Cuando las canciones se pueden ver
Entrevistas / Mauro Albero

Cuando las canciones se pueden ver

Sergio Falces — 04-07-2020

Una persona sinestésica mezcla inconscientemente las sensaciones de dos sentidos. El músico y profesor de secundaria Mauro Albero no puede evitar ver colores cuando escucha acordes. Cada cuadro de su primera exposición es una canción que toma forma física en las paredes del Vinagre & Rock del barrio zaragozano de La Madalena.

Alguien cuenta con dos sentidos íntimamente asociados. Eso viene a ser la sinestesia. En tu caso hablamos del oído y la vista, en concreto vinculas sonidos y colores. Eso significa que estás contínuamente escuchando acordes y, si escuchas canciones, ves colores.
Para mí es la cosa más natural del mundo. De hecho, hasta la época de universitario, pensaba que le ocurría a todo el mundo. Asocio letras, palabras, números y sonidos con colores instintivamente, y los ‘veo’ mientras escucho, o leo esas palabras o números. Lo pongo entre comillas porque no es que vea esos colores de una forma real, los siento en el mundo de las ideas. Es algo así como cuando uno piensa en una palabra, casa por ejemplo, y le viene a la cabeza la idea que tiene de casa, pues yo, a esa idea le uno un color, en este caso rojo. Y sí, me ocurre contínuamente con todo, de una manera automática. Sergio es marrón tirando a oscuro.

“Asocio letras, palabras, números y sonidos con colores instintivamente”

Cada uno de los cuadros de esta exposición corresponde a una canción a la que se puede acceder en el acto a través de un código QR. Las piezas se pueden comprar ¿verdad?
Todas las obras expuestas están a la venta, y cada una pertenece a la colección Inktober 19, dedicada a la figura compositiva de Thom Yorke, líder de Radiohead, entre otros muchos proyectos. Todo ha sido un poco improvisado, ya que íbamos a prepararla para mayo con una inauguración. Pero debido a la crisis del Covid todo ha sido más improvisado y espontáneo.

Una de las obras de la exposición de Mauro Albero en el Vinagre & Rock

Una de las obras de la exposición de Mauro Albero en el Vinagre & Rock

¿Qué lugar ocupa Inktober 19 en tu colección gráfica?
Inktober nació como un reto. En el año 2018 seguí a varios artistas que cada día hacían un pequeño dibujo para perfeccionar su técnica y obligarse a imaginar y a crear de manera contínua, y yo, que tenía la pintura en barbecho desde años atrás en los que fue eclipsada totalmente por la música me dije: puede ser una excusa para retomarla. Y así lo hice, buscando como hilo conductor la obra de Thom Yorke y dándole soporte visual a sus canciones. Gracias a esto la pintura ha cogido mucha más presencia en mi vida y a día de hoy prácticamente pinto a diario.

Has pertenecido y perteneces a proyectos musicales. Te conocí como parte de The Fractal Sound y actualmente estás con Los Modos y Pecker ¿Cuando realizas arte gráfico sin inspiración sonora alguna se parece a componer una canción?
No lo he probado, creo que no podría pintar sin música, debe ser que también es algo que no puedo separar. También me ocurre cuando compongo música. Los acordes para mí, son una combinación de colores, y esos colores influyen en la elección armónica de las canciones que hago o para las que hago arreglos; a su vez, las melodías y los ritmos que compongo en cierto modo se me representan de modo virtual como líneas ascendentes y descendentes, cortes, etc. Se podría decir que cuando compongo estoy, en parte, pintando de forma virtual.

“Cuando compongo estoy, en parte, pintando de forma virtual”

O sea que compones temas musicales según colores, escenas y paisajes.
Más que paisajes, compongo muy influenciado por los colores que representan esas combinaciones de acordes y notas musicales. Por eso cuando compongo una canción que en parte me representa a mí, suelo componer en tonalidades como Do menor -es curioso que en la música hablemos de tonalidades para referirnos a estas combinaciones de notas- porque saca colores verdes oscuros, mis preferidos. Si quiero componer una canción más agresiva, potente, elijo tonalidades de La que tienen colores rojizos o de Fa, con colores rojizos más apagados. Y así te podría poner muchos ejemplos.

Das un servicio a la gente tan curioso como es traducir en una obra gráfica cualquier canción que te pidan.
Sí, en principio no pretendía hacerlo porque pensaba que todo mi trabajo plástico apenas tendría repercusión ya que, al no ser mi formación principal, casi me sentía como un intruso dentro del mundo de pintores y artistas plásticos que hay en el mundo. Pero luego, cuando empecé a tener seguidores repartidos por muchos lugares del mundo y muchos querían que pintara sus canciones preferidas, u obras musicales que significaban algo para ellas, me lo planteé, y cada vez más me van encargando trabajos personales. Hablando de lo de los seguidores repartidos por ahí, como me daba cosa que la gente cercana viera mi obra y pensara que a dónde va este flipado que ahora se debe creer pintor, empecé a colgar las pinturas en otro perfil y a no darme mucho bombo en mis redes sociales habituales. En ese momento fue cuando vi que gozaba de aceptación incluso entre círculos de pintores con un bagaje previo, y en ese momento empecé a comentarlo entre mis amigos cercanos.

“Creo que no podría pintar sin música”

En synestmusic.wixsite.com veo que hay distintos trabajos tuyos. Explícame qué hay más allá de esta exposición y cómo va ese proyecto de libro que quieres publicar.
Esta crisis y este confinamiento me han dado mucho tiempo de reflexión, tiempo de organización, he leído más, he indagado mucho más sobre arte, etc, y he aumentado mi producción plástica en un 800%. Tras tanto pintar, en comentarios que me hacía la gente siempre observaba las mismas dudas, todas ellas relacionadas con la sinestesia y mi forma de ver el mundo. Tras darle vueltas y trabajar en ello, estoy escribiendo un libro explicando mi perspectiva de la vida y por qué pinto así. Uso para ello como hilo conductor los veinte primeros dibujos que empecé a hacer a principios del año 2019, cuando Consuelo, mi mujer, me regaló diferentes tipos de pinturas para que explotara el talento que ella creía que tenía. No sé si estaba en lo cierto o no, ella cree que sí, y poco a poco voy teniendo feedback de personas que también lo creen. Además de esto he salido del papel y de vez en cuando pinto murales de mayor tamaño con spray y brocha para los contornos, pero no me considero un ‘grafitero’. El grafitero busca arte y trasgresión, llamar la atención con un alo de vandalismo, y sin embargo yo pinto en lugares ocultos y sin valor, por el hecho único de hacer arte. Tendremos que inventarnos un nombre para eso.

Más: Web de la obra de Mauro Albero

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