“No uso la palabra “moderno'”
Entrevistas / Lorena Álvarez

“No uso la palabra “moderno'”

Jorge Obón — 13-06-2014
Fotógrafo — Maria Jose Hasta

“Dinamita” (Producciones Doradas) es lo nuevo de Lorena Álvarez, pero esta vez acreditado a Lorena Álvarez y el Coro de Ladinamo y El Patio Maravillas. Son cuatro canciones nuevas y una revisión a capela para viajar de la noche a la tormenta, y de esta, a un amanecer dulce. Nos colgamos del teléfono con ella para hablar del Círculo de Bellas Artes de Madrid, la gira con coros locales, la tristeza y el desánimo, el punk, Nacho Vegas, y la gozosa actuación que tuvo lugar en el Teatro Lara en diciembre de 2013.

– Me ha sorprendido mucho saber que tu nuevo disco no era un álbum sino un EP. Sospecho, y corrígeme si me equivoco, que sueles llevar un buen ritmo componiendo, ¿por qué entonces un disco tan cortito?

Lorena Álvarez: Sobre lo del buen ritmo componiendo, depende de con quién lo compares, pero yo creo que no, que conozco a mucha gente que casi cada día hace una canción, y a mí, para que me salga una buena tengo que estar muy concentrada. Tardo en componer canciones porque a veces no tengo nada que decir, otras veces no estoy concentrada, y me da la sensación de que no me gusta tampoco todo lo que me sale, por eso yo creo que voy muy despacio. Si desde fuera se ve que llevo un buen ritmo, me alegro, pero es un EP porque no tengo más canciones, solo esas cuatro, que las estuve escribiendo durante el año pasado. El primer disco, por ejemplo, tiene canciones que escribí durante tres años o así. Entonces, salieron juntas y desde fuera parece que es que te vienen las canciones, te salen ya y sacas un disco pero aquellas canciones me costaron años, y ahora lo mismo. Empecé a tocar mucho y las canciones las hago cuando estoy sola o cuando estoy concentrada sin muchos estímulos de exterior, y el año pasado, como estuvimos tocando tanto, no tenía tiempo para escribir más canciones, y escribí cuatro, por eso he hecho un EP.

– Claro, es lo normal, el primero disco siempre es la recopilación de lo que has hecho en tu vida hasta ese momento, y después, hala, hazte otro, pero en un año.

LA: Claro, parece que hay unos tiempos que hay que cumplir, pero yo no estoy de acuerdo con eso, y de hecho, cuando grabé el primero, sabía que iba a grabar un disco, pero después de grabarlo tampoco sabía si iba a grabar otro. No me voy a poner una obligación de, venga a sacar discos como churros, no. Los sacaré cuando tenga cosas que me gusten y que me parezca que están bien, y si no, no.

– Vale, pues corrígeme si la siguiente idea también es errónea, pero entre “La cinta”, “Anónimo”, y después tus directos, va habiendo cada vez más gente a tu alrededor. Recuerdo cuando tocaste en el teatro Lara, que los que te acompañaban no te cabían ni siquiera en el escenario y tocaban en los pasillos entre las butacas…

LA: Ese fue el culmen de mi carrera, de verdad, a partir de ahí, todo va hacia abajo. Ese día fue muy especial, y ya teniendo ese referente, ahora me da más miedo, ahora ya no voy a hacer algo que mole tanto como aquello.

– Molar, moló mucho, pero también mola verte de una manera más recoleta.

LA: Ah, ¿sí?

– Sí, claro, la cuestión es que parece que cada vez metes a más músicos o cantantes en tus canciones.

LA: Sí, pero eso es porque todas las canciones las había grabado sola. Había hecho toda la música, había grabado todos los instrumentos en mi casa, y después me propusieron tocar y yo no me veía tocando, ¿qué voy a tocar yo? Si nunca me había subido a un escenario, y aparte, no podía tocar todo lo que había grabado. ¿Qué hacía?, ¿lo grabo y me pongo a cantar por encima? Pues no. Entonces invité a unos amigos míos que son Laura (Llamas) y Jaime (peSeta) de los que surgió lo de la Banda Municipal, y después empiezas a tocar con gente y mola mucho porque siempre salen cosas que no te esperas, porque yo soy muy mandona y no dejo nunca a nadie hacer lo que quiere… les obligo a que hagan solo lo que yo les digo, pero te lo pasas muy bien, la verdad. Entonces, en el Lara invité a muchos amigos porque me gusta que cuando voy a los sitios pueda colaborar con gente porque sino al final parece que estás tú solo con tu rollo… Es que es muy interesante colaborar con la gente para cualquier cosa.

