No se quejarán, ¿verdad?, les vamos a hablar del tercer disco de Catpeople, “Love Battle”, mientras algunos de ustedes lo habrán encontrado en el interior de un ejemplar de esta revista. Así da gusto empezar la primavera, con las canciones de estos gallegos afincados en Barcelona, que esta vez apuestan por el sol y por el amor en todas sus variantes, situando al grupo en otra división dentro de nuestro indie.

Recuerdo cuando entrevisté a CatPeople hace unos añitos a propósito de su primer largo, aquel “Reel # 1” (2006). Han pasado cinco años y la solidez de su propuesta es un hecho. Ahora vuelven a la carretera para presentar “Love Battle”, para quien firma el disco más completo de la banda, el más luminoso y en el que se respira una clara evolución hacia otros terrenos. Percusiones, hermosos juegos vocales y la, a día de hoy, pizca de electrónica necesaria en una apuesta sonora como la suya. Hablo con Adrián PD, quien empieza a notar los efectos de la primavera gracias a los plataneros que pueblan Barcelona. Malditas alergias. Le pregunto por la formación, ya que me sonaba que algún cambio se había producido. “Somos la misma formación excepto Javier Ábalo, el guitarrista, que en esta gira será sustituido por David T. Guinzo. Raúl Muñoz en guitarra y teclados, Ivan Fernández en el bajo y Paco Iglesias en la batería. Rubén Fernández como ya venía haciendo en la gira anterior nos acompaña en teclados y percusión”. Una gira que comienza en el oscense Tremendo Pop Festival. “Sí, en el Tremendo Pop será donde por primera vez presentemos ‘Love Battle’. Y días después en Murcia, de la que guardamos muy buenos recuerdos de nuestro concierto en el SOS del 2009. Tenemos muchas ganas de tocar por fin temas nuevos en directo”.
Como les contaba, el disco dista de los anteriores en cuanto a su contenido. Hay más experimentación, más valentía a la hora de afrontar unos cambios en cuanto al sonido que son un verdadero acierto. “Cuando se empezó a trabajar en este tercer disco teníamos ganas de evolucionar. En cierto modo, en el local de ensayo estás limitado a la hora de experimentar o buscar sonidos nuevos. Fue por eso que empecé a trabajar los temas en casa y poco a poco me iba encontrando más cómodo. Ya había co-producido los dos discos anteriores, con lo que enfrentarme yo solo a la producción y composición no me preocupaba tanto como antes. Raúl me ayudó con los arreglos y potenció con su trabajo todos los temas. El contar con el apoyo de nuestra oficina, y que el estudio fuese mi casa, fueron factores importantes para que no me sintiera presionado con los timmings tan apretados con los que solemos grabar los discos la mayoría de los grupos. Todo esto sin duda contribuyó a que tuviese una mayor comodidad, una libertad absoluta para la composición”. Muchos echarán de menos en este trabajo a aquellos Catpeople más oscuros y más guitarreros. “Este disco era un reto y no queríamos acomodarnos en el estilo que veníamos desarrollando con los álbumes anteriores. Ha sido un proceso largo, hemos dejado muchos temas que teníamos compuestos en el cajón porque pensé que era un buen momento para dejar volar la imaginación sin tener ningún tipo de limitación en cuanto al concepto estilístico”. La apuesta está ahí, han arriesgado, pero el convencimiento de que están haciendo las cosas que quieren es enorme y así lo comunican. “Siempre hemos querido divertirnos y eso te lleva a hacer lo quieres sin ataduras o prejuicios. Uno define su personalidad por los errores y aciertos que comete a lo largo de su vida. Aunque por supuesto, las cosas se valoran dependiendo del momento en que sucedieron. En cuanto al grupo, estoy muy orgulloso de todo este tiempo, de la evolución de la banda, de cada disco y cada uno de los conciertos hasta el momento. Echando la vista atrás siempre hay cosas que crees que podías haber mejorado o haber hecho de otra forma pero a día de hoy no sería la misma persona si no hubiese pasado por esas experiencias”.
