Cuando uno escucha Amarga rebeldía (Autoeditado, 19) comprueba que Rober Sua es una persona preocupada por el mundo que le rodea, además de un cantante interesado en la evolución musical, fusionando rap con otros estilos con la finalidad de seguir creciendo como músico.


 Cuando uno busca información de Rober Sua en internet se encuentra con esta descripción repetida en diferentes lugares: “Rober Sua es un rapero de estética inusual (…)”. Y lo cierto es que un sonido inusual en el rap si tienes, ya que en tu música mezclas rap, rock, indie, folk y soul. ¿Tu fórmula es no repetir fórmulas? ¿Cómo describe RS su música?
En lo más elemental se podría decir que me gusta rapear o cantar con algo que suene rock o folk, y de forma más conceptual, creo que lo que define a mi música es la sinceridad. Llevo muchos años escribiendo rap y si ha tenido algo positivo ser un artista desconocido para la mayor parte del público, es que me ha permitido no someterme a fórmulas, ni mías, ni de otros artistas.

Tu música es una amalgama de varios estilos pero a la vez te confiesas también un defensor de las raíces musicales de los distintos géneros. ¿Fusionar géneros no es traicionarlos, o, por el contrario, es ayudarles a evolucionar?
Si te implicas en conocer los géneros que fusionas, sobre los que investigas, mi opinión es que aportas algo, pero claro, es subjetivo. Siempre habrá alguien que piense que lo que haces es una traición. La verdad ya me importa poco como se juzgue lo que hago. Existen muchos artistas que únicamente exploran las raíces o la evolución de lo que consideran su género, me parece muy respetable y necesario, pero no va conmigo.

En tu nuevo disco, Amarga rebeldía, podemos ser testigos de este sonido del que hablamos. ¿Cómo describirías, a grandes rasgos, tu último LP?
Sobre todo diría que es un LP de inquietudes. Las líricas tienen esa intensidad que me gusta darle al escribir, pero he incorporado y probado mucha música nueva para mí. Hay mucha rabia y mucho cariño en lo que digo.

¿Qué diferencias hay entre él y tu anterior disco Yo vida?
En lo musical hay un cambio en la forma de trabajar, con un productor nuevo, en otro estudio, otras ideas… lo que siempre influye en la sonoridad del resultado. Amarga rebeldía suena más crudo, va más al grano en algunos aspectos, Yo vida, en parte es más amable, tiene una perspectiva diferente. Ahora llego mejor a lo que quiero transmitir, cuido más las letras y la manera de expresarme.

El nombre del mismo, Amarga rebeldía, ¿qué representa ese concepto en tu música y tu persona
El concepto en sí me parece la definición de ambas. Mi música suena a lo que soy y yo nado a contracorriente por naturaleza propia, lo que a veces me crea muchos conflictos. Por eso el concepto para mí tiene dos interpretaciones: soy un rebelde de lo amargo y a veces es amargo ser un rebelde.

Calificas este LP como “una reivindicación de lo crudo frente a lo artificial”. ¿Crees que la música de hoy en día peca de banalidad?
En muchas ocasiones está claro que sí. Está llegando un punto en el que hay demasiadas cosas, que no tienen nada que ver con el hecho de hacer música, alrededor de un artista. A veces me cabrea que se premie tanto lo superficial, pero a fin de cuentas, la gente es libre de seguir y escuchar lo que le apetece.

También lo describes como un “alegato a los marginados”. ¿Te refieres con ello al contenido de las letras, o al sonido y el estilo al que pertenece?
Lo cierto es que la mayor parte de lo que escribo es a favor de los que no consiguen hacerse ver, sea en la música o en otros ámbitos de la vida. Así es como yo mismo me he sentido muchas veces y como necesito expresarlo.

