No sólo música
Entrevistas / Phoenix

No sólo música

Xavi Sánchez Pons — 26-09-2006
Fotógrafo — Archivo

Tras dos discos irregulares, Phoenix entregan su trabajo definitivo. “It’s Never Been Like That” (Emi) es pop del bueno, del que se pega y no se va, del que te hace bailar, del que, en definitiva, emociona. Los parisinos la han clavado, y volverán a visitar España en octubre para demostrarlo encima de un escenario. El 14 en Barcelona (Bikini) y el 15 en Madrid (Sala Heineken).

Grupo trendy donde los haya, el nombre de Phoenix empezó a sonar entre la comunidad indie gracias a una canción incluida en la banda sonora de “Lost In Translation”, la mágica “If I Ever Feel Better”. Se trataba de un corte que sintetizaba a la perfección el sonido de los parisinos hasta la fecha: un particular pop a la Fleetwood Mac con arreglos electrónicos y aires indies. En su nuevo disco, “It´s Never Been Like That”, apenas hay rastros de esa fórmula. Phoenix se reinventan y apuestan por una inmediatez y un nervio inéditos en su carrera. Dejan atrás los ampulosos y sofisticados arreglos electrónicos que lastraban sus composiciones pasadas, y aciertan de pleno. Thomas Mars (cantante) se explica. “Para nosotros la forma en que se graba un disco tiene mucho que ver con el resultado final, y para nuestro nuevo álbum queríamos cambiar. Grabamos el disco de una manera muy cruda, rápida y con mucha presión. Y eso se nota. Además las nuevas canciones son diferentes y no necesitan muchos arreglos”.

"Estamos en una multinacional pero hacemos las cosas a nuestra manera"

Gracias a este cambio, Phoenix entregan su colección de canciones más inspirada, una verdadera masterpiece de pop de “ahora” plagada de hit-singles (“Rally”, “Consolation Prizes”, “Napoleon Says”, “One Time Too Many”). Así que ya no hay excusa para no acercarse a ellos. Han dejado de ser carne de programa televisivo de tendencias, y han pasado a ser un grupo de pop con mayúsculas. “Dos cosas cambian en este disco. Primero queremos transmitir ‘verdad’ con las canciones. Las letras son muy personales y son un testimonio de lo que sentimos ahora mismo de una forma muy directa. Por eso un montón de las tomas finales del disco son las primeras que grabamos. Y otra cosa importante que cambia en este disco es que como apenas hay arreglos, estos tienen más espacio para expresarse. Si tocas a un volumen alto una simple guitarra, puede ser algo muy poderoso”. En este nuevo camino Phoenix se acercan más al mejor pop de guitarras inglés de los ochenta. Orange Juice, Aztec Camera, o Prefab Sprout, grupos reverenciados en la actualidad por la comunidad indie, son referencias claras en un grupo que siempre ha llevado bien eso de estar entre dos aguas. Phoenix están en una multinacional, pero sus seguidores se encuentran, principalmente, en el otro lado. “Estamos cómodos en esa situación. Estamos en una multinacional pero hacemos las cosas a nuestra manera. Lo más importante es como haces tu música, si eres honesto… Cuando entras en un estudio profesional y ves los discos de oro colgados en la pared y las listas del Billboard Magazine, te das cuenta de que ese no es el objetivo. Si estás cerca de ese ambiente, tu idea es la de vender discos. Y nosotros estamos muy lejos de esa forma de pensar. Queremos estar a gusto con la música que hacemos y el resto nos da igual. La música tiene su propia vida, y a cuanta más gente llegue la nuestra mejor”. ¿La razón de ser de este fandom indie? Pues parte se debe a la relación que mantienen con el clan Coppola. Roman se encarga habitualmente de los clips de los parisinos (el vídeo “Long Distance Call”, primer single del disco, lleva su firma), y Sofia, además de incluir canciones de Phoenix en sus bandas sonoras, se ha convertido en la pareja fija de nuestro entrevistado, Thomas Mars (la prensa rosa asegura que ya esperan su primer hijo). De hecho, es muy posible que el estatus de banda cool a rabiar de los franceses suba enteros por su cameo en “María Antonieta”, la nueva película de Sofia Coppola, donde Mars y cía. aparecen vestidos de época interpretando una canción. “´María Antonieta´ es una película conmovedora, es el mejor final para la trilogía. Y lo de utilizar canciones pop modernas en la banda sonora funciona a la perfección. Nosotros aparecemos en la película como unos músicos que tocan un ancestro de la guitarra moderna. Compusimos una canción con instrumentos antiguos como las que se hacían originalmente en el siglo XVIII. Fue todo un reto”.

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