– Hacíamos un chiste hace poco en un programa de radio diciendo que lo difícil no era que te presentaran a alguien que hubiera tocado o cantando contigo como Roldán, sino que lo difícil es conocer a alguien que no lo haya hecho todavía…

LA: Bueno, bueno, pues cuando escuches unas colaboraciones mías que he hecho con alguna gente que van a salir dentro de poco, lo vais a flipar.

– ¿Y no me puedes dar una pista?

LA: No porque no son discos míos. Es gente que me ha invitado a cantar canciones con ellos, y ya lo dirán ellos cuando crean… Fíjate que me gusta hacer cosas con mis amigos, y con Roldán, estudiábamos juntos en Cuenca y somos amigos desde hace muchos años, y es el que me acompaña a mí. Bueno, me acompaña él a mí y le acompaño yo a él en conciertos.

– Vamos con la cuestión del coro en este disco, ¿cómo surgió la idea y por qué?
 LA: Esta idea, como todas las ideas, siempre surge sin pensarlo demasiado, y la primera vez que lo pensé fue después del teatro Lara, que lo pasamos tan bien y nos gustó tantísimo la experiencia, que me quedé con las ganas de hacer algo con ellos, y después, como tenía estas canciones, han seguido un proceso distinto. En el primer disco, yo empezaba a hacer una canción y la grababa, hacía todos los arreglos y terminaba las canciones yo sola, pero en este caso tampoco tenía espacio para grabarlas porque he estado viajando mucho, entonces simplemente me grababa a mí con la guitarra y la voz, no las terminaba como antes, y entonces empecé a pensar que estaría bien, en este caso hacerlo con el coro de Ladinamo para que participaran e hicieran unos arreglos que yo no había hecho. Después la idea fue creciendo porque pensé que tenía mucho que ver con la música popular. Me gusta mucho la idea de los coros porque es mucha gente cantando junta. Todos hacen lo mismo sin competir con el único ánimo de pasárselo bien, y ya le empezamos a dar vueltas hasta que al final nos juntamos, lo grabamos en directo, que es algo que no había hecho nunca tampoco. Luego se me ocurrió la idea de la gira, porque como no voy a poder llevarlos a todas partes, en cada ciudad en la que toque, colaboraré con un coro local. Es una manera de escuchar las voces de cada sitio, y de participar con la gente en cada lugar, porque si no, al final parece que estás tu solo con tu rollo.


– Vaya, que uno se puede imaginar que al final te gustaría que fuera tu público el que cantara y tocara en tus conciertos mientras que tú te sientas a mirar, ¿no? Un poco en la línea de lo que empezó a ocurrir en Cats.

LA: Sí, bueno, ¡es que eso ya lo hicimos una vez! No, no querría sentarme a verlos, pero cantar todos juntos, sí. Lo digo muchas veces, la música sirve para unir, y sobre todo para pasárselo bien. Lo he dicho muchas veces, pero en la música popular, los músicos no están alejados de la gente que está bailando, está todo el mundo en lo mismo, pasándoselo todo el mundo bien. Eso es lo que me gusta. No me gusta nada que un artista esté en una esfera superior y no esté al lado de la gente. Me parece una ridiculez, la verdad.

– Tengo entendido que entre las voces hay gente que sabía muy bien lo que hacía, pero también otra que se enfrentaba por primera vez a algo así, ¿por qué o para qué esa mezcla?

LA: Es que el coro de Ladinamo es un coro amateur formado con gente que no tenía conocimientos previos, pero ahora ya, formando parte del coro, ya los tienen. No es que algunos de ellos no supieran música sino que empezaron así, pero ahora ya es un coro formado por gente que tiene, en general, más conocimientos musicales. No había nadie en el coro que no supiera cantar… ¡menos yo!

– Y ahora sobre el Círculo de Bellas Artes… mira que hay sitios en Madrid, ¿por qué el Círculo?

LA: Por una cuestión de acústica y porque es un edificio emblemático. Quería grabarlo con Rafael Martínez del Pozo, con el que grabé el otro disco también, y estuvimos pensando dónde grabarlo. Es un chico que le da mucha importancia a que el sonido sea natural, que se sientan los espacios… Graba de una manera que tiene mucho que ver con la música que yo hago, entonces, como no nos podíamos desplazar a sus estudios porque el coro es un montón de gente, había que hacerlo en Madrid, y queríamos un sitio un poco especial, que tuviera un sonido bonito y que fuera un sitio agradable. Al final nos dejaron la sala Valle-Inclán del Círculo de Bellas Artes, con unas vistas sobre toda la ciudad de Madrid que estaban muy bien, y allí lo grabamos.

