“Con Beach Beach tenía cubierta la parte luminosa del pop”
Entrevistas / Polseguera

“Con Beach Beach tenía cubierta la parte luminosa del pop”

Oriol Rodríguez — 26-02-2018
Fotógrafo — Archivo

Cincuenta por ciento de Beach Beach, Tomeu Mulet publicó hace unos meses “Sa mata escrita” (Famèlic, 2017), el primer EP de Polseguera. En este proyecto, Mulet sigue mostrando su buen hacer para modular melodías atrayentes, pero ahora evita la efervescencia luminosa de la banda con la que se dio a conocer para refugiarse en las frías y marciales latitudes del post-punk.

¿Cómo nace Polseguera?
Hacía tiempo que me apetecía explorar otras vías expresivas más allá de Beach Beach. Por decirlo de alguna manera, con mi grupo de toda la vida, aparte de pasármelo muy bien y hacer muchas cosas, a nivel musical tenía cubierta la parte luminosa del pop. Con Polseguera quería hacer todo lo contrario: explorar unas influencias que también tengo pero que no encajaban en otros proyectos porque musicalmente representaban mi lado más oscuro. Hacía tiempo que me apetecía mucho crear un universo oscuro y ver qué podía sacar de todo aquello. Si empecé con Polseguera fue porque me vi con las ganas de empezar de cero sin tener miedo a lo que pudiera pasar.

Empezaste solo pero se han acabado sumando a la aventura el incansable activista cultural Sergi Egea y Verónica Alonso de Me And The Bees.
Sergi y Vero entraron en Polseguera hará cosa de un año o año y medio. Aunque Polseguera ha surgido de una necesidad de complementar Beach Beach por aquello de la dualidad luz y oscuridad, no es estrictamente un proyecto personal. Buscaba alguien muy constante a la batería, casi como una caja de ritmos y Vero tiene, precisamente, un estilo muy regular, muy primitivo y con un aire casi militar que encajaba muy bien con lo que tenía en mente. Con Sergi toqué en un grupo tributo a grupos que habían participado en el Festival Hoteler y la experiencia fue muy buena. Él mismo se ofreció para tocar, porque tenía muchas ideas y ganas de hacer experimentos con el sonido del bajo. Ha acabado siendo una parte muy importante del grupo.

Vaya, que Polseguera no es un proyecto paralelo.
Desde que empecé a tocar, el ambiente en el que me he movido no distingue entre proyectos paralelos y proyectos principales. Todo el mundo está involucrado en bastantes cosas a la vez. Supongo que es por eso que, en estos últimos años, ha habido esta explosión tan grande de bandas. En realidad creo que es más una cuestión de ir llenando el vacío que provoca tener ciertas inquietudes.

En esa búsqueda de la oscuridad, ciertamente los temas de Polseguera tienen un aire muy post-punk, de ritmos marciales, fríos y opacos.
Musicalmente, las influencias no son nada demasiado atípico: The Psychedelic Furs, The Jesus And Mary Chain, Echo And The Bunnymen, la trilogía gótica de The Cure, Sad Lovers And Giants, Joy Division, Décima Víctima, Furnish Time, los EP’s de My Bloody Valentine, el primer disco de Queens Of The Stone Age y algo de Nick Cave. A nivel lírico, he intentado crear mi propio imaginario folclórico. Aquí me he fijado en la obra de Blai Bonet, Andreu Vidal y Antoni Bauçà, entre otros.

En este sentido, sorprende que en más de una ocasión hayas citado a El Último de la Fila como a una de las principales influencias de Polseguera.
Han sido una influencia en cuanto a planteamiento y la falta de miedo a probar cosas nuevas dentro de los parámetros de la música popular. Los dos primeros discos de El Último de la Fila demuestran precisamente eso: empezar una aventura autoproduciendo las canciones con unos medios limitados e incluyendo arreglos atípicos… Esto nos quitó el miedo a incluir, por ejemplo, castañuelas y palmas con cierta cadencia flamenca.

Os costó bastante poner el punto final a la grabación del EP…
Hemos estados más de un año con la grabación. Decidimos autoproducirnos sin tener claro del todo qué implica producir un disco. Hemos tenido que ir aprendiendo sobre la marcha, primero grabando demos, después programando todos los ritmos mientras buscábamos cajas de ritmos que encajaran con el color que ya tenían las canciones en directo. Después grabamos bajos y guitarras. Más tarde, voces y arreglos (castañuelas, palmas, segundas voces y percusiones varias, donde ha colaborado Ángel Garau, de Beach Beach) en el Heliogàbal. Y finalmente la mezcla y masterización, de la que se ha encargado Ander Agudo (miembro de Kou Keri Kou y Rayo-60), que además nos animó a añadir algunos detalles más que han terminado de enriquecer el resultado final.

Eso sí, no perdéis el tiempo y ya estáis grabando un nuevo single.
Sí, de hecho las dos canciones que conformarán el single: “Eco” y “Aiguavés” ya las tocamos en directo. También estamos preparando las canciones del primer elepé, que sacaremos más adelante. Me atrevería a decir que los nuevos temas tienen algo más de aguja que las de “Sa Mata Escrita”. Salvando las distancias (y poniendo muchas comillas), también hay un cierto componente progresivo, huyendo un poco de la dinámica general de verso-estribillo-verso.

Por cierto, el título, “Sa Mata Escrita”, remite a una leyenda del escritor, filósofo y místico mallorquín Ramon Llull.
“Sa Mata Escrita”, aparte de ser el nombre de una finca que hay cerca de Randa, en el término municipal de Algaida (y que, de hecho, fue propiedad de la familia de Ramon Llull), sí, evoca una leyenda que cuenta que, cuando el beato vivió de ermitaño en una cueva cercana a la zona, un matorral de una especie autóctona de la zona, cuyas hojas aparecían escritas en algún idioma oriental, era la manera que Dios le transmitía el conocimiento. De alguna manera, el EP gira en torno a los factores externos que nos ayudan a entender la realidad, aunque esta luego la distorsionemos. Basta con prestar un poco de atención y escuchar.

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