“El espíritu del disco es religión en construcción”
EntrevistasLeo Rizzi

“El espíritu del disco es religión en construcción”

Raúl Julián — 11-07-2026
Fotografía — Archivo

Leo Rizzi apunta muy alto con la publicación de “La belleza de las flores” (Warner, 26), un disco espiritual que aboga por la pausa, el reencuentro con las diferentes manifestaciones y formas que puede tomar el amor y, sobre todo, la belleza.

El romanticismo, la belleza (clásica) y el amor son baluartes importantes a lo largo de buena parte de “La belleza de las flores”, el nuevo álbum del artista nacido en Ibiza Leo Rizzi. Unas cualidades que se antojan más necesarias que nunca en este mundo que luce enloquecido y cabalga a ritmo desbocado. “Más que nunca necesitamos sentimientos como el amor, y no solo me refiero al amor romántico, sino al amor como compasión, empatía, descanso, cooperación, ayuda, presencia y escucha. Creo que el mundo enloquecido del que hablas tiene mucho que ver con un desenfreno en donde lo cotidiano no nos permite encontrarnos en espacios de reflexión y cuidado. Necesitamos dar unos pasos hacia atrás: dejar de ser funcionales para volver a ser humanos, dejar de datificar todos los aspectos de la vida y someternos a la belleza. Este disco es un manifiesto de resistencia: mantenerse en la búsqueda de la belleza por la propia belleza, sin importar su utilidad”.

“Este disco es un manifiesto sobre mantenerse en la búsqueda de la belleza sin importar su utilidad”

Escuchando "La belleza de las flores" surge un tipo de pausa que envuelve tanto a la propia escucha como, cabe suponer, a la propia elaboración. “He intentado desmarcarme del punto de vista del consumidor, ya que no existe una utilidad detrás de cada canción. Simplemente he intentado hacer una obra emocionante, entretenida, cantable y con algo que contar. No creo que haya que escuchar este disco en orden; ni siquiera quiero que todo el mundo escuche todo el disco, qué vergüenza. Quiero que cada canción llegue a la persona que lo necesite en el momento indicado”. Una obra inspirada en el pensamiento filosófico de Bung-Chul Han. “Me influye con muchas de sus ideas, pero me llevo la idea de la belleza como algo libre de utilidad. He intentado que esa máxima funcionara como filtro. Si una canción conectaba conmigo de forma genuina, sin preguntarme por qué o para qué, entraba en el disco. Si pensaba la canción desde un lugar más racional, ya me lo cuestionaba. Este disco no “sirve” para nada, y eso es precisamente lo importante. Trata de quién soy y quién quiero ser, fuera de una lógica de función o mercado. Este disco cuenta vivencias, utopías, derrotas y victorias”.

Por su parte, el origen de la lírica de estas canciones queda focalizado con concreción. “Nace de una necesidad de oponerme a cierta tendencia de la industria: la inmediatez, lo sensacionalista, lo superficial. He querido apostar por la demora, la reflexión y la conexión con emociones más profundas, aunque sean emociones más pausadas que requieran una presencia más elevada”. El autor afirma, además, que este disco es una respuesta a la profanación de lo sagrado. “Lo sagrado es aquello que pertenece a la naturaleza de los dioses. Aquello que no está sujeto a la utilidad o al rendimiento. La fiesta, el descanso, el arte… eso es sagrado. El arte no puede convertirse en datos. Para eso hay que proteger los espacios de creación”.

Las propias canciones se entreveran, en "La belleza de las flores", con la cuidadísima y preciosa identidad visual y arte gráfico del álbum. “El arte del disco representa el ‘endiosamiento’ de uno mismo desde un prisma espiritual. Como si quisiera tener fe en mí mismo, en una religión en construcción, que es el espíritu del disco. La postura hace referencia a Hanuman, dios hindú santo de la devoción. En un mundo individualista, el verdadero poder está en servir. Habrá personas que amarán el disco, otras que mostrarán indiferencia y otras que lo odiarán. Y ahí reside el trabajo del sirviente: dar sin identificarse con su recepción”. Rizzi da nombres concretos cuando de citar referentes se trata. “Artistas como Michael Kiwanuka me han influido mucho en la incorporación del soul; Thom Yorke en la lírica poética; Parcels en la frescura del uptempo. También artistas más cercanos como Asia Menor, Teo Planell o Repion me han ayudado. Y, a nivel personal, artistas como Jordi Ganchitos y Antonio Flores”.

El disco incluye varias colaboraciones, entre ellas la de Santi Balmes de Love Of Lesbian en el single "Aquí nadie se puede morir". “La colaboración con Santi Balmes surge de la necesidad de contar con alguien que represente esa resistencia desde la música independiente. Aporta una verdad y una fuerza muy real al tema”. "La belleza de las flores" toma el relevo de "Pájaro Azul" (24), el anterior elepé del músico. “Siento que este material tiene más profundidad y detalle en la música, y más concreción y dirección en la lírica. “Pájaro Azul” es más intuitivo y crudo. Este disco tiene más definición, más intención”.

En cuanto a la cualidad innegociable que siempre tendrá un disco de Leo Rizzi, el entrevistado lo tiene claro. “Incluso si en el futuro hago cosas más ligeras o más juguetonas, siempre habrá honestidad con el momento vital en el que me encuentre. Y la poesía. Manifiesto aquí que, a partir de ahora, es innegociable. Mis letras no están para explicar nada a nadie; si alguien alguna vez no entiende mis canciones, que pruebe a usar otra parte del cerebro-cuerpo”.

 

Lo siento, debes estar para publicar un comentario.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.