“Para mí, Metronomy sigue siendo un hobby"
Entrevistas / Metronomy

“Para mí, Metronomy sigue siendo un hobby"

Marta Terrasa — 03-03-2014
Fotógrafo — Gregoire Alexandre

“Love Letters” (Warner, 14), cuarto trabajo de Metronomy, da comienzo con un pulso minimalista capaz de crecer hasta incorporar elementos de la psicodelia, soul y melodías sixties. De la pista de baile a un espacio más íntimo, como el de tu habitación. Todo ello sin dejar de asombrar por su elegante electrónica y una marcada nostalgia.

El negocio sobre el que vive Joe Mount parece sufrir un pequeño incendio; hay alboroto en la calle, mientras él se queda pensativo unos segundos al otro lado de la línea. ¿No deberíamos colgar y desalojar tu edificio? “No, está bien, seguramente no sea nada”, contesta tranquilo. Podríamos tomar su respuesta como indicativo de la nueva fase en la que se encuentra el músico, que acaba de ser padre y está a punto de presentar “Love Letters”. Metronomy siempre ha sido el retoño de Mount, quien no ha dudado en cambiar la formación del grupo, según fuera la necesidad de cada disco. Ahora, con una fórmula estable desde “The English Riviera”, el músico y productor reconoce sentirse más a gusto estando en una banda, siendo menos un control freak y dejando espacio al resto de integrantes. Algo que se ha notado a la hora de grabar en Toe Rag, el estudio analógico de Londres por el que han pasado artistas como The White Stripes o The Cribs. “Este disco es mi mayor logro. Es un poco freak, pero eso de grabar sin ordenador, usando solo tu oído, tus manos... le da cierto sentido artesanal, mucho más valor. Tienes que estar concentrado y ser más ordenado, y yo no lo soy”, confiesa. Un cuarto trabajo donde se bajan las revoluciones y se mira al pasado sesentas; el de Sly & The Family Stone (“me encanta su manera de componer música”), los The Beatles más experimentales o el de coristas como Darlene Love. Todo ello yuxtapuesto sobre una electrónica con clase, trepidante a momentos, casi minimalista a otros. ¿Metronomy ya no quieren bailar? “Lo bueno de hacerte mayor es que ya no tienes que impresionar a nadie y puedes experimentar. Tengo mujer y un hijo y estoy más relajado. Me sigue encantando la música de baile, y seguramente el siguiente álbum sea clubber”.

Mount aparece con renovada autoestima, ya sea vestido de astronauta para rodar el videoclip de “Aquarius”, más seguro de si mismo y atraído por la experimentación. “La ventaja de grabar en un estudio es que puedes hacer el tonto y, si no te gusta el resultado, no se lo enseñas a nadie. Me daba vergüenza incluso mostrar lo que hacía al resto de la banda, que está ahí mirándote... Pero después la gente te va diciendo ‘eh, eso que has hecho está genial’ o que les gusta y te da mayor seguridad y sigues adelante”, confiesa el artista. “Los fans quieren que les sorprendas; que seas interesante. Y estoy contento de poder grabar álbumes tan dispares entre sí”, afirma tajante. Mientras que con “The English Riviera” alcanzaron la fama mainstream, un sector de la crítica señalaba la incapacidad del grupo para “involucrar al oyente física o emocionalmente”. “No le tengo miedo a Pitchfork (risas). Sonará egocéntrico pero sé hacer música y sé lo que ha costado hacer este disco. A algunos no les gustará, pero para mí es el disco más personal a nivel de letras. Bueno, el más personal de todos fue el debut, todo grabado en un dormitorio. ¿Qué hay más íntimo que eso?”, se pregunta Mount.
 

“Love Letters” se nutre de su vida durante las largas giras, “lo que significa estar lejos de tu familia, echarles de menos, sentirte fuera de lugar. El último tema del disco, ‘Never Wanted’, trata eso de manera literal”. Joe Mount, cabeza y corazón de Metronomy, quien pueda parecer déspota a momentos y extremadamente sensible a otros, ha encontrado su lugar en el mundo y en la banda. “Para mí, Metronomy sigue siendo un hobby al que cada vez le dedico más tiempo. Si dejo de pensar en el grupo así, en términos de diversión, tendré que dejar de tocar”, asegura. “Pero tengo que ganar dinero para que no le falte de nada a mi hijo cuando muera”, bromea con un sentido del humor algo cafre. “‘Love Letters’ mira al pasado, desde un punto de vista actual, sin querer hacer el típico refrito de estilos. Es casi imposible hacer algo completamente nuevo, ¡llevamos centenares de años componiendo música! Solo intento ser honesto con las influencias y hacer algo fresco”, puntualiza. “Love Letters” ya está en la calle, esperando para ser degustado en las distancias cortas y con las luces semi apagadas.

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