“Consuelo” es un viaje inclasificable: ocho cortes híbridos de música cinemática, entre la oscuridad y la luz, con mil texturas, que beben del folk progresivo, la música clásica, el post-rock, lo experimental y la electrónica.
Me encuentro con ellos horas antes de su concierto en una sala de Madrid. Violinista (Sara, ex Manos de Topo) y batería (Edi, también en ZA!) llevan años recorriéndose los escenarios de toda Europa y exhibiendo una química atípica que brilla en este segundo trabajo. A Sara le parece “muy bien” que me haya parecido que lo suyo es escucharlo de arriba abajo. Aunque asegura que “no planteamos los discos de ese modo. Pero si te ha parecido eso es porque forma parte de un recorrido”.
“El circuito en el que nos movemos se mueve por otros parámetros”
Les pregunto si a estas alturas se sienten cómodos dentro de una etiqueta tan manoseada como la de “post-rock”. (Sara) “Hay cosas que nos podrían definir como post-rock, otras como electrónica, también hay mucho minimalismo y mucha música clásica. Cuando intentamos hacer algo concreto, nos sale otra cosa”. El batería complementa esta idea. “Lo que aportó el post-rock en su momento es que rompió las estructuras más clásicas de estrofa-estribillo de una canción. Hay un desarrollo, y eso nos gusta. El desarrollo está permitido y se celebra, pero uno de nuestros retos ha sido ir abandonando cada vez más las texturas y ritmos del rock”. Al no cantar, se han topado con un cierto bloqueo. (Sara) “Nos dicen a veces: ‘Pero si no cantáis’. Pues no. Es que, en mi recorrido vital, la música vocal es una parte. Si no cantas parece que no hay un discurso”. “O que es música culta, cuando la música popular está llena de música instrumental. La música electrónica es instrumental”, añade Edi, antes de que Sara prosiga: “El problema es cuando estás en el híbrido. ¿Sois electrónicos o no? ¿Sois rock o no? ¿Qué sois?”.
El ciclo convencional disco-gira-ciclo tampoco les interesa. (Sara) “La grabación llega cuando las canciones están muy tocadas y cerradas. Hay mucha parte de improvisación, pero eso se hace en directo. Cuando hacemos un disco es un poco porque estamos abandonándolo… No presentamos un disco, sino que lo dejamos de presentar [risas]. La gente podrá escucharlo más en su casa y menos en directo. Es algo progresivo: van entrando nuevas y se van yendo las más antiguas”. (Edi) “Para mí el ciclo que encaja normalmente en la industria musical es un poco absurdo, porque cuando grabas un disco tarda muchos meses en salir. Por tanto, la música la tienes trillada, y después en vivo esa música la vas a ir tocando y modificando. Es curioso estrenar una cosa cuando probablemente sea la peor vez que la toques, porque todavía está verde. Nosotros grabamos las canciones cuando están muy afianzadas, y entonces nos despedimos de ellas”.
El poderoso single “Creer fuerte” está estratégicamente colocado en el centro del álbum. (Edi) “Aunque el disco se llame ‘Consuelo’ y tratemos de aportar algo de ánimo, es un disco oscuro. Vivimos tiempos oscuros y estamos un poco abrumados por el clima político. Esa canción trata de dar un poco de esperanza”.
Respecto a si su propuesta es “exigente”, Sara y Edi creen que hay que pensar lo mejor del que escucha, y no al revés. (Sara) “Es más exigente que escuchar Amaral, sin lugar a dudas. O una canción pop en la que sabes que el estribillo va a volver y la melodía es suficientemente sencilla para cantarla. Esto es más complejo. Ahora, ¿que le sea complejo escucharlo a las personas? Yo creo que no. No podemos prejuzgarlo. Que la gente lo escuche, y luego ya dirá. A mí nunca nadie del público ha venido a decirme: ‘Qué raros sois’, la verdad”. El batería coincide. “Yo creo que se subestima a la gente. Todo el mundo es capaz de apreciar como música desde esto que acaba de pasar [un vaso se rompe en una mesa próxima] hasta una canción pop cuatro por cuatro. Sí que hay músicas que exigen más atención, eso está claro. Puedo entender que tenemos poco tiempo para focalizarnos en cosas, y eso es lo que cuesta más. Además, hay una uniformización creciente por la autocensura, y porque hay unos algoritmos y unas IA’s que, como un fórceps, acotan cada vez más y refuerzan el statu quo. Estamos escuchando un solo tipo de música”. (Sara) “A mí, viniendo de la música clásica, todo esto me sorprende, porque a partir de 1920 la música escrita llegó a unos límites, llegó tan lejos, que pensar que lo que nosotros hacemos es muy experimental, me sorprende”. Quizá porque hay un mayor contraste de su propuesta con la de tantos otros que buscan el éxito inmediato. (Edi) “A nosotros no nos interesa nada petarlo en este sentido. Aparte de que es una lotería, el circuito en el que nos movemos y nos sentimos a gusto se rige por otros parámetros. En los colectivos en los que nos movemos lo que nos pide el público es que cuestionemos el statu quo de la música. Y lo agradece más”. (Sara) “Hay una parte empresarial, de que tiene que ser económicamente sostenible, pero si crecemos no va a pasar por mí. Pasará porque de repente haya más gente a la que interese esto. Si esto sucediese, no sé si estaría más contenta por mí o porque la sociedad estuviera dispuesta a escuchar cosas más diversas. Creo que estamos ahí”.

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