, ni doblar… en ninguna toma estoy doblada, casi nada de reverb… Teníamos la idea de coger el momento del directo, la emoción de la primera toma.

Es algo que también es muy del flamenco, de la rumba…
Sí, muy Bambino, que sus discos son alucinantes porque se ve que está cantado y tocado todo ahí, en directo, crudo. Me parece una genialidad y queríamos investigar ahora, en estos tiempos, que el estudio de grabación te lo pone todo tan fácil, esa espontaneidad.

¿Ha sido difícil para ti desnudar más que nunca tu voz, como ocurre en este disco?
Al principio me costaba un poco porque estamos muy acostumbrados a tirar mucho de reverb, de efectos, de auto-tune, de delay… Y además a mí me gusta mucho investigar con mi voz y probar diferentes cosas en mi voz. Y David buscaba siempre lo más natural, tirar de la intuición, del momento, de la improvisación, de capturar la inspiración en el instante y transmitirla así al disco. Tratándolo como un directo, pero en el estudio. Al principio me costó pero luego la verdad es que me ha parecido un proceso mucho menos complicado que de la otra manera.

“Rosalía es una tía super jovencita con un talento increíble que esta haciendo una labor y un trabajo brillante, y encima es que hemos tenido la suerte de que lo haga desde el flamenco, pues chapó”.

Y has vuelto a componer con Jota, de hecho, y con La Bien Querida, como queriendo volver a tus propios orígenes. ¿Hay algo de esto?
Bueno ellos son personas que han sido y son mentores para mí, gente a la que admiro mucho. Comencé mi carrera con ellos. Y bueno, las canciones de Ana las tenía desde hace, no sé, como dos o tres años. Ya las tenía cuando estaba haciendo “Ole Lorelei” o sea que esto viene de lejos. No todos las canciones, pero sí algunas. Así que bueno, dije: “tengo estas canciones tan chulas, voy a ver por dónde tiro”. Pero empecé con “Ole Lorelei”, dejé esto aparcado y bueno, pues han ido surgiendo otras canciones, yo hice “No Puedo Dormir”, “Tutti Frutti”, nos pusimos a escribir “Ducati”… Como que, bueno, las cosas tienen su momento y ahora era el momento de ponernos con “Lo Que Te Falta”.

Siempre has dicho que no te consideras una cantaora, pero quizá este disco sí lo ha lanzado una cantaora, ¿no? ¿Cómo lo ves?
Pues sí, va apareciendo más la cantaora, va asomando la nariz. Soy muy aficionado al cante, todo esto son vinilos de cante (señala a la mesa de cristal del centro del salón, con un torre mal amontonada de vinilos heredados de su padre… como verás tengo de todo, de Antonio Vega a María Callas. Estoy ahora en pleno momento de organización de la colección, quiero organizarlo por géneros y tal… es una herencia maravillosa y me está inspirando mucho para el próximo proyecto.

Y veo que estás aplicando también la literatura…
Sí, intento aplicarlo siempre. La verdad es que no me imaginaba que estudiar Filología Hispánica en aquellos tiempos maravillosos de la universidad me iba luego a determinar tanto como persona y como músico.

Es muy flamenco también eso, ¿no? Glosar.
Sí, la literatura del flamenco y toda la literatura popular son una fuente de inspiración riquísima. Para mí es fundamental. Mira, tengo este cancionero, sobre el que estoy haciendo un TFM que he tenido que parar porque no daba abasto. Me metí en un master el año pasado pero es que no me da (ríe).

¿De qué?
Estudios Avanzados en Literatura Española e Hispanoamericana, súper guay. Con la UNIBA, online. Pero no podía, entonces hice el master pero ahora tengo que hacer el TFM. Y ya te digo que lo voy a hacer sobre este cancionero, “Cantos Populares Españoles”, de Rodríguez Marín, siglo XVIII. Una cosa que me fascina es coger la guitarra, que me salga una melodía y abrir el cancionero al azar y encontrar siempre algo misterioso que encaja además con lo que me está pasando, con lo que siento en ese momento. A lo mejor tengo algunas frases escritas pero estoy bloqueada y entonces abro el cancionero y siempre encuentro algo (lee un ejemplo, completamente al azar). No sé, que mola mucho. Luego esto cuando lo combino con mis contextos coloquiales, actuales, de gente de nuestra edad… me gusta muchísimo unir la tradición con lo actual.

