“Se puede saltar entre estilos musicales sin tanta definición”
Entrevistas / Louta

“Se puede saltar entre estilos musicales sin tanta definición”

Karen Montero — hace 2 semanas
Fotógrafo — Archivo

Lleva una sudadera y jeans básicos, pero al entrar a la cafetería porteña donde nos ha citado, la gente se da la vuelta al reconocerlo. Sin embargo, en portadas, videoclips y conciertos, combina su look básico entre polos nerds de diferentes colores pastel, cinturón de cuero, pantalones de vestir y pelo engominado. Jaime James se ha creado un personaje, Louta, que ya traspasa lo artístico: todo el mundo le llama así y cada vez es más conocido, aunque empezara siendo el nombre de su proyecto musical que empezó hace solo tres años. Y todo empezó tras una etapa de desánimo, a los veintiún años, en la que James escribió en un papel “Quiero sacar un disco”. El resto, pura historia de éxito.

Louta entendió antes que muchos otros artistas que no hay que encasillar la música en un solo estilo y, mucho menos, en un formato de concierto aburrido donde solo se cantan las canciones, se baila un poco y nada más. Rap, funky brasileño, indie pop, electrónica, cumbia o dubstep son solo algunas de sus influencias. El resultado es pura dinamita que bailan públicos muy diversos: desde fans de lo indie hasta de los sonidos urbanos, pasando por gustos electrónicos y raperos. Encima del escenario, sus shows parecen más una obra de teatro en la que Louta está en su casa, sofá, plantas y lámpara incluidos. Junto con él, dos bailarines y un cúmulo de estados, desde el éxtasis a lo más tranquilo sin dejar de moverse e incluso tirándose del escenario.

Rehúsa cualquier etiqueta porque lo suyo es imposible de encasillar. Entre sus colaboraciones cuenta con músicos argentinos que abrazan tendencias más indie –Zoe Gatusso, Marilina Bertoldi– como sonidos urbanos –Neo Pistea, Juan Ingaramo–. Su segundo disco, “Enchastre” (Sony Music Argentina, 18) le valió el premio Carlos Gardel a Mejor Álbum Pop Alternativo y estar en los escenarios de festivales tan importantes como el Lollapalooza Argentina. ¿Sus varitas infalibles para llegar hasta aquí? El budismo y las redes sociales. Pura dinamita millennial. Ahora mismo publica el single “Coco Shanel”, un avance de sus nuevos pasos.

Hace poco volviste de España. Diste cuatro conciertos. ¿Cómo llevas el éxito de tu proyecto?
Siempre me divierte que el proyecto pueda expandirse para hacer más cosas. Para mí, haber ido a España a tocar es tremendo flash porque es genial ver la expansión de mi música y escuchar las canciones a través de oídos nuevos. También me abre la visión de ver lo que quiero hacer.

“Me parece interesante armar un personaje que tengan su propia lógica. Esto pasa con Instagram, que constantemente la gente construye la imagen de un personaje”.

En tus inicios, ¿cuál fue la clave para dedicarte a la música?
Sentí que en un disco o en un proyecto musical podía condensar lo que yo tenía ganas. Poder mezclar todo lo que a uno le gusta es difícil, pero se puede lograr. Somos parte de una generación que le gusta muchas cosas y le cuesta decidir qué hacer. Pero también, a veces, lo que genera ese problema es que uno no tiene dónde materializar toda esa pasión consciente.

¿Louta eres solo tú o engloba este proyecto musical que está haciendo?
Louta es todo el proyecto, pero también me llaman Louta a mí. No importa, es toda la pelota. Pero es el nombre del proyecto. Siento que llegó un momento en la historia de la música en el que uno puede saltar entre estilos musicales y formas de shows sin tanta definición. Y así la hacemos nosotros.

¿Y por qué decidiste llamarte así?
Se fue armando. Creo mucho en tirarse a la piscina y después aprender a nadar, que es como salen las cosas. Me gusta conceptualizar las cosas después de la acción y después ya corrijo. Pero no creo mucho en pensar un concepto y después hacerlo. No puedo pensar en componer canciones y después sentarme al estudio.

¿Por qué decidiste usar esta estética tan formal de polo nerd y pelo repeinado? Choca mucho verte en portadas y videoclips así con el tipo de música que haces.
No tiene explicación, no la había pensado. Me mandó una amiga y me gustó. Me parece interesante armar un personaje que tengan su propia lógica. Esto pasa con Instagram, que constantemente la gente construye la imagen de un personaje.

