“La música es algo muy abstracto”
Entrevistas / Nathan Fake

“La música es algo muy abstracto”

Jorge Ramos — 06-04-2020
Fotógrafo — Laura Lewis

Nathan Fake se hizo un hueco en la escena electrónica de los dos mil debutando con “Drowning In A Sea Of Love” (Border Community, 06), un disco que mezclaba la rocktrónica de la época con altas dosis de psicodelia y una personal elasticidad melódica. Célebres fueron también las remezclas de dos de su temas por parte de Four Tet y James Holden. Tres discos después, oscilando entre la experimentación y la adhesión a cierta electrónica de club con ADN rave, Nathan Fake entrega “Blizzards” (Cambria Instruments, 2020), un álbum pensado para el directo y registrado casi como si de una sesión se tratase.

¿Cómo estás viviendo el editar el disco en tu propio sello, después de haber trabajado con Border Community o Ninja Tune?
Me siento muy ilusionado con este nuevo disco, precisamente porque esta vez aparece editado en mi propio sello, Cambria Instruments. El motivo es simplemente que me apetecía gestionar y controlar todo el proceso. Se aprenden cosas nuevas y quieres que todo salga mejor que normalmente, pero por lo demás todo es lo mismo. No suelo escuchar mi música una vez la he terminado porque a estas alturas ya no sabes ni lo que sientes después de haberla hecho y haber trabajado tanto sobre ella. Pero sí que tengo una ilusión diferente.

Una de las características del disco es que has intentado trabajar con tomas únicas. ¿Cómo lo has hecho? ¿Improvisando sobre unos loops, haciendo una pre-producción y finalmente de ahí volcando una sesión…?
Ha habido un proceso diferente para cada canción. He intentado simplificar el proceso al máximo, eso sí. Hay ideas que pueden desarrollarse mucho y pueden hacerte llegar a sitios muy interesantes a base de repetir y trabajar y trabajar, pero al mismo tiempo es cierto que también hay ideas que surgen en el momento y son lo que son, inmediatas, puras, y hay algo muy interesante en intentar trabajar esa parte también. Es lo que he tratado de hacer con este disco. A partir de ahí, cada canción ha tenido su tratamiento y su método, pero el punto de partida ha sido ese.

“Hay gente a la que le gusta mucho tener un equipo caro, y que además se lo puede permitir. Me parece genial, pero después hay que hacer sonar las cosas”.

¿Cuál es el motivo que te ha llevado a tener esa aproximación a la hora de producir el disco? ¿Es posible que en la música electrónica y en la música en general se esté perdiendo cierta frescura o componente orgánico debido a las infinitas posibilidades técnicas que existen y a la tendencia a sobreproducir todo?
Para ser sincero, y creo que puede estar relacionado con lo que dices, en gran medida lo he hecho así porque he pensado mucho en cómo llevarlo al directo. Me pasa que cuando escucho directos míos me gusta la ejecución y la inmediatez que a veces se genera en la interpretación del momento. Me interesaba encontrar un punto así para este disco, así que he trabajado de esta manera.

En los procesos creativos siempre está presente esa eterna duda de cuándo hay que dejar de darle vueltas a algo, cómo llegar a decidir que lo que estás haciendo está terminado.
Eso es lo difícil. Intento no caer en rehacer las cosas de nuevo o procesarlas demasiado. Y eso es algo complicado sobre todo cuando trabajas solo. Puedes seguir hasta el infinito. En cualquier caso, hay que saber encontrar un buen equilibrio entre el sonido que buscas y las vueltas que le das al tema.

Alguna vez has hablado de una técnica que tú utilizas, a la que llamas erosion of sound [erosión del sonido], mediante la cual vas aplicando capas de procesamiento sobre un sampler limpio hasta que encuentras, digamos, el punto dulce de cocción. Saber diagnosticar eso es todo un arte.
Sigo trabajando así. Me gusta encontrar el punto justo de saturación y procesado en el que las texturas están perfectas, o al menos están como yo quiero. No sé explicarlo exactamente, pero creo que, aunque saque discos algo diferentes entre sí, hay algo que es característico en mi música y por lo que se me reconoce. Quizá algo tiene que ver con esta manera de producir, más allá por supuesto de por los arreglos y las melodías.

También declaras haber utilizado un setup restringido en esta ocasión. ¿Con qué herramientas sueles trabajar? Una vez leí que empezaste en esto investigando con qué trabajaba gente que te gustaba de joven como Orbital o Aphex Twin.
Mi setup actual no es el mejor ni el más caro. Creo que es importante saber sacarle provecho a las características del equipamiento con el que cuentes, conociendo también sus limitaciones. Actualmente trabajo, por ejemplo, con una caja de ritmos Akai y un par de sintetizadores Yamaha, uno polifónico y otro monofónico. Uso un par de instrumentos digitales también, pero realmente no me rompo la cabeza mucho respecto a eso. Hay gente a la que le gusta mucho tener un equipo caro, y que además se lo puede permitir. Me parece genial, pero después hay que hacer sonar las cosas. Yo intento concentrarme más en ese aspecto.