Siempre has hecho un poco eso, ¿no? Es herencia familiar, además, la marca de la casa Morente. De hecho haces un homenaje, parece, a tu padre junto a tu hermano Kiki en este disco, “Pero es de noche”, que tiene ese espíritu.
Sí, es una canción que grabó mi padre y quería cantarla con mi hermano. Hice con David esa adaptación del poema de San Juan de la Cruz y, bueno, le hemos cambiado varias cosas también por lo mismo, por actualizarlo, por llevárnoslo a un terreno más actual y a la manera de hablar de hoy en día.

Es un tema que también hizo Rosalía.
Sí, claro, Rosalía hizo la versión de la canción de mi padre. Buenísima versión, por supuesto, justo antes de dar el boom.

Y ¿qué opinas de Rosalía? Te iba a decir de toda esta oleada de revitalización del flamenco en su vertiente más de fusión, pero al final está claro que Rosalía es una cabeza demasiado visible.
Me parece un fenómeno social muy bueno, super positivo para el flamenco y para España en todos los sentidos. Es una tía super jovencita con un talento increíble que esta haciendo una labor y un trabajo brillante, y encima es que hemos tenido la suerte de que lo haga desde el flamenco, pues chapó.

“La literatura del flamenco es la historia del pueblo gitano, y al final del pueblo en general. Nos estamos dando cuanta del valor que tiene nuestra propia cultura y estamos desarrollándola y llevándola fuera de aquí, conectándola con otros discursos contemporáneos”.

Supongo que ver “Juro Que”, que es una canción mucho más flamenca, en unos Gramy y dando la vuelta al mundo es una cosa que hasta hace poco parecía inimaginable.
Sí, sí. Es algo muy emocionante. Además “Juro Que” me trae muchos recuerdos porque si tú escuchas una canción de Estrella que se llama “A la Gazpacha, a la Repompa y la Tía Concha”, es el estribillo de Rosalía. Y bueno, lo ha cantado mi hermana muchísimo, es una letra que le escribió a mi sobrino Curro cuando nació que dice (entona con dulzura): “ulerei, ulerei, ulerei, ulerei, con los ojos de mi Curro yo me alumbraré, con los ojos de mi Curro yo me alumbraré”. Eso se lo hicimos nosotros a mi sobrino Curro cuando nació, entonces me emociona mucho y me hace mucha ilusión escucharlo en Rosalía, que lo llevo escuchando desde chiquitita. No es de Estrella exactamente, es un cante popular, pero lo que te digo es que yo siempre lo he tenido asociado a eso, a Estrella y a mi sobrino Curro.

Creo que en este disco es la primera vez que te has sentado a escribir canciones por tu cuenta, totalmente sola, ¿no?
Sí, ha sido el primero este. En “Tendrá Que Haber Un Camino” siempre iba pues con J, con Ana, con Antonio Arias (Lagartija Nick), que en este disco no está literalmente pero sí en mi corazón porque es uno de los maestros principales de mi carrera y de mi vida, es alguien a quien admiro muchísimo. Así que sí, en este ha sido en el primero en que me he enfrentado a una letra entera yo sola, de principio a fin, compuesta con mis acordes… poco a poco ya me voy lanzando. Respeto muchísimo la literatura y la poesía, entonces me cuesta.

Es muy defecto profesional de haber estudiado Filología eso, supongo. Te da una visión muy crítica, te pone el juicio muy arriba.
Exacto, y eso hace que le tenga un poco de pudor. Pero bueno, cada vez voy teniendo más cosas y tendré que ir compartiéndolo, que si no es una pena.

Este ha sido también tu primer disco con Elefant Records después de la experiencia con El Volcán Música, con Sony a nivel editorial… ¿Por qué el cambio?
Bueno, me apetecía trabajar desde otro punto de vista. Había conocido ya el mundo de la multinacional, con Sony, que está muy guay, ha sido una experiencia que me ha gustado mucho, pero me apetecía más conocer otras maneras de trabajar. Y quién mejor que Elefant, que los admiro muchísimo y trabajan con artistas cercanos, sin ir más lejos La Bien Querida. Y con el Volcán sigo teniendo muy buena relación, para mí son prácticamente familia. Javier Liñán es como mi tío, casi como un segundo padre… seguiremos trabajando siempre juntos.

