“No soy cantante ni cantautora: soy un ser creativo”
Entrevistas / Mon Laferte

“No soy cantante ni cantautora: soy un ser creativo”

Yeray S Iborra — 31-03-2021
Fotógrafo — Archivo

La polifacética artista chilena ultima el lanzamiento de “Seis” (Universal, 21), del que ha estrenado segundo adelanto, “Se me va a quemar el corazón”. Una canción paradigma de lo que vendrá: deconstrucción del amor romántico, emociones de pandemia y folclore mexicano a base de multitud de colaboraciones.

Mon Laferte (Viña del Mar, Chile, 1983) tiene una energía fuera de lo común. Todo un día de videollamadas no le restan un ápice de brillantez. En la pantalla, tras ella, una mesa llena de pinceles, libros y una máquina de coser. La pandemia le sirvió para cultivar mucho más allá de la música. Pero también hilvanó definitivamente “Seis”, pura emoción y folclor, del que habla con entusiasmo.

¿Cómo llevas tanta conexión por Zoom?
Hay que estar entregado a la vida… [Ríe]

¿Te está costando más concentrarte ahora?
Sí, pero justamente contar lo que siento por la música, lo que significa para mí, nunca ha sido fácil… Hablar de mis canciones y por qué las hice… Ya me resultaba difícil y ahora más aún por Zoom.

“Quise hacer un álbum muy de folclore, muy de la música tradicional mexicana. De canciones. Con mucha letra. Hoy la música no tiene letra. Y sobre todo grabar instrumentos en vivo… Me quise dar ese gusto”.

Fuera de lo profesional, ¿desconectas mucho del móvil?
A veces estoy trabajando, tengo el iPhone, la computadora, estoy viendo información, escuchando, contestando mensajes… Y a veces me encanta deshacerme de todo y salir a caminar… Cero conexión. No estoy peleada con el teléfono, lo acepto. Estamos en 2021.

Durante el tiempo de inicio de la pandemia, ¿temiste que la rueda parase?
Al principio, debo ser muy honesta, me puse feliz cuando dijeron “ey, ¿sabes qué? Vamos a parar todo”. Y dije: “Bueno… ¡necesitaba unas vacaciones!”. Egoísta, yo.

Le pasó a mucha gente. Poco rato duró esa sensación…
Todos dijimos: “Uuuh”. Pero después, cuando vi que esto iba a peor y peor… Lo que iba a ser un mes, dos meses, tres… Ya llevamos más de un año. Me sentí un poco perdida al final. Nunca me había visto sin estar tocando en vivo. Yo empecé a tocar, a trabajar, a los trece años. Y era rarísimo al principio. Pero al final lo tomé como una oportunidad para crear desde otro lugar.

¿A qué te refieres?
Aproveché y me dediqué mucho a la pintura y estuve escribiendo… Me encerré en mi taller; afortunadamente tengo un espacio para crear. Y me la pasé bien. Me encanta descubrirme. Yo no soy cantante, no soy cantautora. Soy una persona, un ser creativo, y eso me gusta también. Encontré en otro lugar este gusto por estar creando, en otros lugares del arte en que no necesito conectarme con la gente.

Hiciste una entrevista con este medio en octubre. En ese momento ya el disco tenía un “single” en el mercado. ¿Has seguido reabriendo el disco este tiempo?
En un momento dije “hasta aquí”. Pero como después pasaba el tiempo y no teníamos fecha de lanzamiento, empecé a abrir… Se me ocurrieron un par de canciones más. Yo siempre quiero ir a lo siguiente. Y en ese momento, ya quería hacer otra cosa. En fin, grabé un par de canciones nuevas y moví un montón de cosas. Ahora es parecido, pero diferente.

¿Llevas mal los ritmos de la industria?
No me llevo muy bien con esto que mencionas, pero si soy honesta… He lanzado un sencillo que es guitarra y voz, completamente minimalista. Y hoy la música está en otro momento. Todo es abundancia.

Dices que no estás en el mismo punto que la música. ¿En qué punto estás tú?
Quise hacer un álbum muy de folclore, muy de la música tradicional mexicana. De canciones. Con mucha letra. Hoy la música no tiene letra. Y sobre todo grabar instrumentos en vivo… Me quise dar ese gusto. Vivo en un pueblo, en México y por aquí pasan caballos constantemente… Quería música que me sonara a madera.

“¡Me encanta descubrir que todo el tiempo estoy aprendiendo!”

