Tras haber pasado de trio a duo, Keith Murray y Chris Cain (o lo que es lo mismo: We Are Scientists) regresan con un nuevo trabajo bajo el brazo. “Helter Seltzer” (100% Records, 16) ha sido producido por Max Hart, colaborador de Katy Perry que ya tocó con la banda en “Brain Trust Mastery” (EMI, 08) y supone el paso definitivo desde el revival post-punk al pop más ochentero. Lorenzo Sanz los pilló en Ibiza hace unas semanas y aprovechó para hacerles una breve entrevista.

“Helter Seltzer” dista de lo que normalmente habéis hecho. ¿Ha sido premeditado este cambio en vuestro estilo de música?
Creo que “premeditado” no sería la palabra correcta. Como cualquier fan de la música en el mundo con cierta idea, nuestros gustos evolucionan, y hay nueva música que nos influencia y emociona. Si todos nuestros álbumes sonaran de la misma forma, no tendría sentido hacer nuevos. Así que esperamos y nos exigimos que este trabajo fuera distinto a lo que habíamos hecho previamente, aunque no teníamos una idea clara de “cómo” iba a ser ese cambio. Nos dedicamos a seguir nuestro instinto y escribimos lo que más nos iba emocionando.

“Si todos nuestros álbumes sonaran de la misma forma, no tendría sentido hacer nuevos”

Habéis trabajado con Max Hart, vuestro ex-teclista, que ha estado trabajando con Katy Perry los últimos tres años. ¿Fue difícil convencerlo para que participara en la grabación?
Participar en este álbum fue en realidad idea suya. A él le había encantado tocar con Katy, pero se dio cuenta de que estar de gira con uno de los mayores nombres del mundo le impedía tener tiempo de explorar sus propios proyectos. Se fue de su banda al mismo tiempo que nosotros terminamos de escribir el álbum, nos llamó y se nombró a sí mismo productor. No hizo falta convencerlo mucho.

El sonido de este álbum en general es más pop. ¿Entrasteis ya al estudio con esta idea o tuvo algo más que ver con Max?
Bueno, al escribir el álbum nos dimos cuenta de que la dirección de las canciones que más nos interesaban tenía más que ver con el pop, así que cuando Max vino y se ofreció para producirlo, su reciente experiencia con Katy Perry fue el clic perfecto. Debido a nuestros gustos e intereses a la hora de componer, sabíamos que no corríamos ningún peligro real de que hiciera que nuestro álbum sonara tan pop como el de ella, nuestras inclinaciones siempre se han ido más por otro sitio. Fue muy divertido que Max aportara su lado pop a nuestras canciones de rock.


Grabasteis el álbum en Brooklyn. ¿Qué ventajas hay en grabar un disco cerca de casa?
Es genial poder irte del estudio y desconectar, seguir con tu vida cotidiana, quedar con tus amigos y dormir en tu propia cama. En nuestros tres primeros álbumes, nos decantamos por grabarlos en cortos y densos periodos de tiempo, lejos de casa, y al final nos sentimos muy resentidos. La mayoría de las mejores ideas para esos álbumes nos surgieron antes de que empezáramos a grabarlos. Con este disco sentimos menos presión, ya que pasamos tres meses de grabación en horario de trabajo normal en nuestra ciudad. Podíamos despistarnos más y jugar un poco en el estudio y si, al final del día, no nos gustaba lo que teníamos, tampoco pasaba nada. Podíamos volver a casa y regresar al día siguiente, frescos y con ganas de ser creativos, en vez de estar preocupados de fechas límite y gastos. Era una forma de grabar mucho más sana, productiva y creativa.

Decís cosas muy bonitas sobre vuestro equipo en los créditos del álbum. ¿Qué importancia han tenido en el resultado final del álbum?
Escribimos, grabamos y tocamos música porque es algo que nos encanta. Es muy importante para nosotros que la gente con la que trabajamos sea gente a la que queramos. Nunca hemos hecho nada con un productor que no conociéramos. De hecho, los tres productores con los que hemos trabajado son amigos nuestros, personas con las que espero seguir teniendo una amistad estrecha tiempo después de dejar de tocar. Ariel Rechtshaid, al que conocimos porque era el primer manager de nuestro compañero de habitación, produjo nuestros primeros demos y tres álbumes. Él nos presentó a Chris Coady, que se encargó de dirigir nuestro segundo y tercer álbum, produjo el cuarto y mezcló el último. Ariel también nos recomendó contratar a Max, productor de este álbum y teclista de nuestro segundo álbum. Max nos recomendó contratar a Keith Carne, nuestro batería en el cuarto álbum y que ha tocado en éste. Así que, para bien o para mal, intentamos mantener nuestra relaciones profesionales lo más personales e íntimas posibles. Nunca hemos querido sentir la música como un negocio.

