Tras el ligero resbalón de “Bankrupt!” (Loyauté/Glassnote, 2013), los Daft Punk de la música pop recuperan el pulso con “Ti Amo” (Glassnote/Warner, 17). Un álbum bailable y hedonista plagado de hits que sirve para iluminar los tiempos oscuros en los que vivimos, y que vuelve a catapultar a Phoenix a lo más alto. Thomas Mars, cantante e ideólogo del grupo, repasa las claves de un disco que debería sonar este caluroso verano en todas las casas del planeta.

El disco no llega a ser un trabajo conceptual sobre Italia, pero está lleno de motivos italianos. ¿De dónde proviene esa fascinación por el país transalpino?
De alguna manera, cada nuevo disco que hacemos es como si fuera el primero: siempre buscamos una especie de orilla segura y a la vez algo prohibido de lo que reapropiarnos; llámalo reto. Intentamos crear nuestro propio lenguaje, y para nosotros el hecho de utilizar diferentes idiomas es para encontrar eso, una voz propia. Así que Italia representa todo eso, fue nuestra herramienta para ser capaces de ver esa orilla segura. Pero al mismo tiempo no es una visión auténtica de Italia, es la visión de ese país desde los ojos de unos franceses. Eso se puede aplicar también a cuando cantamos en inglés: no queremos ser auténticos ingleses, sino cerebros franceses cantando en esa lengua. ¡Ah! Escuchamos un montón de música italiana en nuestra última gira y, ojo, dos integrantes de Phoenix son de origen italiano.

“Hay un montón de escalas pentatónicas asiáticas en el disco. Pero también hay muchos sonidos mediterráneos, como si estuvieras en una discoteca griega”.

En Bankrupt! (Glassnote, 2013) ya estaban presentes esas influencias italianas. Hace tres años entrevisté a Laurent Brancowitz (guitarrista del grupo), y me comentaba la importancia de Lucio Battisti y Nino Rota en la composición de las canciones…
Eso es cierto. Como te decía antes, cuando estamos de gira escuchamos mucha música. De hecho, lo que haces es recuperar muchas canciones de tu infancia porque, cuando estás girando, echas de menos tu casa. Ahora bien, cuando estamos en el estudio no solemos escuchar nada.

Una cosa que me gusta de Phoenix es que no os molesta reconocer la música que os ha influenciado en cada disco. Es más, sois como unas esponjas: absorbéis pero luego sois capaces de crear vuestro propio discurso. Es un poco lo que habéis hecho en “Ti Amo” con la música italiana que os gusta.
Te diría que casi hay un par de influencias claras en esto de la música, italiana y de todos los países. Tienes a los clásicos respetados y sólidos, gente como Lucio Battisti, puro ADN Italia, y luego tienes todo ese grupo de canciones que no te gustaban en el momento en que salieron, pero que luego cogen un brillo y un encanto especial que te recuerda a una época especial; evocan la nostalgia. A veces son “one hit wonders” o temas sueltos que no fueron un éxito. Una de las cosas que más me gustan de estar de gira es cuando, de noche, enciendes el televisor de tu hotel y empiezas a ver videoclips clásicos que varían según el país en el que estés. Todas esas canciones y videos tienen algo en común, y a la vez una cualidad autóctona rara pero siempre interesante. Esos descubrimientos han sido una influencia clave para nuestro nuevo disco.

Si te digo que vuestro nuevo disco es el más bailable y synth-pop de Phoenix, ¿estás de acuerdo?
La verdad es que ya no pienso o no tengo en cuenta que instrumentos usamos en Phoenix. Ahora mismo, por ejemplo, existen guitarras que pueden sonar como sintetizadores y la inversa. Es más, Chris Mazzalai, uno de nuestros guitarristas, tiene una guitarra que transforma sus sonidos en lenguaje japonés y los convierte en algo vocal. Así que ahora todo es un gran lío para mí, y no sé decirte como son los arreglos o de donde los hemos sacado. Si tú impresión es que suena más sintético y electrónico debes de estar en los cierto.

“Fleur de Lys” tienen un subidón casi disco…
Sí, tienes razón. Ese tema lo empezamos con un sample de Fela Kuti -de la canción “Expensive Shit”-, y lo convertimos en un loop que nunca baja de intensidad. Esa era la intención, y es verdad que eso la relaciona con cierta música disco y ese lugar dulce que a veces crea, aliviador y susurrante, que quieres que no acabe nunca. Es una canción que da vueltas sobre sí misma.