Un buen amigo mío es un gran amante del flamenco y siempre dice que para entender las fusiones o las “perversiones” del flamenco es muy importante el éxodo de los hijos de Andalucía, que abandonan el sur para mudarse a las grandes ciudades, a los círculos obreros, a los extrarradios… Tú has vivido siempre en Madrid. ¿Cómo ves esto tú?
Yo creo que la evolución del ser humano está en el mestizaje. Si no hay mezcla… de una sola esencia no puede salir mucha creación. Yo creo que el futuro y la evolución está en mezclarnos los unos con los otros, ir de la ciudad al campo y del campo a la ciudad, de la periferia a la urbe y de la urbe a la periferia… en fin, traer y llevar. La ida y la vuelta es la que te da el bagaje, te da el diálogo, el intercambio de conocimiento. Y eso nos va a llevar a entendernos cada vez mejor, a ampliar puntos de vista y seguir haciendo historia.

“Me parece importante que cada uno se exprese según se sienta, según lo que necesite, sin miedo a sentirse diferente, sin miedo a la crítica”.

Últimamente se están reivindicando precisamente muchas formas de fusión en el flamenco. La Albany, que lo lee en clave trap; Derby Motoreta’s Burrito Kachimba desde el rock psicodélico y progresivo; la propia Rosalía en clave urbana, o Dellafuente; María José Llergo o Cruhda en un lenguaje más experimental; Le Parody, Bronquio o Alan Neil trazando las líneas de unión entre el tablao y la rave. ¿A qué crees que se debe?
Yo creo que nos estamos dando cuenta de la importancia que tiene nuestra cultura y en concreto el flamenco, que es una cultura muy potente con una fuerza de transmisión brutal, con una literatura que cuenta una historia increíble, que es la historia de los gitanos, básicamente. La literatura del flamenco es la historia del pueblo gitano, y al final del pueblo en general. Nos estamos dando cuanta del valor que tiene nuestra propia cultura y estamos desarrollándola y llevándola fuera de aquí, conectándola con otros discursos contemporáneos. No solo vamos a coger de allí para traérnoslo aquí, también vamos a coger de aquí y llevarlo hasta allí. Así que es eso: estamos siendo conscientes de lo afortunados que somos de tener una cultura tan potente como el flamenco. Yo es que lo noto cuando canto: cuando hago un deje flamenco, un quejío o un melisma, ya sea en un festival indie o más alternativo, en un concierto o en unas fiestas de pueblo, no falla. El flamenco, si se hace de corazón y se hace de verdad, no falla. Un flamenco intelectual, o ligado a la bufonería, que no sale de la verdad, no funciona. Pero sí se hace de corazón, como todo, sí que transmite, y el flamenco en concreto tiene un poder de transmisión brutal.

¿Estamos reivindicando lo local?
Y en todas las dimensiones, además, que me parece muy interesante. Porque el sistema dominante intenta como que todos seamos iguales, que tengamos un pensamiento único… alienarnos, uniformarnos. Entonces me parece importante que cada uno se exprese según se sienta, según lo que necesite, sin miedo a sentirse diferente, sin miedo a la crítica… expresar lo “local” de cada uno, lo que nos diferencia, lo que nos nace, lo que nos conecta con nuestros orígenes. Por ahí va un poco la canción de “Lo Que Te Falta”, del disco, que dice: “Si con lo que tienes no consigues ser feliz, jamás podrás llegar a serlo con lo que te falta”. ¿Por qué intentar ser tú como tu vecino, o como el de al lado, o como se supone que tienes que ser si no hay nadie como tú?

Es muy de tu padre eso también, ¿no? Es una de los grandes mensajes que dejó Morente…
Mi padre siempre se reveló un poco contra todo, pero especialmente contra la injusticia. Era un ser humano con muchísimo respeto a sí mismo, muy honesto, con una gran dignidad, que pensaba que lo primero de todo son los principios humanos. Y luego ya viene el arte, viene la música, viene todo. Pero si no hay una base buena es difícil luego… si no te tomas en serio a ti mismo y te comprometes contigo mismo y con tu forma de relacionarte con el mundo luego es imposible que el público te respete, te tome en serio. Y eso yo lo veía en mi padre. No lo entendía porque, tío, yo era joven y me tocaba muy de cerca, pero ahora que ya eres mayor, que ya no está mi padre, tienes que tomar decisiones… me voy dando cuenta de lo importante que es el respetarte a ti mismo.