– En “Dinamita” no hay invitaciones para hacer fiestas o comer paella, sino más bien despecho, dolor, y susto, ¿cómo es que te ha salido un disco tan oscuro?

LA: Pues no lo sé. Yo hago las canciones, y luego la gente es la que dice si son alegres o son tristes. No lo sé porque no sé ni de qué van las canciones.

– Pues la reunión de estas canciones es algo curioso, incluso desde el punto de vista del orden, con esa oscuridad al principio, que se transforma en un remanso de paz al final del disco…

LA: Esas cosas, muchas veces se hacen sin pensar. Yo me estoy viendo obligada a tener que reflexionar sobre todo lo que hago, porque pasa eso, que cuando haces una cosa, la gente lo interpreta de muchas maneras, y al final te acaban preguntando según sus interpretaciones, por qué lo has hecho así, y me veo obligada a defender cosas y a explicar cosas que cuando las estoy haciendo, no estoy pensando en nada en concreto, y además es una premisa que tengo. Parece que se obliga constantemente a todo el mundo a justificar lo que hacen, y hay otra manera de hacer las cosas que son porque te salen así, y claro que tienen un sentido, pero pesa más la intuición. Y ahora, por ejemplo, el orden de las canciones no fue algo consciente, o sea, una vez que está terminado y lo veo, digo sí, es como un viaje y al final acaba bien, es un poco tormentoso pero es como la vida misma.

– Precisamente, cuando te han obligado a plantearte o replantearte, o justificar las cosas que has hecho, pensando en tus dos discos anteriores, ¿cómo te sientes?

LA: Por un lado, a veces pienso, dejadme en paz, pero por otro lado, la verdad es que me siento muy contenta de poder hablar y de que la gente me escuche, y eso es una suerte que no todo el mundo tiene, y también está muy bien pensarlo una vez que está hecho. No antes, antes no creo que haya que pensar nada, pero una vez que está hecho, sí que está bien analizar las cosas, porque puede tener muchos significados, y me gusta que me obliguen a pensar en las cosas que voy haciendo.

– Yo te hacía en Madrid, y me ha sorprendido que te hayas marchado a Barcelona, e igual que en tu música, Madrid se ha notado aunque fuese por el coro de Ladinamo, ¿hay algo de Barcelona que te esté llamando ya la atención?

LA: Lo que más me llama la atención de Barcelona es la rumba catalana, pero tampoco he contactado con mucha gente de la rumba, pero tampoco creo que se note mucho Madrid en mi disco, porque no he vivido mucho allí. He estado algunas temporadas en Madrid, pero no sabría decir lo que tiene de Madrid.

– Influye en el hecho de que igual que has dicho que te gustaría hacer canciones con coros de otros lugares, circunstancialmente estabas en Madrid, y a este disco le ha tocado el coro y el sonido del Círculo de Bellas Artes.

LA: Sí, eso sí, porque hacía el gran concierto en Madrid, y tenía que colaborar con un coro y me recomendaron este, y ahora somos amigos y todo… Sí, en Barcelona estoy haciendo algunas cosas con otros músicos que hay por aquí, pero no llevo mucho tiempo aquí, y no conozco mucha gente todavía, pero bueno… Ya haré alguna versión en catalán.

– Entonces, yendo despacito, lo que me imagino es que no estás pensando en absoluto en un álbum largo.

LA: No, la verdad es que no. No tengo ningún plan.

– No te conozco personalmente, pero tenemos algún conocido en común, y todos coinciden, no hay nadie más punk que Lorena, ¿por qué crees que lo dicen?

LA: Ah, ¿sí? ¡Quién te ha dicho eso que les doy una hostia!

 – Pues mira, desde Roldán hasta Nacho Vegas.

LA: ¡Eso son mitos! Yo soy una persona muy dulce. Supongo que es porque quiero hacer lo que quiero hacer, y como eso hoy en día es difícil… no sé si es por eso.

– Forma parte del punk también. También es punk que no haya intermediarios y hacértelo tú mismo.

LA: Para mí es eso también, no es que escuche música punk, pero entiendo que también es…

– ¿Una actitud ante la vida?

LA: Sí, una manera de hacer las cosas que uno quiere y como las quiere hacer sin dejarse influenciar, aunque te influencia todo pero es importante ser cabezón y hacer las cosas como quieres porque cuesta mucho hacer las cosas como uno quiere. Hay muchos impedimentos por todas partes, muchos problemas… y supongo que es por eso.