Conocemos poco del disco. El adelanto que comentabas y también una canción con mariachis para tu mamá. El ‘single’, “Se va a quemar el corazón”, tú me corregirás si la interpretación es equivocada, en un momento tan turbulento y extremo, me resuena a seguir cuidando lo que nos hace humanos: el amor, los detalles, las emociones.
Me encanta que me digas eso. La canción la escribí durante la pandemia. Me di cuenta de que yo por lo menos estaba viviendo como para fuera: todo gente, mirar, mostrar en redes, todo ya… Y hacía mucho que no me detenía, tomaba un momento para reflexionar, para simplemente no hacer nada. Sentarme y sentir la tierra. Y entonces, claro, me puse muy fatalista: si se va a la mierda el mundo… ¿Qué va a pasar? ¿Qué nos va a quedar? Nos van a quedar las canciones que podamos cantar. Por ahí va un poco el álbum; un sentimiento algo apocalíptico.

Me recordó al mensaje de “Antes que el mundo se acabe” de Residente.
Estos tiempos han sido como revelatorios, ¿no? Desde la mirada de cada persona. Ha habido declaraciones como esta de René: lo que siento hoy. Y gente que ha profundizado mucho más en otras cosas… Mucha soledad…

En la promoción del tema comentas “la carnicería emocional” que vivimos.
Esta canción es como un vómito. Empieza diciendo “te extraño un montón” o “quiero estar contigo”. Era real. Estaba siendo honesta. Yo en ese momento pensaba “quiero estar con esta persona”. Extrañaba la intimidad. Extrañaba el sexo. Pero al final de todo el recorrido, y mientras escribía la canción, me daba cuenta de que esto no estaba bien. Porque no me hacía bien. La canción dice “ya sabemos que nos hacemos mal”: Mejor pasar. Quiero desaprender.

¿Desaprender?
“Quiero del amor desaprender”. De esta forma de amar, la que yo aprendí: de este amor romántico, posesivo. Quiero desaprender y quiero dejar atrás todo eso. Y aprender a amar de una manera más sana. Para mí fue una revelación porque mientras la escribía me estaba abriendo un nuevo camino, una nueva forma de percibir el amor. Así que creo que me estaba sanando. La música siempre me ha sanado. Esto que estoy diciendo ahora, me acabo de dar cuenta. ¡Me encanta descubrir que todo el tiempo estoy aprendiendo! [Ríe]

“A mí la vida me parece toda una aventura y me parece que siempre hay una oportunidad”.

¿Qué más cosas me puedes contar del disco?
Puedo adelantar que es bastante, eh… ¿Diverso? Porque tiene como instrumentación que yo nunca había usado antes, por ejemplo: bajo sexto, que son instrumentos de la música tradicional mexicana, acordeón, tuba y en otro… ¿Cómo lo voy a hacer para llevar esto al vivo? [Ríe]

¿Cómo?
Pienso que van a ser cosas muy pequeñas, no creo que volvamos a hacer conciertos masivos pronto. No sé, es algo que me he estado cuestionando porque antes sí me daba el lujo de tener veinte personas en el escenario tocando y ahora no sé si eso se va a poder. Me gustaría tener algún momento poder experimentar toda la gente tocando en vivo, pero también esto me ha llevado a adelantarme mucho en otros aspectos: estoy trabajando en material nuevo, que va a ser todo lo contrario, creo… Totalmente a la máquina. No sé, pensando en resolver como las necesidades actuales, he acabado trabajando en mi computadora sola. [Ríe].

Has colaborado con gente muy diferente. Manuel García o Alejandro Fernández. ¿Sigue la tónica el álbum?
Hay colaboraciones, de hecho hay una que ya compartí, o sea que no ha salido el audio, pero subí la foto a redes… Fui al sur de México, a la zona de Oaxaca y grabé con una banda oaxaqueña, banda de puros metales, y esta banda es de pura mujer: de niñas de catorce a, no sé, cuarenta. Veinte mujeres. Es una colaboración que me emociona; me contaban que en su comunidad no podían tocar instrumentos… Algo solo para los hombres. Ahora pueden. Son Viento Florido. Esa es una de las colaboraciones que más me gusta. Hay más. No puedo decirlas. [Se sonríe]

Nos llegan ecos de tus posicionamientos políticos, siempre muy deformados: la polémica en los Grammy, por ejemplo. ¿Cómo vives eso?
Mi último vídeo, que va de la tauromaquia, de violencia… Representa la violencia de género. Yo represento al toro. El torero puede matar y está bien, pero cuando el torero está siendo atacado, está todo mal: una vida tiene más valor que la otra. Con respecto al tema de que de repente llega toda la información deformada… Hay cosas que ya me dan risa incluso. No me preocupa lo que van a decir de mí. A mí la vida me parece toda una aventura y me parece que siempre hay una oportunidad. Lo de los Grammy hoy lo veo lejos… Estaba enojada y ahora lo veo y es claro, ¡toda una performance! [Ríe] Mi familia me acostumbró desde niña a no tener vergüenza.

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