El otro día hablaba con un amigo común y le comentaba que, salvando las distancias, veo en Catpeople una evolución parecida a la que ha llevado Delorean en cuanto a lo musical. “Los terceros discos son cruciales, las bandas alcanzan en cierta manera su madurez. El haber trabajado en casa me ha hecho ir explorando diferentes sonidos. En ‘Love Battle’ hemos arriesgado más, sin ninguna expectativa ni temor a las críticas. Cuando uno compone pensando así, es porque tiene ya cierta madurez o al menos no se plantea tantas dudas como cuando saca su primer disco”. Me reafirmo en que me parece su mejor disco, aunque esté falto de hits inmediatos como en sus dos anteriores álbumes. Valoro mucho más la redondez de su contenido al completo. “El público se ha vuelto más exigente, en parte debido a la gran cantidad de música que se puede descubrir por Internet. No solo has de hacer buenos temas, has de sorprender. Por suerte, también es cierto que la gente está más abierta a descubrir nuevos conceptos. He compuesto lo que a mí me gustaría escuchar”. La cosa empieza bien, y me refiero a esa acción que ha llevado a la banda a regalar varias miles de copias de “Love Battle”. “Creo que no puede haber nada más especial que regalar 50.000 copias del disco con MondoSonoro. A pesar de que la mayor parte de la gente escucha su música en un iPod o reproductor de mp3 a nosotros nos parecía mucho más especial que el disco se regalase de forma física que hacerlo a través de una descarga digital. Los sellos están obligando a las bandas a buscar nuevas alternativas. Para un grupo ha dejado de ser interesante firmar un contrato discográfico que prácticamente regale el disco y además incluya porcentajes editoriales o de los conciertos, que es de lo que viven los músicos en este país, cuando la contraprestación a esos esfuerzos por parte de los sellos es casi insignificante. Es un panorama preocupante sobre todo para las bandas emergentes, es por eso que nos parecía un buen momento para hacer una acción como esta”.

Si bien no parece que el amor de Adrián mire al mundo discográfico, el disco, como su propio título indica, está lleno de ese sentimiento desde sus letras hasta su arte. “El disco se llama Love Battle y como leit motiv en todas las letras se habla del amor. ‘Fat Rat’ es un amor por interés; en ‘Sorry’ es un amor tormentoso que uno intenta olvidar; ‘Safari’ es la historia de unos recién casados y una fatídica luna de miel. Hay amor familiar en ‘Fishes With Big Mouth’ que es la historia de un niño que intenta salvar a su abuelo que ha sido devorado por una carpa gigante… El amor es una batalla constante a lo largo de la vida, hay veces que la ganas y otras que tienes que seguir luchando para alcanzarlo, es por eso que en la portada aparecen unos niños, viendo cómo dos ranas se enfrentan entre sí, y la resolución está en la galleta del CD, donde se ve que las ranas se están apareando”. La historia de nuestras vidas, vaya, quizás por eso me haya sumergido tanto en un disco que al igual que un caramelo Halls, ayuda a despejar nariz y garganta y a respirar mejor. Los espacios abiertos que evoca “Love Battle” parecen hechos tras la cámara de alguien que comparte su pasión por la música con su pasión por el cine. “El cine es parte de mi vida, además del grupo ruedo spots y videoclips junto con Tania Verduzco y ambos tenemos un largometraje en pre-producción y otros proyectos cinematográficos. Para mí es imposible separar el cine de la música, por eso intentamos que cada videoclip de Catpeople sea especial, y para este disco intentaremos que vuelva a serlo”.
Recuerdo tirarnos un buen rato hablando de The Chamelons a propósito de la salida de su primer disco y a los guiños que hacían al sonido de los ingleses. La paleta estilística se amplió en “What’s The Time Mr. Wolf” (2008). “Con los años uno va ampliando su cultura musical y se hace más ecléctico, escuchando música muy diferente y variada. Podríamos seguir hablando de The Chameleons, ¿por qué no? pero también podríamos conversar sobre The Beach Boys, The National, The Dodos y cientos de nombres más”. Tiempo ha pasado desde aquella charla y desde que Adrián decidiese hacer el petate y trasladarse de Galicia a Barcelona. Celebro que la decisión fuera la acertada. “Ha sido positivo en varios aspectos. Lo ha sido sobre todo en mi vida personal y esto hace que desempeñe mejor mi trabajo”.