– Oye, una cosa es que seas amiga de Nacho Vegas, y otra es que vaya y te dedique una canción en su disco, ¿cómo se te quedó el cuerpo cuando lo supiste?

LA: Pues muy emocionada, me quedé flipando. Además, la primera vez que la escuché era una noche que no podía dormir y me levanté como a las seis de la mañana y justo miré el ordenador y me encontré con un mail de Nacho en el que me enviaba la canción. Había tenido una época en la que no estaba muy contenta… y mira, quizás el disco también refleja un poco eso, y cuando escuché la canción, me llenó de orgullo, de alegría, y me dio mucha fuerza para seguir adelante, porque que alguien te escriba una canción tan bonita como esa, dando importancia a lo que hago, me da muchísima fuerza para seguir adelante. Cuando te desanimas, siempre gusta que alguien te anime de esa manera. De hecho, cuando estoy un poco desanimada me la pongo, y ¡vamos!

– Claro, claro, tenga su propia terapia personal con una canción.

LA: Claro, a la gente le vendría genial que le escribieran canciones así. La gente estaría más contenta, eso te lo puedo asegurar.

– Pues nada, oye, a retomar la idea de Momus, que hará unos quince años, al necesitar recaudar dinero por una cuestión judicial, anunció que a cambio de una determinada suma, componía una canción dedicada a todo aquel que lo quisiera, y su siguiente disco fue ese, “Stars Forever”, y es probablemente su mejor álbum.

LA: Ah, pues mira, ya lo había hecho alguien, pero es una buena idea.

– ¿Y qué te parece todo el revuelo que se ha montado después de la publicación del disco de Nacho Vegas?

LA: Ay Dios, sabía que me iban a preguntar esto en algún momento.

– Puedes también decirme que no tienes ninguna opinión al respecto, eh…

LA: Lo que pienso es que aunque respeto mucho a Nacho Vegas, siempre he dicho que no me gusta mucho lo que hace, pero más allá de mi gusto personal, me parece que lo que hace es muy interesante, y sobre todo lo valoro mucho porque es una persona que también hace lo que quiere y como lo quiere hacer. Entonces, lo que ha pasado… es que no sé qué decir, la verdad. Solo puedo decir que valoro muchísimo lo que hace Nacho.

– Incluso puede ser que lo nuevo que hace te guste más que lo anterior.

LA: No, me gusta igual que antes.

– ¿Y qué sientes cuando ves que algunos de tus conciertos se llenan de hipsters de peluquería que piensan en ti como en lo más cool del mundo?

LA: Esta pregunta me la hacen mucho y me hace mucha gracia porque aquel día del Lara no estaba mirando quién había en el público porque estaba todo oscuro y no veía lo que había… Me hace gracia porque todo el mundo me dice, es que está lleno de modernos, y digo tú también estabas allí… No lo entiendo muy bien, porque cuando veo el público de mis conciertos, hay gente joven pero hay gente mayor también: No separo a la gente en esos términos. No uso la palabra “moderno”, porque es gente joven a la que le gustan ciertas cosas. Ese día había gente de mi pueblo que vinieron a Madrid a ver el concierto, había padres con hijos y muchos otros tipos de gente, así que cuando me dicen eso, yo digo que venga quien quiera.

– Claro, si había gente de muy distinto pelaje y eso está muy bien, como cuando empezaron a corear “que suba Christina” y tú preguntaste si se encontraba allí la Infanta Cristina, y Christina Rosenvinge allí delante…

LA: Es que yo no sabía que estaba allí. Después me sentí muy mal porque tampoco entendía por qué la gente se rió tanto de esa broma, y yo digo, pues vaya broma más cutre que acabo de hacer y vaya gracia que les hace, y después cuando se acabó el concierto ya me dijeron que estaba Christina Rosenvinge allí, y digo, bueno, espero que no se haya molestado. Después incluso me vino a saludar al camerino, y de hecho no lo relacioné con lo anterior y no me di cuenta de decirle, oye, perdona por esa broma, pero es que no caí en ningún momento. Fue muy gracioso todo.

– ¿Y sobre conciertos y giras, vas a seguir dando tantos conciertos como hasta ahora, vas a parar un poquito?

LA: Pues depende de si la gente quiere que vayamos a tocar o no. Nosotros estamos muy dispuestos a ir a tocar donde nos llamen. Ahora haremos unos cuantos conciertos para presentar el “Dinamita” este, pero no me gustaría hacer muchos conciertos tampoco, me gustaría hacer pocos y que fueran especiales. Son conciertos difíciles de preparar por el coro, con lo que no tocaremos en muchos sitios, pero si nos invitan a sitios que nos gusten, iremos.

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