Sangre, sudor y rimas
Entrevistas / Shotta

Sangre, sudor y rimas

Alberto Comeche — 02-06-2008
Fotógrafo — Archivo

No hay dos sin tres. Shotta, en “Sangre” (BOA), demuestra que cualquier cosa positiva que hayamos escrito sobre él como rapero estaba más que justificada. Sus rimas son puro sentimiento y nos descubren qué hay en la vida de este joven sevillano.

Se dice que a los artistas hay que juzgarles por su segundo trabajo y ver si revalidan los destellos que pudieran dejarnos con su estreno. Comprobar si han evolucionado, corregido los posibles errores del principiante, pero sobre todo, lo importante es pasar la reválida del público. El caso de Shotta tiene una peculiaridad y es que, aun siendo realmente este su segundo álbum en solitario, su salto a escena fue junto a su hermano Tote King con el proyecto conjunto “Tu madre es una foca” (2002).

"No estoy cansado de que me comparen con mi hermano"

El lanzamiento de aquel trabajo supuso un soplo de aire fresco en el panorama y cuando Shotta editó su primer trabajo, “La selva” (2004), hubo gente que valoró su talento y otras voces le señalaban como un calco de su hermano. “No estoy cansado de que me comparen con mi hermano. Para mí es mi hermano y mato por él. Las comparaciones me la sudan. Me ha venido muy bien irme con él de conciertos y coger las tablas que ahora tengo, pero mis discos no han ido mal sin él y los conciertos han ido guay. Así que, supongo que a la peña también le mola mi rollo en solitario”. Su anterior trabajo comenzaba con una frase en la que afirmaba que era su desastre personal, de ahí el título escogido para bautizarlo. Dentro de aquel material, el rapero nos hablaba de sus paranoias, comidas de tarro y preocupaciones varias. Desde entonces han pasado cuatro años y, aunque la vida de Shotta ha sufrido muchos cambios, parece que siguen persistiendo ciertos sentimientos esquizoides, que a muchos puede sorprender por su edad. “Todo el mundo tiene crisis, depresiones y dramas en sus vidas. El dinero no quita las depresiones ni mucho menos los dramas, ya que son cosas del destino. Los problemas que tenga un chico de mi edad son los más generales y normales de un chico de mí edad metido en el mundo de la música. El drama me busca y el drama me llama y yo le digo que se joda, o eso intento”. De todo lo que narra en sus letras, posiblemente sea sensación mía, pero me ha calado especialmente el mensaje de la bebida. Las borracheras, las resacas, las vomitonas y una explícita canción llamada “Alcohol”. “El único problema es la resaca y las depresiones y los golpes. ¡Hay que beber con moderación chavales! No cojáis el coche sin manos, ni os bebáis los pozos de la vida. Un par de rones antes de subir y fuera. Esa es la meta”. Después de estar un rato conversando de las fosas de la vida, la pregunta sobre el porqué llamar a este trabajo “Sangre” era obligada, ante la duda de si era porque tiene grandes heridas abiertas o por el contrario era un símbolo vitalista ante tanto golpe. “Es un signo vitalista. Las balas que disparan no le dan a este vampiro aun como para que sangre. Si dijera que tiene varios significados sería lo más correcto. El conjunto de cosas que he sentido y vivido en estos años es el título del disco”. Los que conocemos la trayectoria de Shotta y hemos leído entrevistas en el pasado, sabemos que sus palabras siempre han sido cristalinas y no se escondía ante ninguna cuestión peliaguda que se le pudiera plantear. De hecho, en muchas de sus estrofas había indirectas que uno debía saber captar entre líneas. En este disco vemos a una persona más relajada y mucho más prudente en sus respuestas. “No me he callado nada absolutamente. Está todo lo que pienso en mis páginas, en este disco y también en Internet. A mí no me ha pasado nada, mido más lo que digo en cuanto a insultos gratis. Por lo demás no tengo nada que echarme en cara, ya que tengo muy claro lo que he dicho y lo que pensaba cuando lo escribía”. Aunque no lo quiera admitir abiertamente y, en cierto modo, se moleste cuando le referimos el tema, es innegable que al rapero sevillano le han acompañado unas cuantas polémicas en el pasado que ahora le han hecho medir sus palabras. Se dice que rectificar es de sabios y, en ese aspecto, el actuar de una forma más correcta no es para nada malo. Incluso a él le puede venir bien para quitarse el sambenito que algunos le pusieron de “niño bocazas”. “Me parece una palabra fea. Todos los niños son bocazas, lo malo es que un hombre sea un bocazas o un bocata. Eso sería peor. Un bocata de mortadela, de subidón de mortadela. La imagen tiene la importancia que tu quieras que tenga. Yo paso en realidad y no es mi máxima preocupación”. Al filo de la pregunta, no pudimos contenernos y teníamos que preguntarle su opinión sobre la última apuesta de la multinacional Universal, el catalán Porta, del que tanto se está hablando en el círculo y del que casi nadie lo hace bien. ¿Ves cierto paralelismo entre tú cuando empezaste y él? “No me gusta su rap, no me gusta lo que hace y no existe comparación entre él y yo, por el simple hecho de que él es un novato que venda quinientos millones de discos o le saquen cincuenta veces al día en la tele o tenga el chalet de Jesús Gil. Si lo pones en tu casa y eres un rapper y no un niño de quince años friki de ‘Dragon Ball’ que nunca escuchó CPV ni 7 Notas, notarás la diferencia en la forma de rapear desde el segundo en el que entre la voz”. Mucha gente ve a Porta como un producto de marketing de su discográfica, un golpe de efecto en busca de paliar los efectos de una industria que agoniza. ¿Pero qué piensa Shotta de la industria? “Creo que nos usan. La industria es una zorra y es normal que vaya mal con los grupos que fichan. Necesitan un buen asesor joder. Anteriormente yo estaba en un sello enfermizo y ahora que estoy en BOA, tengo buenas vibraciones. Les ha gustado mi disco y me siento a gusto con ellos”. Comenzábamos hablando del significado que tienen los segundos discos y en el caso de Shotta, personalmente creo que ratifica que estamos ante un MC con ingenio, estilo, energía y con un flow enfático. “Sangre” muestra una progresión, sobre todo en el apartado musical. Aunque el trademark del sonido corresponde prácticamente a un único productor, Big Hozone, el espectro sonoro del álbum es variado y vemos al hispalense rapeando sobre beats donde uno jamás le hubiera imaginado. “Me he quitado muchos prejuicios y tengo la mentalidad más abierta a la hora de elegir la música y a la hora de rapear en cualquier batería. He disfrutado de la música de mi hermano Hozone”.

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