Personalmente echo de menos alguna canción más, ya que el álbum es bastante corto. ¿Excluisteis del álbum otras canciones?
He llegado a la conclusión de que ningún álbum debería superar las diez canciones. Nuestro primero tenía doce, dos canciones de más. Los primeros tres álbumes de Weezer tienen diez canciones, la cifra perfecta. Se puede mejorar muchísimos álbumes en el mundo acortándolos a diez canciones. Yo soy uno de esos cabezotas que piensan que el “White Album” debería haber contenido diez canciones.

En mi círculo cercano, se compara este álbum con “Barbara”. ¿A cuál pensáis vosotros que se le acerca más?
Creo que este álbum se acerca más a “Brain Thrust Mastery” (EMI, 08) y a “TV En Français” (Dine Alone, 14), y pienso que, de los primeros cuatro álbumes, son los más aventurados e interesantes. Sí que pienso que este álbum es parecido a “Barbara” (Pias, 10) en que es extremadamente desgarrador, contundente y pegadizo, lo que era nuestro interés primario al grabar el disco. Creo que, más que nada, nos estamos acercando cada vez más a un sonido típico de “We Are Scientists”, y que cada disco es una síntesis perfeccionada de los sonidos de trabajos anteriores.

“Too Late” fue vuestro segundo single y el video clip es bastante divertido y de bajo presupuesto. ¿Es la única forma rentable de lanzar dos o tres videos por álbum?
La clave del asunto es que, en la actualidad, YouTube es el medio número uno de acceso musical por parte del público, así que ponemos especial interés en que nuestras canciones estén disponibles en esa plataforma. Para muchas bandas, eso significa hacer videos baratos y simples como lyric videos, o que la pista suene sobre una imagen estática, lo que nos parece una oportunidad totalmente desperdiciada. Si subimos algún video a YouTube, queremos que al menos tenga un poco de espíritu. Las abejas y bailarinas vestidas de tigre ayudan a cualquier canción, creo.

Se puede mejorar muchísimos álbumes en el mundo acortándolos a diez canciones”

¿Qué importancia tiene en vuestra música ese “lado divertido” que siempre mostráis?
No creo que sea particularmente importante para nuestra música, sino para la banda. No es que nuestras canciones sean muy divertidas, pero como personas, es muy importante esa comedia y diversión. Lo que más nos gusta a Chris y a mí el uno del otro es nuestra capacidad para hacernos reír, así que sería muy poco representativo respecto a nuestra banda no darle la importancia que merece.

“Classic Love” también es uno de vuestros nuevos singles y videos. Es bastante simple, hecho a partir de dibujos que pasan la mayoría del tiempo atropellando animales en un viaje en coche. ¿Tiene el vídeo algún significado oculto?
La verdad es que no. Sólo quería hacer un video muy surrealista. Las partes de conducción del video me recordaban a David Lynch, a cosas como “Lost Highway” y “Mulholland Drive”, ambas de las cuales incluyen escenas de conducción bastante extravagantes. No soy lo suficientemente pretencioso en pensar que cualquiera de esas referencias a David Lynch se muestran en el video. Se me da bastante bien dibujar animales, creo.

Vuestro primer video “Buckle” está cerca de alcanzar las 100.000 visitas. Es la canción que abre el álbum. Sería muy impresionante saber si esas botellas de cristal son reales…
Bueno, por supuesto que son reales. Las botellas que rompemos en el video eran solo una pequeña parte de todas las que teníamos. Cuando terminamos el video, nos dedicamos a destruir las cajas de champán sin usar, una a una. Lanzamos botellas desde tejados, las destrozábamos en los cascos de los barcos de desconocidos. En general, el presupuesto en cristal ascendió a 300.000 dólares. Mereció la pena cada penique.