“¿Y si todas las cosas bellas fueras derivaciones matemáticas?”
Entrevistas / Patrick Watson

“¿Y si todas las cosas bellas fueras derivaciones matemáticas?”

Paula Arantzazu Ruiz — 31-07-2015
Fotógrafo — Archivo

Patrick Watson es un tipo menudo y risueño, fuma mucho y con convicción y, contra todo pronóstico, se reafirma como un hombre de ciencia. “Todo el mundo cree que las matemáticas son un método más o menos simplón para explicar el mundo, pero ¿y si las matemáticas fueran el lenguaje más creativo del universo y que todas las cosas bellas que ves alrededor fueran derivaciones matemáticas?”.

Su defensa a ultranza de la ciencia contable y de la lógica cartesiana irrumpe en el momento en el que abordo la cuestión de la inteligencia artificial, una pregunta nada baladí dado el título de su último disco, “Love Songs For Robots” (Domino / Music As Usual, 2015), un compendio de canciones expansivas que huye del azar y de la organicidad que se encontraban en sus anteriores álbumes: “Sabíamos desde el principio que queríamos conseguir un sonido diferente al que teníamos hasta ahora y buscábamos algo más electrónico”, explica cambiando el rumbo de la conversación. “Las primeras demos del álbum tenían un sonido todavía más electrónico que el del resultado final, aunque hay mucho que se ha mantenido: “Grace” es electrónica e “In Circles” – una balada marcada por una melodía de piano en looptodavía lo es más, si le quitas el piano es un tema absolutamente electrónico; la gente no suele pensar en música electrónica cuando escucha un piano, casi parece un chiste, pero la estructura está ahí”.

Y también a diferencia de su discografía previa, Patrick Watson han pasado por un estudio profesional, Capitol Studios en Los Ángeles, para dar lustre a su nueva propuesta musical. Sin embargo, Watson, el líder de la banda, deja claro que pese a esa querencia por la electrónica que define el concepto del disco han huido de la sobreproducción: “Añadir capas y capas de sonido hubiera sido la opción más cómoda, pero fuimos muy estrictos y nuestro objetivo era muy sencillo: si la canción funciona cuando la grabas en un dispositivo cutre como un teléfono, sonará perfectamente después de pasar por el estudio”. Todo un ejemplo de esa insistencia por la ciencia exacta que planea por un álbum, paradojas, de tono escapista y muy romántico. “La tecnología no tiene porque ser fría, para mi es cálida y emocional, es lo más parecido a la naturaleza que por el momento podemos crear los seres humanos. Pienso en los robots de ‘Blade Runner’, mi película favorita de ciencia-ficción, y veo en ellos algo muy orgánico y táctil. Como una segunda piel”.

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