“Me parece lindo encontrar formatos que abracen las necesidades de cada uno y no estar corriendo atrás de formatos ya inventados”.

En tus shows, recreas escenas casi teatrales con una escenografía pensada al detalle. ¿Cómo se te ocurrió hacerlos así?
Fue sobre la marcha. Me salió de dentro encontrar mi propio formato y cuando lo fui encontrando, vi cómo agregarlo a algo que ya era propio. Primero habité ese terreno y después incluí elementos que yo mismo ya estaba encontrando. Uno entiende que tiene una necesidad y el formato se adapta a ella. Me parece lindo encontrar formatos que abracen las necesidades de cada uno y no estar corriendo atrás de formatos ya inventados.

Eso también se ve en la música que haces, sin encasillarte en ningún estilo. Al contrario, es un compendio entre muchísimos como el rap, funk, indie…
Exacto. No creo tanto en la necesidad de ser innovador en la forma. En realidad, la forma debe ser innovadora cuando acompaña un contenido que es original. Cuando el contenido está, la forma abraza de una manera natural. Uno tiene que ser creativo y sincero, y en esa creación la innovación de la forma aparece por consecuencia de lo que uno está generando.

¿Cómo te ayudó haber hecho de DJ en el pasado?
Cuando estás de DJ, escuchas los temas sintiéndolos con la gente y sabes cómo funcionan los tiempos: cuando un tema se hace largo, qué momentos del tema son necesarios… Además, entiendes la necesidad de los respiros en las canciones. Ahí te das cuenta cómo los reguetoneros entendieron la música para clubs de una manera única. Algunos temas de la época de Britney Spears también, cuando producían Timbaland o Sean Paul, que buscaban eso y lograron un pop que sonaban genial en la pista de baile.

¿Cómo creas tus letras? En ellas hablas no solo de tus preocupaciones y vivencias personales, sino de problemáticas sociales.
Las escribo junto con la música, pero me esfuerzo para que sean lo mejor posible. Mi desafío con las letras es una lucha implacable. Cuando uno quiere agarrar la picardía e ironía que tiene la realidad, hay que poder bailar con las palabras, y es muy difícil llegar a jugar con las palabras y los sentidos de una manera que agarre.

Muchos te encasillan en el underground argentino. ¿Te identificas con ello?
No creo que hoy en día exista el under. Hay veces que se necesita catalogar las cosas de una manera que no tienen tanto que ver con la realidad. Lo que me parece interesante es que existan lugares donde hay una cultura emergente chica y que se respeten esos lugares. El término under tiene que ver con una época en la que había una subcultura a la cual la gente accedía por canales alternativos. Cuando la dictadura acabó en Argentina, la música que consumía la gente joven no estaba en ningún lado: por eso era under. Pero hoy en día ya no es así: lo que escuchan los chicos está en la misma plataforma que todo lo demás.

Como en Instagram.
O Youtube, y un peligro de la cultura de Youtube y los millones de reproducciones es que no se valora tanto hacer cosas en espacios culturales pequeños y que después emerjan. Así surgieron muchos géneros musicales y muchas cosas divertidas que en su gesta echaron un caldo de cultivo interesante.

Además, estás conectado con ideas budistas. ¿Te ha ayudado esto en el proyecto?
Sí, practico budismo de la Soka Gakkai. Cuando empecé a practicarlo, pude empezar a sentir que recobraba la confianza y la fuerza vital para llevar adelante algo propio. El budismo permite que cada persona pueda manifestar su potencial en su vida y poder llevar adelante una vida en su mejor expresión y entender que cada ser humano tiene las herramientas para poder triunfar. Yo cuento mucho mi experiencia de que estaba desanimado, empecé con el budismo y pude sacar un disco, desarrollarlo y todo, pero eso no quiere decir que logré ganar la depresión para toda mi vida. Es una batalla de todos los días y el budismo es una varita que me permite decidir todos los días a donde ir.

¿Cuál es el objetivo de futuro de Louta?
Loutalanda (ríe). Quiero expandir cada vez más lo que estoy haciendo y hacer mejores shows. Vamos a sacar temas y videos, tocaremos en España en julio y en Argentina a finales de año.

 

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