“En la música electrónica la sugestión es muy poderosa y evoca algo diferente a cada persona. Al hacerla puedes pensar en todo tipo de conceptos no necesariamente musicales, pero esa sinestesia sobre todo se revela en la escucha”.

Lo importante es el indio, no las flechas.
De hecho ahora estoy mucho más satisfecho respecto a cómo suenan mis producciones que cuando empecé. Posiblemente son cosas a las que el artista le da un millón de vueltas y que no necesariamente se notan en una escucha posterior, pero siento que este disco suena muy bien, o al menos muy cerca a como a mí me gusta. Y está bien que tú como oyente no tengas por qué enterarte o ser tan consciente de todo lo que hay detrás.

Es tu quinto disco y de repente si lo piensas llevas media vida en esto. Empezaste antes de los veinte.
Precisamente ahora miro atrás y me doy cuenta de que antes no me fijaba en un montón de cosas a la hora de hacer música, cosas en las que me fijo ahora. Es porque sabía menos, pero eso también es bueno. Esa frescura inconsciente. Cada época es diferente y tiene sus características. En cualquier caso, siempre es necesario trabajar con buenas ideas, creo que eso hace que te pueda salir algo que merece la pena, independientemente de que seas un chaval o alguien muy experimentado.

El álbum se titula “Blizzards” [tempestades]. ¿Hay cierta alusión simbólica tras el título? Se dice que viene a colación de la situación en Reino Unido con el asunto de Brexit.
Es difícil saber por qué pasan ciertas cosas o qué creerte de lo que te cuentan. Todo obedece siempre a una agenda. El título creo que le va bien a mi música, y además fonéticamente es una palabra que suena muy bien, me gusta. Así que puede funcionar de las dos maneras. Por un lado, sin ser una declaración de nada, sí refleja lo que está pasando socialmente en Reino Unido, algo de lo que probablemente en diez años nos hayamos olvidado o de lo que a esas alturas nos reiremos, ya te digo que las cosas que pasan a veces no sabes ni qué son ni por qué son; y por otra parte es simplemente una palabra que puede describir mi música.

Explicando la música con conceptos no musicales puede hacer que la escucha se dirija hacia ciertos terrenos.
Por eso no me gusta ser muy obvio con nada. Mis títulos no son muy explícitos o explicativos, ni el arte de mis discos. Me gusta que sea así, no dártelo todo hecho ni hacer que tu experiencia como oyente sea como yo tenga que decidir necesariamente. Me gusta dejar puertas abiertas.

Utilizar conceptos o términos no musicales para referirnos a la música es algo que hacemos con mucha naturalidad pero realmente es algo extraño, o cuanto menos curioso. Es casi como abrazar la sinestesia.
En la música electrónica la sugestión es muy poderosa y evoca algo diferente a cada persona. Al hacerla puedes pensar en todo tipo de conceptos no necesariamente musicales, pero esa sinestesia sobre todo se revela en la escucha. Es interesante que para cada persona suponga una experiencia diferente. Con una letra hay una historia, hay más consenso sobre cómo son las cosas, pero en la música instrumental todo está más abierto. No pensamos mucho en ello pero la música es algo muy abstracto.

No es un arte muy figurativo. Es abstracto o casi algo arbitrario.
Y ese acercamiento sinestésico me parece muy interesante. De hecho en los títulos a veces utilizo términos relacionados, por ejemplo, con el espacio. Es un poco autoindulgente, pero creo que le da un barniz evocador, o un punto de partida para que la escucha te lleve a diferentes lugares.

Provienes de la Inglaterra rural, es algo que siempre se menciona. Y se dice que eso es algo que se refleja en tu música. ¿Es así? ¿Cómo se traslada eso a la música?
Curiosamente no veo nada rural en mi música, ni ese toque folk del que se habla a veces. Simplemente soy de dónde soy. Quizá es la sugestión esa de la que hablamos. Hay gente que sí tiene ese toque y lo hacen genial, gente como Bibio. Utilizan elementos inequívocamente relacionados con la naturaleza. Yo creo que solo hago música electrónica con sintetizadores.

¿Tienes más planes para el disco más allá de su lanzamiento? ¿Remezclas, versiones de algunos de sus cortes? ¿Saldrán en Cambria Instruments?
Me gusta la idea de hacerlo yo, de estar al cargo de todo el proceso artístico y de producción. Hoy en día es algo que está haciendo mucha gente, y yo intentaré seguir así. De hecho después del disco sí que quiero sacar un Ep quizá con cortes que se han quedado fuera, y estoy hablando para hacer algunos remixes. También saldrá en Cambria Instruments.

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