Siempre has tenido un espíritu muy colaborativo y sigues manteniéndolo en este disco, que yo creo que está ahí, ahí con el primero.
Sí, yo creo que gana “Tendrá Que Haber Un Camino”, porque hay estaban Antonio Arias, mi madre (bueno, mi madre está en todos realmente), Estrella (que también está en este)… No sé, bueno. Me gusta mucho el trabajo en equipo, y me gusta mucho cantar canciones de otras personas, y si tengo el privilegio y la gran oportunidad de tener estos colaboradores tan maravillosos, con ese talento tan brillante, pues prefiero rodearme de ellos. Disfruto mucho, me lo paso mejor trabajando en equipo. Me gusta mucho trabajar de tú a tú con los demás, el apoyo mutuo. Me importa y la necesito muchísimo.

Los vídeos de hecho los has grabado todos con gente diferente.
Sí, cada vídeo está grabado con un director diferente. Anteayer grabamos con Paco León el vídeo de “Lo Que Te Falta”, el que acaba de salir lo ha hecho Dani Cuenca, los otros Santi Capuz y Diego Jiménez…

“Gracias por sacarme el tema de Brian Eno porque es que yo también sigo mucho esa manera de trabajar de él, un poco el tarot de Brian Eno”.

“Condiciones de luna” me parece muy interesante, es así como más atmosférica, se nota mucho la influencia Planetas pero también se marca mucho el sonido de David, y además parece que toma otra dirección, se sale un poco del sonido del disco.
Mola mucho, sí, Siempre en todos los trabajos me gusta dejar una puerta abierta. Es como el pintor que tiene el cuadro ya terminado, con los colores bien equilibrados, y de pronto, zas, brochazo. Qué salpiquen las gotas hacia otro cuadro.

¿Cómo acaban las Cariño en el disco?
Geniales, las admiro muchísimo, me caen super bien y me encantan sus canciones. Estábamos haciendo “Cosas Buenas” y necesitábamos unos coros, y David y yo dijimos: “Pues ¿por qué no las Cariño?”. Acababan justo de sacar la cover esta de C Tangana, “Llorando en la limo”. Y nada, lindísimas, vinieron a grabar y ya que estaban hicieron también los coros de “Ducati”, muy sobre la marcha.

¿Y cómo se os ocurrió coger el tema ese de “Ducati Luv”, de Yung Beef con la Soma?
Pues la escuché un día y me impresionó un montón y me quedé con esa parte de la letra y me la apunté. Y entonces un día estaba escribiendo con J esta canción, y teníamos ese fragmento del tema de Fernando y la Somadamantina y el cancionero, que de aquí salió lo de “palma y corona” también.

Casi un ejercicio de estos de collage a lo Brian Eno.
Jolín, gracias por sacarme el tema de Brian Eno porque es que yo también sigo mucho esa manera de trabajar de él, un poco el tarot de Brian Eno. Lo hago mucho con el cancionero, extraer fragmentos al azar y luego tratar de relacionarlos. Me encanta Brian Eno, me parece un artista total. De hecho suelo ponerme para dormir los discos estos que hace de música concreta y experimental, los “Ambient”, “Music for Airports”, “Thinking Music”, “Thursday Afternoon”, “Reflection”… Es alguien a quien tengo muy presente.

¿Cómo serán las presentaciones en directo de este disco?
Pues mira, voy con los mismos músicos que he ido hasta ahora. Bueno, no viene Alonso de Napoleón Solo, pero los demás son los mismos músicos. Y, claro, esto es otro proceso de creación ahora, porque es adaptar este sonido del disco a una banda, que llevo batería, bajo, teclado y dos guitarras flamencas. Y en ocasiones, cuando pueda, pues llevaré a Las Negras a dar palmas. Y cuando no, pues las tendré que disparar. El batería está haciendo un trabajo muy interesante que es adaptar la percusión flamenca a una batería, tocando como si fuese un cajón pero con bombo, charles, caja… es una batería. Yo le digo: “Luismi, toca esto pero no como si fuera una canción pop, sino más como si estuvieses viviendo un disco de Bambino (ríe)”. Estamos adaptando el disco a la banda porque quiero seguir tocando con mis músicos, que son geniales.