De hecho una de las primeras canciones del disco, Pobre, reflexionas sobre un mundo en el que la mayor discriminación en la actualidad parece ser la aporofobia. ¿Ya no importa quienes somos ni lo que hacemos sino el dinero y lo que tenemos?
La pregunta sirve perfectamente como afirmación, en nuestra sociedad a nadie le importa lo que eres, sólo importa lo que tienes.
Cuando vienes de orígenes sencillos parece que estás condenado a esforzarte sólo por tener todo el dinero que nunca has tenido y no por ser más inteligente, bondadoso o conocerte mejor a ti mismo para aportar algo a los demás. Nos siguen inculcado que tienes que llegar a tu máximo potencial como persona para tener acceso a las recompensas materiales y nosotros seguimos cayendo en esa red. Ser bueno con los demás y no tener donde caerte muerto parece que no vale de nada…

Referido a ello, en Astronauta dices que estamos “flotando perdidos”. ¿En qué crees que la sociedad, las personas, se han desviado del camino?
Sinceramente, y sin ánimo de dar lecciones a nadie, diría que el mayor error que tenemos como sociedad es que no pensamos como tal. Pensamos en nosotros y nuestro entorno más cercano. Por ejemplo, en Occidente tenemos la idea de que el problema del hambre es un problema de los continentes que la sufren, no lo vemos como un problema nuestro. Es algo en lo que podemos ayudar, pero no es algo que tengamos que afrontar, cuando realmente el hambre en otras partes del mundo nos afecta directamente a todos. Se puede resumir con una frase que no paramos de escuchar: “Demasiado tenemos nosotros con lo nuestro…” esta forma de pensar se puede extrapolar a casi todos los problemas que tenemos como personas.

Por otro lado, si nos remontamos a tus orígenes, procedes de Torrejón de Ardoz, cuna del rap en este país. ¿Cómo comenzó Rober Sua a interesarse por esta cultura, qué fue lo que te atrajo de ella?
Empecé a interesarme en mi barrio. La gente más mayor siempre andaba con las radios sonando, Krs One, BiggieSmalls, VKR, CPV, 7Notas… Yo era un niño y cuando escuchaba grupos en castellano me parecía increíble que alguien en una canción pudiese decir todo eso, que gente que era de barrio, como yo, pudiese hablar de lo que les diese la gana, eso me engancho desde el primer momento.

En cuanto a la producción del disco, firmada por Martín García, encontramos un gran número de instrumentos, muchos de ellos inusuales en el rap. ¿Qué puedes añadirnos acerca de la creación y la composición de Amarga rebeldía?
Para mí ha sido toda una experiencia, porque he tenido la suerte de trabajar con un artesano de este oficio. Ha sido un placer ver trabajar de cerca a alguien que se preocupa tanto de como grabar cada elemento para conseguir un sonido concreto. Hablo desde el estado en el que se encuentran los propios instrumentos en la grabación, como pasó con el violín que se prefería que estuviese algo roto, a grabar nuestros propios samples en cinta para cortarlos a nuestro gusto con un sonido más clásico, en el caso de algunas baterías.
Ha sido la primera vez que escribo y formo parte componiendo en el local directamente y me ha hecho sentir más cómodo con el resultado.

En este sentido, en tu música hablas mucho de la libertad creativa. ¿Necesita el rap nuevas propuestas como éstas que le ayuden a abrirse, consideras al hiphop un género cerrado en este aspecto?
No sé si se necesitan más propuestas, pero la verdad es que me gustaría escucharlas.
Abrirle paso a más música hecha con respeto a la cultura que representa, sólo puede aportar. No considero que a día de hoy el mundo del hip hop esté cerrado a nada. Cuando empecé a hacer rap con bandas de otros estilos, nadie lo veía claro, notaba que la gente no lo aceptaba mucho, pero ya no creo que por norma nadie rechace nada. Que artistas más conocidos se abrieran a otros estilos sin duda ayudó a normalizarlo.

Has presentado tres videoclips, dirigidos por ti además, como adelanto de Amarga rebeldía, y ahora presentas este disco en sociedad. ¿Qué próximos pasos le esperan a Rober Sua y su música?
Estamos trabajando para poder salir a compartir el proyecto en directo en todas las ciudades españolas posibles. Por supuesto seguiré con más música nueva, más vídeos y más de lo que se me ocurra.