Cada disco de Phoenix tiene un idea de sonido propia y potente; una suerte de sonido cohesivo. ¿Hasta qué punto es complicado conseguir eso?
Eso es algo muy importante para el grupo. Cuando haces una colección de canciones tiene que haber una idea de sonido que las una a todas. Cada tema puede tener su personalidad bien marcada, pero debe de existir un nexo de unión. A veces lo conseguimos de manera fortuita, por suerte vamos. Y otras por pequeñas decisiones que tomamos que le dan coherencia a todo. Cuando iniciamos la grabación de cada disco, nos traemos al estudio nuestros instrumentos favoritos y vivimos con ellos durante una temporada. Creamos nuestra paleta de colores. Pero como te decía es cuestión de suerte. Por ejemplo: el instrumento que tengas más cerca de ti en el estudio cuando estás grabando una de las canciones. Al utilizar esos mismos elementos para todas las canciones se obtiene ese sonido cohesivo. Además, cuando empiezas a construir algo, todo toma una forma parecida. Hay temas “upbeat” como “Goodbye Soleil”, “Fleur de Ly”s o “J-Boy” que casi comparten la misma melodía.

Volviendo brevemente a la grabación de Bankrupt!, ahí fue clave un sintetizador muy barato que encontrasteis en una tienda de Versalles. ¿Habéis utilizado en “Ti Amo” algún aparato de segunda mano que os haya ayudado a crear el sonido del disco?
Sí, para mis partes vocales usé un micrófono chino de doce euros. Es uno de los que usaban en las Naciones Unidas para hacer conferencias y discursos largos. El sonido particular que tiene me ha servido para grabar mi voz en casi todas las canciones. Siempre nos gusta utilizar cosas de segunda mano. Más aún si son herramientas que no se usan habitualmente en el pop. Esas cosas te permiten crear sonidos por accidente, y eso nos encanta.

Hace unos meses contabas en una entrevista publicada en The New York Times que los atentados en París de noviembre de 2015 os pillaron grabando en un estudio de la ciudad. Y que, después de esa experiencia, os llegasteis a sentir culpables por estar haciendo un disco de pop hedonista. Ahora bien, lo que queda claro tras escuchar Ti Amo, es que ese aspecto hedonista y luminoso es una reacción contra la oscuridad que supusieron esos atentados. ¿Estoy en lo cierto?
Somos los primeros sorprendidos en haber realizado un disco alegre y hedonista en una época como esta. Y sí, es una reacción. Todo el mundo estaba haciendo lo contrario y, como dices, llegamos a pensar que estábamos haciendo algo mal; que no teníamos empatía por lo que estaba pasando. Pero creo que hay un montón de empatía en las canciones, es una reacción a este periodo oscuro. Necesitábamos un disco con algo de luz y alegría. Pero no de escapismo ni de negación de la realidad.

Es más, muchas de las canciones del disco son de espíritu agridulce…
Eso siempre ha estado con nosotros. Todos nuestros discos tiene un punto agridulce y este lo es aún más. Lovelife es una canción alegre, hedonista y simple, que acaba con una nota amarga. “Role Model” habla de la rueda del poder y al mismo tiempo de encontrar tu lugar en el mundo. Hay una cosa que nos gusta hacer mucho con las canciones: no dejar claro su significado, así el oyente tiene algo propio que añadir. Dejar espacios para que las interpreten de forma libre.

Una cosa más sobre el sonido de “Ti Amo”. Me ha parecido reconocer un montón de arreglos y guiños de procedencia oriental. ¿Ando equivocado?
Hay un montón de escalas pentatónicas asiáticas en el disco. Pero también hay muchos sonidos mediterráneos, como si estuvieras en una discoteca griega. Nos encanta jugar con esos referentes y combinarlos en una misma canción. En relación con esto debo decir que nos gusta jugar con géneros y subgéneros que aún no han sido explorados o llenados por completo, terrenos en los que se pueda innovar o mejorar. Cuando en los sesenta se publicó “Pet Sounds mucha gente empezó a copiar el mismo sonido. Si yo hubiera estado haciendo música en esa época, habría ido por otro lado porque ese disco era insuperable, no se podía mejorar. Cómo te decía antes, nos inspiramos en un montón de pequeños detalles y referencias que nos llegan de muchos lados e intentamos llevarlos a nuestro terreno. Y crear así nuestro propio lenguaje.

Hace tres años cuando a Laurent Brancowitz le pregunté sobre el secretismo previo que rodea la grabación y la salida de vuestros discos, me dijo esto: “El misterio es el secreto del arte”. ¿Seguís pensando lo mismo?
Es el último lujo que nos queda. Ese secreto. Y es muy preciado. Para nosotros es algo sagrado. No entendemos la música sin misterio. Saberlo todo arruina la experiencia. Hasta cuando escribimos una canción tratamos de confundirnos a nosotros mismos utilizando instrumentos que no controlamos y que son un misterio. Es más, para poder explicar lo que haces, tienes que ser capaz de estar separado o no ser consciente del proceso. En relación a eso, hace poco me leí la biografía del director de cine Mike Nichols. Le decía lo siguiente a un crítico que le preguntaba sobre sus películas: ‘Soy un pájaro y tú eres el ornitólogo’. Y explica muy bien lo que pensamos en el grupo. Si explicas todos tus secretos o das todas las claves de tu obra, se pierde el interés. Como artistas, tenemos que mantener el misterio.