¿Qué libros te estás leyendo ahora?
Pues llevo varios para adelante. Estoy terminando “La Habitación Propia” de Virginia Woolf. Luego he empezado también “Ni Dios ni amo ni marido ni partido ni de fútbol”, de Cristina Morales, que es de Granada también, y me está encantando. Llevo como varios, de hecho Aitana (mano derecha y road manager) se queja un montón porque llevo más libros en la maleta que ropa (ríe). Otro es el “Club de lectura de David Bowie”, que es un libro que ha salido hace poco con todas las lecturas de Bowie. Bueno, todas no, que Bowie era un lector voraz, es más las lecturas que más le han marcado. También he descubierto un libro muy guay que se llama “La guía del artista”, que es como un curso sobre la creación que escribe Julia Cameron, exmujer de Martin Scorsese, y es como un ensayo sobre la creatividad, cómo alimentarla, cuidarla y tal, y dice cosas muy interesantes. Por ejemplo de poesía también estoy mucho con la poesía completa de Alejandro Pizarnik. Y ese que tienes al lado es súper bonito, de Ángeles Caso (“Quiero escribirte esta noche una carta de amor”), cógelo si quieres.

Ay, mola que apuntes frases y que subrayes y eso. Hay como dos tipos de personas: los que manchan los libros y los que no. No me fío de los que no…
Sí, a mi me encanta (ríe). Subrayo un montón, soy muy de escribir al margen y eso. Pues este libro es de cartas que se han escribo amantes a lo largo de la historia. Hay amantes anónimos, cartas de la madre de Mary Shelley, de Virginia Woolf con una amiga amante suya… Es como la visión del amor a través de las cartas, y al final te das cuenta de que el amor no cambia, de que eso sentimientos son universales y son atemporales. Seguimos un poco en las mismas con el amor (ríe). Ahora hablamos del poliamor y estas cosas como si fuera una modernidad, pero realmente son cosas de toda la vida… Y toda la vida ha hecho daño a las personas que no están de acuerdo con ello. Mola mucho si las dos partes están de acuerdo.

Ahí yo creo que se abre un nuevo debate que es sobre la ruptura del consenso, una vez aceptamos ya como normalizadas las relaciones abiertas.
Claro, ese es el gran problema. Si hay sinceridad y todas las partes están de acuerdo pues genial, pero si no, jolín, pues es una putada y lo ha sido siempre y lo seguirá siendo. “Tutti Frutti” habla un poco de esto, que dice “Tú quieres tutti frutti y un harén, yo solo quiero un goony que me quiera bien”. Que por muy modernos y avanzados que estemos, pues al final todos necesitamos lo mismo.

Lo de los goonies me recordó muchísimo a La Zowi
Se lo cogí a La Zowi, sí, y a chicas como Bea Pelea. Me hace mucha gracia.

¿Y ese mantón de Manila? (Está esbozado en la pared, casi a trazos de carboncillo)
¿Este? Lo ha pintado Estrella y lo ha pintado pues de milagro, con ceniza. Estrella pinta super bien, y entonces como le pille inspirada se pone a pintar con cualquier cosa. Yo creo que es un autorretrato de espaldas de ella, con el mantón, con la flor…

¿Y qué temas estás escuchando, qué discos, qué artistas?
Pues estoy escuchando un montón de cante jondo ahora. Pepe Marchena, Mairena, Pepe de la Matrona, Manolo Caracol, así como los catadores por excelencia. Paco Ibáñez, por supuesto, que estoy haciendo un disco con él, a ver si el mes que viene o así voy a grabarlo ya, y le estoy escuchando mogollón. Y yo qué sé, en Spotify tengo de todo… lo último de La Zowi, los singles que va sacando Yung Beef… Y bueno, joyas que voy sacando mientras ordeno la colección: música clásica, María Callas, El Sevillano, Pepe Pinto, Antonio Vega… Mira, una de las cosas que estoy escuchando bastante ahora, que ha sido un hallazgo para mi, es un grupo venezolano antigua que se llama El Último Cañón. Es un disco que me ha grabado Paco Ibáñez, de esta música que tiene él ahí de archivo, y tengo la gran suerte de que cuando voy a verle, que voy mucho a visitarle a Barcelona, dedicamos una parte de la sesión a escuchar música. Y siempre le digo: “Ay, maestro, pues grábame este disco, que me gusta”. Es que son discos que solo tiene él, que yo no sé cómo los consigue.

¿A dónde esperas dirigirse con este disco?
Pues mira, estamos ahora en plena promo, y tengo una pequeña gira por Galicia ya con las nuevas canciones. También estaré con Prado Negro, que presentamos el proyecto en el FIAS, el Festival de Arte Sacro, y luego ya presentaremos “Lo Que Te Falta” en Barcelona y en Madrid, en el Apolo y en el Ochoymedio. Y nada, disfrutar de todo.

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